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Linares, Capital Mundial de la Tapa: el Paraíso Donde Elegir Es un Placer



Profesionalidad, destreza y pasión por la hostelería en pleno servicio. Los profesionales de Linares demuestran, detrás de la barra, que la excelencia del tapeo también se construye con trabajo en equipo, atención al cliente y una sonrisa.

Hay ciudades que ofrecen una tapa con la consumición y una ciudad, Linares, que ha hecho de esa costumbre un arte, una cultura y una extraordinaria forma de entender la gastronomía.

La tapa es mucho más que un pequeño bocado que acompaña a una cerveza, una copa de vino o un refresco. Es una expresión de nuestra cultura, una invitación a compartir y una de las manifestaciones más populares y entrañables de la gastronomía española. Sin embargo, hay lugares donde esta tradición adquiere una dimensión especial. Y Linares, en la provincia de Jaén, merece un capítulo propio.

Es cierto que en numerosas ciudades andaluzas, como Granada, Jaén o Almería, y también en otros lugares de España, como León, se sirve una tapa con la consumición. Cada destino tiene sus propias costumbres y atractivos, pero Linares posee una personalidad diferenciada. Aquí, por el precio habitual de una bebida, que suele oscilar entre los 2,50 y los 3 euros, el cliente encuentra algo que marca una diferencia sustancial: una carta de tapas para elegir, con una variedad y una calidad que convierten cada consumición en una pequeña experiencia gastronómica.

Sí, una carta. Y conviene subrayarlo, porque no hablamos de recibir aquello que decida ofrecer el establecimiento, sino de poder escoger entre distintas elaboraciones. Atún, mariscos, brochetas, montaditos variados, secreto ibérico y otras muchas propuestas que, lejos de ser tapas de compromiso, revelan imaginación, generosidad y oficio. Todo ello incluido en el precio de la bebida.

Una fórmula que sorprende, conquista y, sobre todo, invita a regresar.

He venido a Linares en numerosas ocasiones por razones profesionales y, en esta última estancia, he aprovechado para recorrer algunos establecimientos y disfrutar de esa cultura del tapeo que tanto distingue a la ciudad. Me detuve, entre otros, en el Bar Montes, situado en la calle Cervantes, junto al teatro del mismo nombre. Lo que allí encontré constituye un magnífico ejemplo de lo que vengo contando: una oferta variada, tapas apetecibles y un servicio cercano, amable y profesional.

Quiero destacar la atención de los chicos y chicas que atienden el establecimiento. Su educación, simpatía y diligencia contribuyen a que el cliente se sienta cómodo y bien recibido. Porque la gastronomía no se limita a lo que llega al plato; también se construye con una sonrisa, una palabra amable y esa hospitalidad que transforma una consumición en un recuerdo agradable.

Y si a esa atención se suma una carta de tapas tan generosa, el resultado es una auténtica maravilla. Permítanme recurrir al título de uno de mis libros: Linares es, gastronómicamente hablando, un auténtico paraíso.

Detrás de esta singular oferta están los empresarios de la hostelería linarense, profesionales que merecen reconocimiento por su esfuerzo, imaginación y compromiso. Ofrecer semejante variedad y calidad por el precio de una consumición exige trabajo, organización y vocación. La rentabilidad quizá no resida tanto en el margen de cada tapa como en la capacidad de atraer clientela, llenar los establecimientos y conseguir que quien entra una vez quiera volver. Al fin y al cabo, como reza el viejo principio comercial, en el vender está la ganancia.

Mi estancia en Linares tiene también una motivación profesional. He venido para mantener reuniones con Michel Rentero, concejal delegado de Hostelería y Comercio del Ayuntamiento, y con Ángel Moreno, responsable de la empresa adjudicataria encargada de organizar el encuentro gastronómico “Linares, capital mundial de la tapa”.

Rentero, empresario hostelero de reconocida trayectoria en la provincia, ha aparcado temporalmente su actividad empresarial para atender la responsabilidad que le encomendó la alcaldesa, Auxi del Olmo. Desde su delegación viene impulsando iniciativas destinadas a dinamizar el comercio y la hostelería, respaldar al sector y proyectar la riqueza gastronómica de la ciudad.

Entre ellas destaca este encuentro, cuya primera edición cosechó un rotundo éxito y que celebrará su segunda convocatoria el próximo 19 de noviembre. En este proyecto, el Ayuntamiento, a través de Michel Rentero, ha depositado nuevamente su confianza en quien firma estas líneas, para aportar experiencia, asesoramiento y colaboración a una iniciativa que merece todo el apoyo.

También resulta fundamental la implicación de la Asociación Empresarial Hosteleros de Linares, presidida por Mari Márquez, que colabora estrechamente en la iniciativa, junto con la Cámara de Comercio y otras entidades. La suma de esfuerzos es esencial para consolidar una propuesta que une promoción turística, actividad económica e identidad gastronómica.

Linares no necesita inventarse una identidad gastronómica: la tiene en sus barras, en sus cocinas, en sus empresarios y en la generosidad de sus tapas. Necesita seguir proyectándola, cuidándola y compartiéndola con quienes todavía no han descubierto este singular patrimonio culinario.

Por eso, cuando se habla de Linares como capital mundial de la tapa, no estamos ante una simple frase publicitaria. Estamos ante una aspiración que encuentra argumentos en sus establecimientos y en la experiencia de quienes se sientan a una barra y descubren que, aquí, elegir una tapa forma parte del placer.

Hay títulos que se conceden y otros que se ganan bocado a bocado. Linares lleva mucho camino recorrido y, a juzgar por lo que ofrece, tiene razones sobradas para seguir conquistando paladares.

 


Pepe Oneto
¡Que haya alivio!




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