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"No Sólo las Estrellas Michelin Son el Futuro de la Cocina"



Iñigo, Amaia y Edorta, A Fuego Negro. Foto: CdM

Tres jóvenes llevaron la revolución a la conocida "parte vieja" de San Sebastián (Guipúzcoa), ese paraíso del pintxo donostiarra. Con ilusión y tesón, crearon su propio establecimiento A Fuego Negro en la calle 31 de agosto. En seguida dieron a conocer su estilo culinario en el congreso Lo Mejor de la Gastronomía hasta representar, entre el gran elenco de cocineros vascos, algo más que arte en la cocina, en su caso: el triunfo de la ambición, la confianza en uno mismo y la defensa de los propios principios. A día de hoy, su cocina vasca en miniatura también ha llegado hasta Madrid con su segundo restaurante: Kulto al plato. Hablamos con los artífices: Iñigo Cojo y Edorta Lamo





- ¿Cómo nace A fuego negro?



- (Edorta): Iñigo y yo nos conocimos como pinchas, djs, y después descubrimos que además los dos éramos cocineros. Y, bueno, al final él conoció a mi hermana también y de alguna manera los tres nos embarcamos en un proyecto para hacer algo diferente. Estábamos un poco hartos de cumplir órdenes y para despegar las alas queríamos un proyecto que ligara un poquito la música, el diseño y la cocina. La música y la cocina iban de alguna manera a nuestro cargo y el diseño y la gestión a cargo de Amaia. Nos encontramos bastantes dificultades para que confiaran y nos avalaran todo el dinero que supone hoy por hoy meterte en un negocio. Todo eso lo reflejamos en el libro cómic que hemos hecho con todos los impedimentos que nos encontramos. Al final lo pudimos hacer, lo inauguramos el 6 del 6 del 2006. Y bueno, con el tiempo que llevamos estamos bastante contentos sobre todo por los resultados a nivel culinario y a nivel receptivo del garito que hemos hecho ya que era lo que realmente nosotros queríamos.



- Vuestra propuesta de tapas se desmarca bastante de la línea de los tradicionales bares de la "parte vieja" de San Sebastián, ese paraíso de los pintxos...



- (Iñigo): La intención no era esa sino hacer algo personal, un proyecto con una filosofía muy clara desde el principio. La cuestión no era diferenciarte ni destacar sino, con todo el respecto a lo que es el pintxo en Donosti y el pintxo en general, hacer algo bajo nuestro punto de vista. Puede parecer más moderno o más actual, lo pueden catalogar de muchas maneras, pero la idea era hacerlo personal. Dejamos en boca de otros los adjetivos de vanguardia, moderno o de autor, y lo que sí creemos es que hacemos una cocina muy personal y en un sitio muy personal.



- ¿Qué dificultades encontrasteis en el comienzo?



- (Edorta): Los impedimentos de que alguien te avale en estos tiempos. Por ejemplo, un joven cocinero que aspire a tener una posibilidad o un hueco en la cocina y que no sea un estrella Michelín, o el avalar todo el dinero que supone a tres chicos menores de 30 años que se embarquen en un negocio, un alquiler, un género, un producto y un servicio. Todo eso al final es costoso.



- ¿Cómo ha afectado este año de crisis a A Fuego Negro?






- (Edorta): Gracias a Dios al final hemos conseguido un poco nuestra identidad, nuestro hueco en Donosti y queramos o no al final lo que más notamos son temporadas altas y temporadas bajas, pero por ahora nosotros mantenemos una clientela fija, un público muy variado..., tenemos esa suerte.



- ¿Qué consejos podéis dar a otros compañeros que no gocen de tal suerte?



- (Edorta): Que no sólo las estrellas Michelin son el futuro de la cocina, ese es el consejo más sabio. Que al final hacer una cocina muy personal tuya o un garito que sea agradable, que esté cuidado y con mimo y atención no significa que sea aspirante a estrella Michelín, por lo cual es menos costoso.



- ¿Y alguna recomendación concreta para recortar costes en días de recesión?



- (Edorta): Que no se compren siempre manteles de lino y que no tienen por qué tener un somelier sino un mínimo conocimiento de vinos.



- Y "confiar en lo que se hace", ¿Iñigo?



- (Iñigo): Sí, sobre todo en estos casos yo creo que la personalidad es donde más se nota, salirte un poco del grupo y hacer algo personal y que realmente sea atrayente para la gente, hacerlo diferente. Es una forma de que la gente tenga al menos la curiosidad de ir a ver lo que haces.



- Hablemos ahora de vuestro trabajo editorial, ¿cómo surge hacer A Fuego Negro (el libro)?




- (Edorta): De primeras, com en el bar, más que hacer un mero bar de pintxos o un mero restaurante de cocina bonita y personal, queríamos hacer un ambiente diferente en el cual se combinara la música, la cocina y el diseño. Y también, idem de idem, con el libro, no queríamos hacer un recetario, un libro de pintos en sí y entonces la meta perfecta dado nuestros gustos y nuestras inquietudes era combinarlo con un cómic. La forma de expresarte, cómo lo hemos montado, por qué hemos hecho esos pintxos o qué diferencias hemos tenido..., y luego el cómic nos ha dado la posibilidad de hacer lo que hemos hecho, es una historia fantástica sobre futuristas, sobre qué va a pasar cuando en un supuesto futuro la comida desaparece, por ahí damos una serie de recetas para combatir ese tipo de cosas hipotéticas que siguen en la historia.


De AFuegoLento a AFuegoNegro
- Vuestro momento más dulce
- El 6 del 6 del 2006

- La sal de vuestra cocina
- Nuestro equipo

- Os importa un pimiento
- Una guindilla, una anchoa y una aceituna

- Os han pillado con las manos en la masa...
- Estamos todo el día, siempre nos pueden pillar






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