A la chita callando Amadip está llevando a cabo la función de reinserción social y laboral de algunos de sus miembros, discapacitados psíquicos, como saben, de forma notable. Y lo hacen a través de diversos campos laborales, tales como jardinería, limpieza, agricultura, imprenta, manipulado y restauración, este, posiblemente, el menos conocido de todos por haber sido también el menos divulgado, y que tiene en el restaurante Es Pes de sa Palla su campo de aprendizaje y, una vez superado éste, trabajo.

Concretamente ayer había trabajando, entre barra y cocina, siete, cuatro como trabajadores con contrato y tres en periodo de formación, uno de ellos a punto de pasar a ser trabajador, y que en opinión de los monitores (y clientes en general) desarrollan su trabajo de forma excelente. La jornada laboral, que da comienzo a primeras horas de la mañana, finaliza a media tarde. Es una jornada por turnos.
Aprendiendo a trabajar
En la barra se limitan a hacer trabajos de barman y en la cocina cada uno de los tres trabaja en otros tantos menesteres, a saber: uno prepara los bocatas, el otro realiza las funciones de pinche y el otro controla la máquina friegaplatos.

Como nadie nace enseñado, antes de llegar a este punto tienen que llevar a cabo un aprendizaje que unos asimilan mejor y más rápidamente que otros, pero que todos, al final, superan, hasta el punto de que el control por parte del monitor cada vez es menor.
Naturalmente, todo depende de la capacidad de asimilación de cada uno (nos dice Hugo, el encargado del restaurante), pero mal han de ir las cosas para que en dos meses no sepan desenvolverse por si solos.
¿Qué ocurre si les ofrecen trabajo desde fuera?
Pues que si quieren lo aceptan.
Tras el correspondiente aprendizaje, y cuando se considera que está en disposición de desenvolverse por sí solo, se pasa de ser aprendiz a trabajador adscrito al centro especial de empleo de Amadip, por lo que se le extiende un contrato laboral de acuerdo a la legislación vigente.

