
Durante la época que los británicos pasaron en la India, desarrollaron una peculiar cocina propia. Desde el momento en que los primeros comerciantes del siglo XVIII se sentaron a la mesa con los príncipes mongoles para degustar delicados platos de carnes especiadas y arroces al azafrán, la historia de la influencia de la India sobre la dieta británica ha sido siempre extensa, llena de colorido y fascinante.
La cocina angloindia llegó a su máximo esplendor cuando logró alcanzar un equilibrio cultural; el mulligatawny, el kedgeree y la salsa Worcestershire forman parte del legado del Raj.
El libro pertenece a la colección "geografía gastronómica" de la editorial Zendrera Zariquiey, que nos muestra como se desarrolla la gastronomía en las diferentes culturas del mundo partiendo de un alimento.

