
Por: Conchi de Miguel
En el contexto del último Congreso Lo Mejor de la Gastronomía, una embajada de 16 cocineros llegados desde las Islas Baleares viajó con el cometido de promocionar la culinaria balear. Durante cuatro días, como profesionales, se acercaron a las últimas técnicas puestas en marcha por algunos de los mejores cocineros del mundo, y estuvieron en contacto con gourmets y medios de comunicación especializados nacionales e internacionales.
Pero, sin duda, el momento estelar de los isleños tuvo lugar el miércoles cuando ofrecieron una de las cenas oficiales del congreso en el Real Club de Tenis de la capital donostiarra. A primera hora de la noche, organización, cocineros y productores agroalimentarios mallorquines recibieron la felicitación del crítico Rafael García Santos, creador del prestigioso congreso, por el alto nivel de cocina expuesto. Era la primera vez en la historia de la gastronomía balear que un grupo tan amplio de profesionales se unía en un evento de esta relevancia por una causa común.
El objetivo consistía en difundir la nueva gastronomía emergente, y sustancialmente renovada, que se está desarrollando en las Baleares. La iniciativa, puesta en marcha por la nueva Asociación Gastronómica Balear, contó con el apoyo de IBATUR, Semilla, la Escola dHoteleria de les Illes Balears, la Associació Empresarial de Restauració (CAEB), el IMFOF y la Cambra de Comerç, cuyos representantes viajaron junto a los cocineros para arroparles en tan relevante misión.
La cena, servida a modo de cóctel, consistió en un largo menú de tapas elaboradas a base de productos autóctonos y agroalimentarios con sello de calidad. Casi 200 personas, entre congresistas, medios de comunicación y demás invitados pudieron disfrutar de una treintena de tapas made in Baleares.
En su mayoría todos los bocados hacían una relectura o versión de una receta tradicional, cuyos ingredientes y elaboración podían ser explicados por parte de los mismos cocineros que las ofrecían directamente a los asistentes. Así se vió cómo los maestros de la Escola d Hotelería UIB desvelaban la procedencia ibicenca de su Chupito de salsa de nadal con pan de almendras; Caterina Pieras, de Restaurante Es Ví (Hotel Castillo Son Vida), explicó una por una las partes de que se componían los Salmonetes con "fonoll marí" y esencia de sus higadillos; o Santi Taura revelaba el contenido de su Pomada de Sant Joan.
De entre todas las tapas presentadas, -ocho fueron dulces y el resto saladas- una de las que más sorpresa despertó en el público fue la de Rafael Sánchez (Plat dOr - Hotel Arabella) que hizo un postre con tres Texturas dulces de la algarroba. Asier Abal, del restaurante guipuzcoano Heriz, insistió en el alto nivel y calidad que tenían todas las tapas y particularmente la técnica en algunos platos como la esfera de yogur con merengues secos.
Además, las tapas fueron acompañadas por bodegas representantes de Baleares: Ànima Negra; Miquel Gelabert, con dos blancos y tres tintos, y Cap de Barbaria, que igualmente tuvieron una estupenda aceptación. La organización también dejó un expositor con una variada selección de productos y sellos de denominaciones de la tierra como los de la ensaimada o la sobrasada, e información de puntos agroturísticos.
Al término de la cena, los asistentes probaron el también típico licor de hierbas y fueron obsequiados con una botella de aceite Solivellas y una bolsita de almendras mallorquinas, con la marca de garantía Ametla de Mallorca ofrecida por la Conselleria d Agricultura i Pesca.

