
La Muy Ilustre y Noble Orden de Caballeros de la Cuchara de Palo, que tiene su sede en la localidad jienense de Guarromán, ha celebrado en el pasado mes de octubre su Capítulo Ordinario número 50 en la ciudad de Granada, lo que nos dice que son ya cincuenta trimestres (más de una docena de años) en los que los miembros de esta peculiar y prestigiosa sociedad gastronómica andaluza han visitado los establecimientos más señeros para rendir culto a las bondades de la cocina mediterránea, sintetizadas en el lema de: ?Buen pan, buen vino, buen aceite y buena tertulia como pilares de la concordia en la mesa?, acompañados, eso sí, de otras muchas buenas viandas que da cada terruño en particular.
El acto tuvo lugar en el Restaurante ?Ruta del Veleta? de Granada, que ofreció con tal motivo un menú basado en una recreación actual de la cocina tradicional granadina donde no faltaron platos mozárabes, y en el transcurso del cual el maestre- presidente de la Orden, el investigador y académico José María Suárez Gallego, invistió Comendador Honorario de la Orden al alcalde de la ciudad granadina, José Moratalla Molina, a quien le impuso la esclavina granate de caballero de dicha institución, con la cuchara de palo en el pecho. Así mismo le fue entregado al alcalde, para que pase a formar parte del Museo Municipal de Granada, el Premio Nacional Cuchara de Palo 2000 que en la edición de ese año le fue concedido al cantautor granadino Carlos Cano y cuyo prematuro fallecimiento impidió que le fuera entregado personalmente entonces.
El fin primordial de la Orden de Caballeros de la Cuchara de Palo es la defensa de la Cultura del Olivo, desde su vertiente social como tradicional árbol de la paz y de la concordia, y en su vertiente gastronómica dando a conocer las excelencias culinarias del aceite de oliva virgen y de su cocina.

Sus antecedentes hay que buscarlos en el siglo XVIII, cuando en 1767, con la promulgación del Fuero de Población por el rey Carlos III, se crearon las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, entre las que se encuentra Guarromán, con colonos venidos mayoritariamente de Centroeuropa (Alemania y Suiza), llegando también españoles de Galicia, Cataluña y Valencia. Se pretendió entonces hacer una sociedad modelo de agricultores, donde en aquel Fuero de Población que las fundó se reconocía por primera vez en la historia occidental el derecho a la enseñanza primaria obligatoria y gratuita de los niños, la dignificación del trabajo de la mujer, así como el derecho a elegir por votación a los alcaldes de cada departamento, los cuales hacían también funciones de Jueces de Paz. Esta elección de alcaldes se llevaba a cabo el día 24 de diciembre, a la tres de la tarde, en la casa del alcalde saliente, pues el cargo tenía una duración de un año que comenzaba a regir desde el día uno de enero. Cada día de Nochebuena, a las tres de la tarde, acudían los cabezas de familia a elegir a su alcalde, y por ser día víspera de festivo y día frecuentemente frío, aquellos agricultores de olivos estaban dispensados de las faenas agrícolas durante esa tarde, por lo que después de haber votado se quedaban a comer en casa de su anfitrión el alcalde saliente, quien invitaba a los 10 o 12 cabezas de familia de su departamento, como acto de buena vecindad y anticipando la tradicional cena de Nochebuena. El día uno de enero, también, todos los alcaldes elegidos eran invitados a una comida por Pablo de Olavide, superintendente y director artífice de las Nuevas Poblaciones. Esa tradición quiso hacerse leyenda, y aquellos colonos acabaron acudiendo a votar con una cuchara de palo, pues sabían de antemano que habrían de quedarse a comer. Cuando aquellos agricultores de olivos, alemanes, suizos, gallegos, catalanes y valencianos, elevaban su cuchara de palo, reivindicaban sus derechos forales a elegir por votación a su alcalde, circunstancia que en dos ocasiones les fue negada cuando fue derogado en la dominación francesa del siglo XIX.
En 1981 varios descendientes de aquellos colonos, comenzaron a reunirse el 24 de diciembre para comer juntos, como lo hicieron aquellos pobladores del siglo XVIII. Nació la Muy Ilustre y Noble Orden de Caballeros de la Cuchara de Palo, y se instituyeron los premios que llevan su nombre para galardonar a aquellas personas e instituciones que se hayan distinguido por propugnar la concordia de los pueblos y la defensa de la cultura Mediterránea del Olivo.
Premiados con la distinción de la Orden de Caballeros de la ?Cuchara de Palo? lo han sido entre otros S.A.R. el Príncipe de Asturias, quien lo aceptó en 1992; el Nobel de Literatura, Camilo José Cela, que fue investido en su casa de El Espinar en Guadalajara, en enero de 1993. El juez Baltasar Garzón, que lo recibió en Guarromán. Los periodistas Carlos Herrera, María Teresa Campos, Manuel Alcántara y Tico Medina, toreros como Curro Romero (pendiente de recibirlo en Sevilla), Enrique Ponce, el premio Planeta Juan Eslava Galán y el finalista del mismo premio Salvador Compan. También lo obtuvieron Joaquín Ruiz Jiménez, presidente de Unicef España, actores como Antonio Banderas, deportistas como el atleta Manuel Pancorbo, o programas de televisión como ?Caiga quien caiga? (C.Q.C.), políticos autonómicos como Gaspar Zarrías, rectores de universidad como Lorenzo Morillas y Luis Parras, siendo premiado así mismo en una de las ultimas ediciones el astronauta español Pedro Duque por haber llevado productos gastronómicos españoles hasta cerca de las estrellas, y los cantautores Carlos Cano y José Antonio Labordeta, también parlamentario aragonés.
En uno de sus últimos actos celebrados durante este año por la Orden fue investido Mayoral del Aceite Koldo Reyo, imponiéndosele la esclavina color verde oliva, que sólo lucen sus miembros cuando se constituyen en capítulo en la ciudad de Martos (Jaén), el municipio mayor productor de aceite de oliva del mundo.

