
Poniendo fin a un día más de nuestras vidas, en la noche del 31 de diciembre miramos el reloj hasta que las dos agujas apuntan al cielo y cambiamos de calendario. Besos, abrazos, algunas lágrimas de emoción afloran en las personas con deseos de prosperidad. En ese momento brindamos con nuestros seres queridos levantando espumantes copas de champagne o cava.
El cava es un vino espumoso elaborado a partir de vino blanco como base, al que se le adicionan levaduras seleccionadas y azúcar en el mismo envase o botella donde será posteriormente comercializado. Su origen se remonta a finales del siglo XVII en la región francesa de Champagne y se atribuye a Don Perignon, de la abadía benedictina de Hautvillers, quien logró elaborar un vino carbónico con unas características organolépticas no conseguidas hasta entonces. Una vez que el vino blanco seleccionado como base, las levaduras y el azúcar se colocan en la botella, ésta se cierra con un tapón corona y se coloca en posición horizontal (en rima) en la bodega, también denominada cava.
El Consejo Regulador del Cava reglamenta determinadas normas de calidad en función del marco geográfico, suelo, variedades y otros factores. Y dependiendo del contenido en azúcar los tipos de cava pueden ser:
Brut nature: 0-3 gramos de azúcar por litro
Extra brut: menos de 6 gramos de azúcar por litro
Brut: de 0 a 15 gramos
Extra seco: de 12 a 20 gramos
Seco: de 17 a 35 gramos
Semiseco: de 35 a 50 gramos
Dulce: más de 50 gramos
La fermentación en la botella es la responsable de la presión del cava y sus características burbujas.
Cómo degustar el cava
La forma de la copa debe respetar e incluso resaltar las características de vino que va a contener. De esta manera, la copa ideal para espumoso debe contener las
burbujas de forma natural, sin acelerar ni frenar en demasía su efervescencia; debe respetar la temperatura de servicio, evitando calentamientos rápidos del producto;
favorecer que los aromas se liberen y, por supuesto, debe dejar espacio para que la nariz pueda percibirlos.
La tendencia actual se encamina hacia la tulipa, que parte del modelo flauta, pero se ensancha en la base para permitir al vino expresarse sin perder temperatura.
El maridaje con cava se puede hacer con platos elaborados con carne, pescado, marisco, foie, arroz, fruta o chocolate, entre otros. Una de las principales características del cava es su versatilidad para acompañar a todo tipo de alimentos por su grado de acidez equilibrado y la presencia del gas carbónico. Pero la armonía para casar con los cuatro sabores principales no es su única virtud ya que también ayuda a rebajar la sensación grasa en el paladar, por lo que es perfecto en comidas y cenas calóricas, como las habituales de la Navidad.
Con información facilitada por: Alava Incoming

