
Ya habéis visto que en nuestra felicitación de este año Horacio Sapere* nos intuye algún pensamiento: ?En el 2001 sentaremos la cabeza?
Pues sí. Nos gusta.
Especialmente porque no nos referimos a no dejarse llevar, ni a no cometer algún alboroto del cuerpoespíritu. Eso tiene que hacerse de vez en vez, por la cosa de comprobar, sin necesidad de ningún chequeo médico, que seguimos habitando la vida.
Sentar la cabeza es descansarla, reposarla para mejor entender y entendernos.
Me refiero al descanso de no apabullar ni a nosotros ni a los demás con concentrados de cariños o desamores.
No la agobiemos con disputas que no nos pertenecen. No hablo de esconder testuces bajo ninguna tierra: todas las tierras pertenecen a todos los que por ellas transitan.
Sentar la cabeza es repudiar violencia porque podemos entender mejor la vida.
Sentar la cabeza es también asentar proyectos para que éstos organicen otros nuevos.
Aquietarnos unos momentos para mirar y reconocer quién nos acompaña.
Sentemos la cabeza.
Des-can-se-mos (la).
Porque si miramos alrededor con calma, vemos quién nos ha acompañado.
En las cabezas de afuegolento, las que piensan, sienten, deciden, intuyen, aman y desaman estáis vosotros: lectores y colaboradores.
Lectores y colaboradores que nos dejáis tener el orgullo de poder vivir la evolución de afuegolento.
Ambos (lectores y colaboradores), habéis:
leído textos, escrito textos, buscado recetas, aportado las vuestras, seguido las exposiciones de nuestra galería de arte, expuesto en nuestra galería de arte, ayudado y propuesto temas de debate en el foro, hablado en el chat, enviado fotografías, participado en los concursos, propiciado amistades, conciliado ánimos cuando andaban revueltos...
¿Quién no querría tener en su empresa un equipo así?
Nosotros lo tenemos, y ahora que ya nadie sonríe beatíficamente (pobrecilla!) cuando a la pregunta ?¿y tú a qué te dedicas?? sigue un ?editamos una publicación de gastronomía en Internet?, podemos añadir: ?tenemos la mejor revista de gastronomía digital en castellano?.
No porque seamos los más guapos, sino porque es la revista de gastronomía con más calor y participación de las que hay en la Red.
Vosotros nos dejáis acompañaros en afuegolento.
Gracias a todos los lectores que nos dedicáis tiempos y espacios
Y gracias a
Ana Arazuri y Viky Benavides, por luchar entre vides
Andreu Parra, presentador de materias primas
Caius Apicius, por tener siempre un original modo de entender la gastronomía
Edgar Álvarez, por entender que lo importante son las personas
Eduardo Suárez del Real, por recordarnos que alimentación y solidaridad pueden ir de la mano
Elizabeth Jiménez, por combinar azúcar y palabras
Enric Herce, por contagiarnos el amor que siente hacia su tierra
Erlanzt de Ormazábal, por su respeto hacia los productos autóctonos
Estudio de Cata Ardobat, por iniciarnos en la cata de los vinos
Evelyne Ramelet, por recordarnos que salud y placer pueden ir de la mano
Fernando Canales, por ser generoso compartiendo sus recetas
Iñigo Murua, por explicarnos que pecar en dulce es disculpar el pecado
Javier Etayo, por adivinarnos la sonrisa (gastronómica, claro)
Joan Berenguer, por acercarnos país cercano y no siempre conocido
Jordi Roca, por enlazar pensamiento organizado y gastronomía
Jorge Garufi, por regalarnos un poco de orden y equilibrio
José Luis Arpide, por ser nuestro explorador de especias favorito
Josep Lluís Seguí, por su mirada hacia deseos que otros re-interpretan
Joseba Encabo, por cruzar un océano con sus novedades
José Peñín, por contarnos su conocimiento acerca de tantas bebidas
Juan Echanove, por tener su corazón con nosotros
Karina Pugh Briceño, por tener siempre el cariño a flor de letra
Luis Hens, por recordarnos que sano también es alegre
Luis Molina, por poner orden y concierto en la bodega
Mari Watanabe, por ayudarnos a entender orientales costumbres
Manolo Gil, por su sabor mediterráneo
Manuel Julbe, por su curiosidad hacia todas las mujeres que están en una
Matteo Gaffoglio, por ser siempre entrañable
Mauro Alberto García, por su rigor en el trabajo
Miguel A. Román, por traernos a menudo notas de ternura
Miguel Lobato, por compartir tantas inquietudes
Mikel Corcuera, por transmitir vida entre líneas
Óscar Caballero, por regalarnos lenguajes nuevos
Salvador Maura, por acercarnos al proceso de elaboración de los quesos
Sandra Llubiá, por traernos sonrisas entre las letras
Tatiana Suárez, por su cariño hacia lo que envuelve los sabores
Tía Lucy y el Padre Paciano, por dejarnos siempre una sonrisa entre enseñanzas
Vitelio Cenlumes, por invitarnos a Galicia
A todos, lectores y colaboradores, nuestro abrazo de agradecimiento.
Con un deseo de des-can-so para todos (que, en el fondo, es P-A-Z).
Koldo Royo y Mercedes Palmer
* Horacio Sapere deja en telas lo que las personas habitan por el mundo. Pintor, para entendernos.

