
Un total de 30 grabados, escogidos entre todas las obras presentadas al III Premio Internacional de Grabado y Vino Bodegas Dinastía Vivanco se mostrarán, hasta el 26 de septiembre de 2010, en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de la Cultura del Vino: un templo que proyecta la prolífica relación entre vino y cultura a lo largo de 8.000 años de convivencia.
Así mismo, Bodegas Dinastía Vivanco ha editado una publicación impresa con las reproducciones de los 30 grabados seleccionados y premiados,
publicación en la que aparecerá una relación de las 76 obras de los artistas que han participado procedentes de toda la geografía española y el extranjero.
El primer premio, dotado con 3.000 euros, se ha concedido al argentino Erik Kirksaether, afincado en España. El Segundo Premio, que asciende a 1.500 euros, se ha otorgado a Xosé Poldras. Por su parte, Mónica Abad García, Andrea Cerdeira Igoa y Juan Carlos Mestre, han recibido las 3 Menciones Honoríficas.
Una nueva perspectiva del arte y el vino a través del grabado
La viña, la tradición, la uva, el vino, su proceso de elaboración, conservación y degustación, las texturas, colores y hasta sabores imaginarios plasmados en el grabado, han inspirado en este premio técnicas tan variadas como litografía, aguatinta, serigrafía, aguafuerte, calcografía, cerograbado, xilografía, técnica de levantado de polvo de Betún de Judea o mezzotinta.
En el III Premio Grabado y Vino Bodegas Dinastía Vivanco se ha valorado la intuitiva combinación de tradición artesanal y nuevas técnicas aplicadas en las obras de los candidatos, artistas gráficos mayores de edad y residentes en la Unión Europea que presentaban obras inéditas no premiadas anteriormente y que debían tratar sobre el mundo del vino. Entre las 76 piezas presentadas a concurso, de artistas originarios de toda la geografía española y países como Rumanía, Francia o Japón, se ha valorado la inspiración en la viticultura, ya fuera de forma realista o abstracta.

El objetivo del premio consiste no sólo en reconocer el trabajo de los artistas noveles y veteranos, sino también difundir entre el gran público un estilo artístico poco conocido: el hermano pequeño de otras disciplinas asentadas en museos, como puede ser la escultura, pintura o fotografía. El grabado, que nos remite a los antiguos maestros del cincel, ha avanzado hasta encontrarse hoy con modernas técnicas digitales que lo convierten en una nueva tendencia artística.

