
Latín: Punica granatum
... tierra soñada por mí, mi cantar se vuelve gitano, cuando es para ti,...
¡Que bueno que soy!... ¡Muaaahhh,?muaaahhh!... y mucho más con unas ?hojitas de perejil?, como diría Karlos Arguiñano.
A pesar de lo anteriormente dicho, esa letra y música NO me pertenecen, si no que son de Don Agustín Lara, quien pasó a mejor, o sin vida, en 1970.
Esta granada es la fruta del granado, árbol originario de la zona de Mesopotamia, también conocidas como ?milgrano, magrana, minglana, balaustra, o manglano?, los persas comparaban su flor con el sol y la consideraban sagrada, costumbre que se transmitió a los fenicios, siendo todavía hoy la fruta favorita del Oriente Medio, después de los dátiles. Introducida en ?Al Andalus?, o sea Andalucía, por los árabes, estos dejaron buena huella de ello bautizando una de sus ?grandes ciudades moras? de la península Ibérica, o sea Granada, en el siglo VIII, tanto es así que el último reino árabe de Granada, tenía y sigue teniendo en el escudo de España, una granada como símbolo.
Se dice que la granada era realmente el fruto prohibido del ?Paraíso Terrenal?, pues es citada en el Antiguo Testamento, pero que por un error de traducción se adjudicó a la manzana. Aunque también es cierto que en la mitología hindú, la fruta prohibida de ?su paraíso? era el plátano,... cada uno se apaña con lo que tiene a mano.
También eran veneradas como la ?fruta de la fertilidad?, por su gran cantidad de granos comestibles de su interior. El propio Salomón, rey de los judíos hace unos 3.500 años, día más, día menos, comparaba el color de sus granos con el de las mejillas de su amada, la reina de Saba, y del que también se fabricaba un vino de alta graduación,? lo que explicaría el color de dichas mejillas.
Los antiguos griegos consagraron sus semillas a la diosa del amor Afrodita por su supuesto efecto sobre los enamorados ya que sus flores eran consideradas como símbolo de la fertilidad y del amor, pues se la suponía una fruta afrodisíaca, y se afirmaba que aumentaba la fertilidad de las mujeres, y que Venus solía regalarla a sus fieles más devotos, incluido Homero que la cita en la ?Odisea?.
En Egipto, se han encontrado granadas en tumbas faraónicas, su zumo era bebida de faraones, en especial si había sido fermentado con lo cual podían elegir sitio, o sea, se podían ir mejor ?colocados? al reino de Osiris.
Los árabes fueron quienes las difundieron por todo el Mediterráneo, y donde se consume su zumo, que debería beberse muy frío, aunque en nuestra cocina se consiguen mejores resultados si pasamos sus granos por el ?chino?, que estrujar los granos uno a uno, al menos nos manchamos menos, manchas que dicho sea de paso, son muy difíciles de eliminar.
Es del tamaño de una naranja, desde pequeña a grande, en su interior y en forma de celdillas están sus gajos rojos con reflejos azulados, existen bastantes separaciones interiores por una membrana amarilla de sabor muy amargo, que es necesario quitar por completo al comerlas, o usarlas para cualquier guiso, postre, o salsa, pues caso contrario, esta membrana o piel interna, transferiría su potente amargor, aunque sabido es que para gustos se crearon los colores. Son ricas en tanino, de ahí el amargor de su piel. Ésta ha sido usada, en infusión, contra las enfermedades de garganta, cólicos y diarreas. Desde la antigüedad, la corteza y membranas interiores, muy conocidas entre los que se dedican a los crucigramas como ?tartana?, eran usadas para combatir las lombrices intestinales.
Las granadas son muy frágiles a los golpes, cualquier magulladura dará pie a un inicio de podredumbre, si se conservan intactas pueden durar meses en la oscuridad, endureciéndose su piel y cambiando su brillante color rojo vivo, a color beige apagado, pero manteniendo su dulzura y frescura interna.
Es fácil beber su zumo, aprieta la fruta con fuerza pero sin violencia, y haciéndole después un pequeño orificio para introducir una pajita para chupar el líquido, aunque este sistema tiene mucho desperdicio, y además arriesgas a comer parte de su membrana interior.
Se comen los granos sueltos, simplemente al natural, o con unas gotas de moscatel, o con zumo de limón y azúcar, o con nata, o con salsa de chocolate, o con...
Su jugo es muy apreciado en helados y sorbetes, también es la base del jarabe llamado ?granadina?, muy usado en repostería y coctelería, así como en salsas, especialmente indicadas para acompañar asados grasos, del tipo cerdo, o pato, o macedonias de fruta, o ensaladas variadas a las que además de su rico sabor, aporta su brillante color, en forma de destellantes rubíes.
Se deben comer frescas, pero nunca frías.
A la granada, hoy día se le asignan efectos favorables para aliviar el asma, la fiebre, las enfermedades cardiovasculares, evita la retención de líquidos, la flatulencia, ayuda a combatir la hipertensión, la anemia por falta de hierro (Ferropénica), los parásitos intestinales, especialmente la tenia o solitaria, la arteriosclerosis, el exceso de ácido úrico, el envejecimiento en general y son bastante astringentes.
También se la conoce como ?pomagranada, magrana, balaustia o granadilla? (No confundir con la Fruta de la Pasión con el mismo nombre).
Antiguamente se usaban las pepitas, o semillas de las granadas para elaborar un tipo de harina,... y es que en tiempos de hambre, NO hay pan duro.
Contiene unas 65 cal./100 gr., es rica en pectina, tanino, antioxidantes, flavonas, fibra tipo escoba, vitaminas E, C, B1, B2, B3, B9, fósforo, cobre, hierro, cinc, calcio y muy rica en manganeso y potasio.
Existe la granada silvestre de tamaño pequeño, de sabor amargo, ácido, y lleno de pepitas.
Algunas ENTRADAS relacionadas con este TEMA que se encuentran en el diccionario:
Afrodisíaco, Tanino, Parásitos Intestinales, Hidropesía, Hipertensión, Diarrea, Granadina, Fibra, Pectina, Vitaminas, Sales Minerales, Radicales Libres, Salsa, Asado, Zumo, etc.
Del Diccionario práctico de gastronomía y salud.
Miguel J. Jordá - Ediciones Díaz de Santos ? Madrid
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