La Hora de Fijarse en las Cosas Importantes
Muchas son las cosas que se pueden pedir a cada nuevo año que nos toca vivir, pero yo prefiero tirar por lo bajo y sólo pido dos: salud y amor. Que no es poco ¿eh? Pues lo mismo deseo para todos vosotros, amigos de A Fuego Lento, porque es momento de mirar para adelante. Aunque para ser sinceros, si lo hago, veo que empieza un 2008 que no se las trae nada bonitas...
Sí queridos amigos, este año tendremos que atarnos muchos establecimientos los machos, pues se está acercando una crisis. Si pensábamos que habíamos superado el bache del 2007 con la subida en carburantes y alimentos, ahora acechan otros ?subidones?: luz, gas, transportes.... Ya se nota en todos los niveles, y no solo en los de alto standing, ¡en todos! Además no han terminado los días en que todo el mundo abre un restaurante o bar de tapas.
Pero bueno, espero que este 2008 sea positivo para todos. De verdad. Para mí el anterior fue un muy especial como ya sabéis por las editoriales pasadas, y realmente interesante porque me gusta descubrir que puedo crecer como persona y en esto creo que este año salgo con un 9 como mínimo. Profesionalmente también, pues salgo reforzado en mis creencias sobre nuestro oficio y respecto a otras cosas que tenemos que mejorar mayores y jóvenes. Vivimos tiempos en los que a veces solo pensamos en estar arriba, en ser los mejores en todo. En ese camino se van perdiendo muchas cosas, y desgraciadamente una de ellas es la familia. Volvemos la cara y los hijos ya han crecido, ya casi no se los conoce, o se pierde a la mujer con una facilidad superior a otras profesiones y, salvo en casos contados, sólo si dos trabajan juntos se aguantan (con pinzas) esos matrimonios.
Y así es la vida, cada vez se ve a más cocineros solitarios enredando entre sus pucheros?
El otro día un gran profesional, el Sr. Mari, murió en su restaurante dentro de la cocina. Un ataque cardiaco y ¡zás!, no se pudo hacer nada. Había un banquete que celebrar con políticos, y no se podía quitar el cadáver hasta que no llegase el juez. Entonces, pese al mal ocurrido, el hijo decidió dar el banquete porque según él su padre así lo habría querido. Al principio sólo lo sabían dos de los invitados del banquete, pero conforme fue discurriendo la cena uno se lo contaba a otro, otro a otro, etc. Para mí la cuestión no está en si se quedan y se da el banquete o no, el tema es cómo de equivocados estamos. ?Seguro que al padre le habría gustado??. Si es así, qué mal nos educaron. En vez de llorar su ausencia, se da el banquete con el muerto ahí?
Esto me hace pensar en esos viejos valores que acompañaron a la hostelería y que al final hicieron muy infelices a muchos familiares por darse más al cliente que a la familia. Hoy en día me doy cuenta de que es un gran error. Que hay cosas que no deberíamos hacer y esta es una de ellas. Como no ir al bautizo de un sobrino, a la boda de una hermana, al cumpleaños de un hijo, y pequeñas y grandes cosas que luego arruinan nuestra vida, esa para la que a veces no nos supieron preparar y, como yo suelo decir, sólo se vive una vez. Uno pierde a una mujer, a una novia, a los hijos, a los hermanos? por algunos ideales que en su día se nos contaron mal.
Ésta es una reflexión como tantas que me surgen para empezar a exprimir un año nuevo con ilusión. Desde aquí quiero desearos a todos un 2008 lleno de cariño, (que nunca está de más).