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Vamos a Dar una Campanada en Barcelona Dentro de la Hotelería



Luis Marcó

El grupo Mandarin Oriental cuenta con 23 hoteles de lujo repartidos entre Asia, América y Europa y otros muchos en fases de desarrollo, tres de los cuales se inaugurarán a finales de este año en Las Vegas, Marrakech y Barcelona. Acerca de este último 5 estrellas "gran lujo" que tendrá la capital catalana, sabemos que se ubicará en el conocido Paseo de Gracia, albergando un centenar de habitaciones y un spa de mil metros cuadrados, entre otros muchos servicios de calidad. Su director general es el catalán Luis Marcó. Esta semana hemos hablado con él para adelantar más detalles sobre el nuevo hotel.

- Para los que no hemos tenido ocasión de visitar un hotel Mandarin Oriental, díganos, ¿cómo son los hoteles de esta cadena?

- El grupo Mandarin Oriental nació, y tiene todavía sus raíces, en Asia. Con las oficinas corporativas ubicadas en Hong Kong, ha ido construyendo hoteles y poco a poco cogiendo fama por su tipo de servicio e instalaciones. El servicio en Asia es algo connatural a sus gentes, son serviciales, afectuosos?, tienen una aureola de amabilidad a su alrededor. Nosotros intentamos repetir esa autenticidad en hoteles europeos y americanos, de los cuales ninguno tiene marcado ese acento oriental sino que en cada caso han sido adaptados a la ciudad donde se encuentran, aunque siempre con toques orientales, que nada tienen que ver con los farolillos rojos chinos, para nada...

- ¿Cómo será el de Barcelona?

- Trata de ser un hotel de diseño, muy rompedor, realizado por una gran diseñadora española que se ha ganado la fama a pulso en Italia, Patricia Urquiola, y que ha creado un diseño muy nuestro, como decía, eso sí, con el toque oriental para recordar sus raíces. El servicio es uno de los más importantes elementos de nuestros hoteles, igual que las instalaciones. Ésta es la primera cadena que incluyó un spa dentro de los hoteles, no añadido sino integrado, y con tratamientos específicos y marcas propias para cada terapia.

- Además es la primera propiedad de Mandarin Oriental en el sudeste de Europa. ¿En qué fase de su puesta a punto se encuentra?

- Está entre el 75 y el 80% de su puesta a punto. Este mes llegan los muebles y demás acabados, para que en septiembre se trasladen las oficinas del "prehotel" y movernos a las oficinas dentro del propio hotel. Está en la recta final.

- ¿Y cómo son las tareas previas que realizan en este momento la administración y la dirección?

- Hay tareas de consolidación y verificación de órdenes de compra de todo el material solicitado: vajillas, cuberterías, servicio de habitaciones?, así como la de reclutamiento de personal y entrevistas de trabajo con el fin de buscar lo mejorcito entre los profesionales de forma que nuestra compañía esté orgullosa de él.



- Decía que en Barcelona especialmente se ha buscado el impacto. ¿Qué singularidades presenta éste respecto a otros alojamientos de la cadena?

- Si recuerdas, hace unos años también rompió moldes en Barcelona el hotel Arts y éste va a volver a romper moldes 15 años después en la medida en que se separa de la arquitectura tradicional. Estamos en una manzana del Paseo de Gracia, con un patio interior característico de la zona, que va a quedar precioso ambientado con mucha vegetación, árboles y plantas exóticas como las mimosas. Este espacio tendrá una terraza donde descansar tomando algo. Muy pocos hoteles tienes así, o sea, que mantiene una imagen muy nuestra. Además de una suite presidencial en la última planta y amplias piscinas tanto en el techo como en el spa. Son todos unos puntos muy distintivos y apropiados para la cadena Mandarin Oriental. Así tenemos el objetivo de aportar, para el bienestar físico y mental del cliente, colores suaves, nada estridentes, un ambiente que ayude a encontrar esa paz interior que todos necesitamos en estos días.

- ¿Qué oferta gastronómica podemos encontrar en este hotel?

- Por un lado está el servicio principal del hotel, con servicio de habitaciones, un bar, un restaurante para 140 comensales y otro, gastronómico para 50, que tendrá como cabeza a la cocinera Carme Ruscalleda. Creo que va a ser una cosa muy bonita y de provecho tanto para Carme como para nosotros, sin duda una aventura muy atractiva que va a gustar mucho a la clientela barcelonesa.

- Después de 50 años en la dirección de grandes hoteles, ¿cómo afronta esta nueva experiencia?

- Yo he sido una persona muy afortunada por la ocasión de inaugurar en la dirección un hotel de una cadena importante en Barcelona. Primero en el 1994 como director general de Arts, viéndolo crecer desde el 92. Y esta apertura también se produce en periodo recesionario, como pasó en el 93 y curiosamente la historia se repite. Me marché 3 años y volví y mantuve una relación muy bonita con este hotel y las personas que han trabajado en él. Como decía, es el hecho de inaugurar el hotel de referencia de la ciudad dos veces. Mandarin Oriental puede tomar el relevo y ser el de referencia, no en tamaño, porque sólo tenemos 100 habitaciones, pero sí en servicio. Vamos a dar una campanada en Barcelona dentro de la hotelería. Y..., en fin, afronto esto con muchísima ilusión y con las ganas ya de pasar los preparativos y entrar a hacer lo que nos gusta que es acoger bien a la clientela, la que me gusta a mí, la de lujo, que es a la que nos enfocamos.

- Como dice, se abre este hotel en un año de recesión, cuando muchos establecimientos quiebran o mantienen el negocio con serias dificultades. Usted, como profesional, ¿ve algunas medidas clave en hotelería que ayuden a sobrellevar mejor esta crisis?

- No soy la persona indicada ni tengo la solución, pero hay que afrontar esto como que todo tiene un fin, esta fase pasará, y tenemos que entrar en el mercado de una manera optimista. Si queremos ser el mejor hotel de Barcelona, necesitamos a los mejores porque la clientela de lujo sigue viajando, basta ver los yates que entran y salen, por ejemplo, de Marbella, y hacer todo lo necesario para atraerla a nuestros hoteles. Veremos cómo son noviembre y diciembre en el mercado con precaución pero optimista, desde luego.

- ¿Qué tiene de diferente dirigir un hotel en Cancún, San Francisco o Barcelona, como usted lo ha hecho?

- Sí, son lugares muy diferentes, pero la verdad es que en este mercado de lujo la exigencia y sofisticación del cliente es la misma. La diferencia está en su marcación como hotel vacacional. Las personas vuelven porque tienes la oportunidad de conocer mejor al cliente, está más tiempo y repite años? Pero en la cuestión de gestionar un hotel poca difencia..., porque de por sí estos clientes están cómodos en su casa y hay que hacer que se sientan igual o mejor.

- ¿Cuál sería el reto que le queda por alcanzar?

- Vivir cien años?

- Bueno, cien sería posible?

- Es posible... (risas)
Veremos lo que trae el tiempo. En lo personal tengo ganas de hacer cosas diferentes a dirigir hoteles. Soy profesor adjunto en ESADE, me dedico a la docencia y veo posgraduados que salen con muchos estudios pero con poca experiencia para dar la solidez que necesitan? O pasar a la consultoría, no sé, ya veremos, que son 50 años dentro de un mundo de hotelería que es muy bonito pero muy exigente también.

- ¿Qué es lo que más le puede gratificar a estas alturas de su carrera?

- En verdad lo que más satisfación me da es ver gente que ha trabajado y aprendido conmigo, me enorgullecen esos directores generales que veo al mando de hoteles de lujo, y este legado pienso que es lo mejor que puedes dejar. Que puedan decir: ?este señor hizo por mí esto y así he llegado hasta aquí?. Todos necesitamos en un momento ese apoyo y si lo he podido hacer con 20 o 25 personas estoy súper contento de que puedan ser grandes hoteleros hoy en día.



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