
Latín: Ocimum basíliscum
Pertenece a las llamadas ?hierbas aromáticas?, también muy conocida como ?hierba real, alabega, hierba vaquera, alfavaca, alhábega, alfábega o basílica?, esta última es internacionalmente conocida por el nombre que le dieron los griegos, o sea ?Basílios? y que significa ?Rey, o Dios?.
Es originaria de los trópicos africanos y del continente asiático, ya sea de la isla de Ceilán o La India, en este último país se la venera como ?Hierba Divina? por ser considerada muy medicinal, solo vencida por la flor de loto, aunque también es funeraria, pues tanto se usaba para la vida como para la muerte y actualmente se sigue poniendo una hoja de albahaca sobre los muertos antes de su incineración, para que ayude al difunto a encontrar el camino del Nirvana. Todavía sigue la tradición que afirmaba que las mujeres, supuestamente estériles la comían para conseguir el hijo anhelado, o era usada como antídoto contra diversos venenos. En Egipto y Grecia, era venerada y ofrendada a sus Dioses y en Roma se le atribuían propiedades afrodisíacas, y todavía así lo creen muchos paisanos actuales, en franca competencia con el ?Viagra?.
Dice la leyenda que la albahaca fue la primera hierba que creció, junto a la gruta en que había sido sepultado Jesucristo, por lo que en algunas iglesias ortodoxas, todavía se utiliza para preparar el agua bendita.
Combina perfectamente con el aceite de oliva y el ajo y de ahí la foto adjunta. La albahaca está bien adaptada a los climas templados.
En la Roma Imperial se la llamaba la ?hierba de la suerte?, pues se decía que traía buena suerte construir la casa donde crece la albahaca silvestre, aunque mi abuela decía que soñar con albahaca era presagio de desgracias o mala suerte, en la actualidad, sus hojas en forma de corazón, es consideradas ?símbolo de amor?, al menos en la Ciudad Eterna.
Combina muy bien con la cocina exótica oriental, en especial el curry, así como con el pollo, el cordero, con el tomate en salsas o en ensalada, los huevos, guisos con calabacines o berenjenas, rellenos y maceraciones.
La basílica o albahaca, machacada con ajo y piñones, es la base para elaborar la salsa italiana conocida como Pesto Genovés y muy solicitada en muchos platos de pasta.
Existen, además de la silvestre, la de hoja grande y la más maciza y más enana de hoja pequeña, pero de fragancia más acentuada, mientras la de hoja grande es más dulce.
Sus poderes medicinales son conocidos desde la antigüedad, en forma de tisana combate las infecciones bucales, el catarro, las lombrices intestinales, la ansiedad, la indigestión, el insomnio, el acné, los mareos o nauseas, y la caída del cabello si nos lo lavamos con su infusión.
A medianos del siglo pasado, las jovencitas que deseaban enamorar a un determinado galán, simplemente al ir a un baile, se colocaban una ramita de albahaca detrás de la oreja, a modo de adorno. Dícese que el aroma de la albahaca excitaba al galán, hasta tal punto que ya se sentía enamorado.
Se la considera diurética, tonifica el corazón, y es recomendada a las mujeres que amamantan, pues ayuda a aumentar la secreción de leche.
Como curiosidad no alimenticia, podemos añadir que la basílica o albahaca fresca es un excelente repelente de mosquitos, basta poner unas macetas esparcidas por la casa para evitarlos, colocar siempre en lugar soleado, si remueves su frondosa copa, esparcirá su agradable olor en toda la estancia.
El Dr. Juan Holerio, escribió en el siglo XIX, que: ?la mayor de las virtudes de la albahaca era cuando una mujer tenia un parto muy doloroso, colocarle en una mano, unas raíces de esta planta acompañada con una pluma de golondrina, con lo que se conseguiría calmar los dolores y acortar el parto...?, no dijo nada sobre quien iba a cazar la golondrina y traer la pluma.
La albahaca no debe cortarse con cuchillo, sino majarse en mortero para conseguir todo su sabor, aroma y otras virtudes y añadirla al final del guiso ya que NO tolera bien el calor sin sufrir altas perdidas de sus propiedades.
También se la encuentra seca en el mercado aunque deben rehidratarse las hojas poniéndolas en remojo unos 20 minutos, si puedes escoger, es mejor la fresca que la seca y mejor la de hoja pequeña que la de hoja grande.
Es rica en fibra y sales minerales tales como el potasio, calcio, hierro, magnesio y contiene vitaminas A, C, y del grupo B.
No combina bien con otras hierbas aromáticas y a no ser que uno sea un experto, de no ser así más vale usarla sola.
Se consigue un excelente aceite aromatizado para ensalada dejando macerar hojas picadas durante un par de horas en el aceite, que debe ser originalmente de sabor neutro, como el de girasol o de soja, que no enmascarará su fragancia y sabor.
Recuerda que por su alto poder aromatizante no conviene excederse y si la usamos en guisos o sopas, no introducirla hasta el final de la cocción, recuerda también que si quedamos cortos en sabor o aroma, siempre se está a tiempo de añadir,... quitar ya es más difícil y esta regla sirve para todo.
Es una excelente sustituta de la pimienta. En grandes cantidades, la albahaca, puede ser tóxica, y no se debe abusar de ella durante el embarazo.
Los hindúes solían colocar una maceta de albahaca en las ventanas para ahuyentar los malos espíritus.
Su nombre en latín, nos recuerda la leyenda, de cuando Basilea, hermosa ninfa de la diosa Diana, llevaba una ramita de albahaca prendida del pelo y cuando fue raptada, dicho aroma permitió seguir su rastro y rescatarla.
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(Información extraída del ?Diccionario práctico de gastronomía y salud?, Editorial Díaz de Santos ? Madrid, de Miguel Juan Jordá, donde puedes encontrar amplia bibliografía y otras fuentes de información. Libro que se puede adquirir o pedir en las mejores librerías de España y de Latinoamérica).

