Estuve la otra tarde en el evento de presentación de la campaña de La Caprichería de Baileys. Han planteado otro año una buena oferta de cócteles y dulces navideños en varios establecimientos de la capital.

Uno puede marcarse una buena ruta para probar las diferentes propuestas si no acaba lechuzo total o diabético perdido. Hay que moderar el uso de alcohol o de azúcar, dependiendo del límite que tenga cada uno. Pero si se escogen bien las opciones, se puede pasar un buen rato.

Posiblemente estas opciones horrorizarían a alguna francesa que pretende que comamos en un orden predeterminado para controlar nuestros índices glucémicos, pero si comemos sano a lo largo del día, tampoco se mascará ninguna tragedia si alguna vez tomamos un cóctel o un dulce.

Se pueden probar desde eclairs, pasando por diferentes cookies, roscones, torrijas, todo tipo de helados, cócteles, tiramisúes e incluso mochis o una creación del equipo de Robuchon Madrid.


Si queremos huir del centro en estos días entrañables - o ni acercarnos -, también hay opciones más allá del territorio cafeterías de café de especialidad everywhere.

Lo dicho, consume con moderación, que luego vienen los turrones.

