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Tutto Mele





El fin de semana pasado tuvimos la oportunidad de volver a visitar el Piamonte Italiano, en esta ocasión para conocer Tutto Mele, la principal feria europea de la manzana y sus derivados.

Allí pudimos saborear no sólo las manzanas más jugosas y sápidas del continente europeo, sino que además realizamos una cata de las sidras italianas en toda su extensión, corta por el momento pero con un gran futuro, ya que se están poniendo medios técnicos y humanos para progresar en el difícil y complejo mundo de la sidra.

La cita tuvo lugar más concretamente en Cavour, pequeña ciudad al suroeste de Turín, donde se vive intensamente la cultura de la manzana. Por sus verdísimos prados se encuentran continuamente cultivos de manzanos en líneas perfectas de cientos y cientos de frutales en formación de espaldera. Percibimos a través de este paisaje la profesionalidad de los pomólogos y llagareros que trabajan estas tierras por la pulcritud de los campos, el cuidado de cada árbol y la perfecta disposición de sus bonitas pomaradas.



El área dedicada a las sidras, objetivo principal de nuestro viaje al certamen, estaba en una gran carpa de una céntrica plaza de la ciudad. Allí pudimos catar una treintena de diferentes sidras y aguardientes de manzana. Además de las sidras italianas, la selección incluía también francesas, la representación extranjera más numerosa pues Cavour está cerca de la frontera; austriacas, inglesas y, como no españolas, que sin ser las más numerosas, fueron las que más éxito tuvieron entre público y crítica.

La sidra española representada en esta edición exclusivamente por sidras asturianas contó con los áureos caldos de los llagares de La casería de San Juan del Obispo, El Gobernador, Trabanco, y Cortina. Cada uno seleccionó el tipo de sidra a presentar escogiendo entre sidra natural y de nueva expresión. Todas las sidras estaban francamente bien presentadas, resaltando las diferentes características de sus procedencias. La sidra Tareco de La Casería del Obispo dejaba ver toda su potencia en un largo retrogusto, Españar de El Gobernador se presentaba en nariz con unos aromas francos y limpios, Trabanco en el vaso después del escanciado con un aguante y un pegue magníficos y Villacubera de Cortina denotaba una elegante redondez a su paso por boca.

Entre las sidras Italianas destacaríamos la Sidro Baladin, una sidra de 4Ž5 grados elaborada con manzanas renette del valle dŽAosta con unos toques cítricos muy peculiares. Cabe destacar el gran esfuerzo del Institut Agricole Regional en la recuperación de las sidras rojas, producto híbrido entre el vino, del cual se utilizan los hollejos, y la sidra, pero que por el momento queda en eso, un intento, pues no está lo suficientemente conseguida.

Las sidras francesas, como de costumbre, siguen los procedimientos de fabricación champenoise, con lo que ese carbónico, en varias de ellas exógeno, las impregnaba de un bouquet característico y familiar. Entre la representación gala sorprendió gratamente una sidra de hielo, con una potencia sápida espectacular y actualmente en fase de prueba. El origen de estas sidras es canadiense, si bien se están desarrollando en diferentes países después del éxito obtenido entre la crítica en el Salón Vinoble de este año.

De las sidras inglesas destacamos las criadas en madera de roble, técnicamente muy difíciles de desarrollar y que claramente apuntan buenas maneras para próximas cosechas. En cuanto a la representación austriaca, la situaríamos muy próxima a algunas sidras alemanas muy contundentes y con gran amplitud de aromas.










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