La Caballa y la Melva de Andalucía se han convertido en los primeros productos del sector conservero español que obtienen la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Unión Europea. De este modo, estos productos andaluces han entrado a formar parte del registro de productos protegidos por la UE, lo que supone el más alto reconocimiento de la calidad en los procesos de elaboración artesanal de estas conservas, cuya producción en 2008 ha supuesto un volumen de ventas aproximado de 18 millones de euros.

