
El II Concurso regional de Cocina, Repostería y Coctelería ?Cervatillo?, celebrado en Córdoba durante los días 1 y 2 del pasado mes de diciembre de 2001, sirvió entre otras muchas cosas que citaré más adelante, para tomar el pulso a la gastronomía andaluza.
Los que tuvimos la ocasión de estar presentes esos días en la ciudad de la mezquita y todo el tiempo que duró dicho certamen presenciando in situ sin perder ni tan siquiera un minuto de este evento, pudimos constatar que la cocina de Andalucía no sólo goza de una insuperable salud, sino que a ésta se le augura un futuro fulgurante, lleno de los más prósperos parabienes.
Porque, con toda seguridad, la culinaria de esta región nos deparará las mejores y más impresionantes sorpresas dentro del mundo del arte culinario. Y es que, mayoritariamente, el motor que acciona los fogones andaluces está movido por una energía fresca y vigorosa llamada juventud, con vocación, ganas de trabajar y un tremendo espíritu de superación firme.
Más de 65 jóvenes de toda la región de entre 18 y 25 años, participantes de las tres modalidades, se olvidaron durante un largo fin de semana de todo, con el objeto de dedicarse por entero a trabajar en el Palacio de Congresos Cordobés para preparar las más originales e inéditas especialidades con las que sorprendieron a propios y extraños y demostraron unos dotes inusitadas de creatividad con los platos presentados.
Todo esto viene a testimoniar el cariño que los jóvenes profesionales andaluces de los fogones sienten por la cocina. Una cuestión ciertamente gratificante y tranquilizadora para los amantes del arte culinario de esta tierra, ya que ésta posee un inapreciable legado gastronómico que las diferentes culturas, asentadas aquí, a lo largo de los años han ido dejando en Andalucía.
Así, con esta apuesta decidida y tenaz de los más jóvenes, la continuidad del patrimonio gastronómico andaluz estará siempre garantizada. Lo que supone también una buena perspectiva para la economía de esta comunidad autónoma, ya que hay que tener en cuenta que aquí la gastronomía, al igual que en otras tantas zonas de España, es uno de los pilares más importantes que sostiene el turismo, pues éste sin la cocina no sería, ni muchísimo menos, lo mismo.
Por eso, este acontecimiento ha sido algo más que un simple concurso, porque, aparte de haber servido para contribuir a todo esto que ya he explicado, con él se ha dado una auténtica lección de cómo se tiene que instaurar un certamen de estas características.
La entidad responsable y artífice del evento, Asociación Cultural y Gastronómica ?Casa Pepe? de la Judería, que preside magistralmente Miguel Cabeza, ha dado una excelente muestra de organización en todos los sentidos.
La impecable forma de coordinar esta competición, desde que comenzaron con todo los prolegómenos hasta su total finalización, ha sido decisiva para lograr ese éxito rotundo que ha supuesto este concurso. La puntualidad, el orden, el servicio, la limpieza, la elección de los miembros del jurado, la atención con los medios de comunicación, publicidad, información, catering, consideración con los participantes, claridad y cumplimiento estricto de las bases del concurso, trato al numeroso público asistente, etcétera, etcétera, proporcionado por Carmina (coordinadora), Miguel, Pepe, Luis María, Auixi y Pepi, hizo que este certamen alcanzara el calificativo de superlativo.
La buena organización del concurso propició que el ambiente que se respiró entre los distintos participantes fuera de una competitividad inusitada. Era ciertamente gratificante ver como se animaban, unos a otros, los propios concursantes y como éstos acataban con autentica deportividad y respeto el fallo de un jurado que también supo estar a la altura de las circunstancia con su impecable objetividad a la hora de calificar los distintos platos.
Y es que este comité encargado de valorar las numerosas especialidades presentada estaba compuesto por auténticos profesionales y entendidos de la gastronomía, con una extensa y amplia experiencia en estos menesteres.
Así este elenco calificador de la modalidad de cocina y repostería lo componían Antonio López y Francisco Afán del Río, jefes de cocina del Hotel Alfaros y del restaurante Casa Pepe ?de la judería?, respectivamente; Marcelino Ferrero, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Córdoba; José Javier Rodríguez, catedrático de veterinaria; el prestigioso y famoso periodista Tico Medina; Alejandro Mújica, gerente del restaurante Basa Kabi, de Navarra; Orio Balaguer, mejor maestro artesano de España 1996; y el popular Manuel Rincón del programa de cocina ?con Sabor Andaluz?.
El gran éxito obtenido con este segundo certamen, ha llevado a plantearse, para el siguiente año a la asociación gastronómica organizadora del evento, que preside Miguel Cabeza, a estudiar la posibilidad de extender el ámbito de este acontecimiento, en cuanto a participantes se refiere, por lo que la tercera edición es posible que sea a nivel nacional.
Una aspiración costosa y difícil ésta, pero con el tesón y el buen trabajo demostrado por estos hombres y mujeres de Casa Pepe ?de la judería? con estas dos ediciones celebradas, este proyecto seguro que será, igualmente, otro éxito. Máxime teniendo en cuenta lo enriquecedor que tal certamen resultaría con la participación de los buenos profesionales que se hallan repartidos por el resto de España.
Seguro que esta noticia sería acogida con gran expectación por parte de los jóvenes cocineros del país, porque hay una savia nueva con ganas y empeñados en situar definitivamente nuestra cocina entre la mejor del mundo.
Con este concurso, además de la importante promoción que hace en pro de los jóvenes valores dedicados al arte de cocinar, también se contribuye sobre manera a fomentar notablemente el turismo pues dicho certamen propició que numerosas personas procedentes del resto de Andalucía se desplazaran hasta Córdoba para pasar todo el fin de semana con el objeto de seguir de cerca este acto culinario. Si este torneo se hiciera extensible al resto del país, el número de visitas se multiplicaría.
Por eso, esta es una cuestión en la que tendrían que tomar carta en el asunto, y contribuir de manera pecuniaria, las distintas administraciones, tanto central, autonómica, provincial y local, ya que la idea es lo suficientemente importante y beneficiosa para todos como para que la administración pública no permita que sólo sea la iniciativa privada la que asuma el gran gasto que supone llevar a la práctica tal proyecto. Pues aunque los hombres y mujeres del ?Cervarillo? tengan esa voluntad de hierro, como han demostrado con la organización del concurso, éste requiere un gran esfuerzo económico que, hasta ahora, en la mayor parte asume la propia asociación, y en esa situación, lógicamente no se le puede augura larga vida al invento.
Por mucho afán y ganas que tengan los señores de Casa Pepe ?de la judería? por seguir adelante con esta empresa, los recursos económicos son limitados y si a estas personas no se les apoya económicamente se corre el gran y temido riesgo de que este proyecto deje de existir un buen día. Lo que sería un tremendo e imperdonable error, porque está totalmente demostrado que este acontecimiento es de una valiosísima utilidad y las administraciones publicas están, entre otras cosas, para poner en marcha y potenciar los proyectos que sean positivos para el pueblo, esa es la obligación de nuestros gobernantes, nuestros asalariados, que para eso les pagamos, para que hagan una buena gestión y administración del dinero que les ponemos en sus manos.
En beneficio de todos, el concurso de gastronomía ?Cervatillo? tiene que perdurar y para eso las instituciones púlicas tienen que dar la cara, arrimar el hombro y trabajar al unísono con la asociación Casa Pepe ?de la judería?, que si se deja toda la carga en un mismo serón acaba volcándose, y este fardo es muy valioso para que algún día se escore.

