El Suicidio de un Cocinero
El suicidio de un cocinero nos afecta a todos nosotros.
Por circunstancias de la vida, viví de cerca un intento de suicidio. Seguramente muchos de vosotros habréis pasado por una situación parecida. Una vez recuperado, se dio cuenta de que sabía exactamente por qué lo había hecho: si por escapar, por llamar la atención, protestar?o por un conjunto de todo ello, todos esos pensamientos que recorren la mente cuando parece que no hay una esperanza.
Si algo así sucede y puede superarse, habrá que tomarlo como un aprendizaje más, ya que también gracias a ese acto del pasado, junto con muchos otros, somos lo que somos en el presente.
Me acuerdo que, en mis primeros pasos de aprendiz de cocinero, conocí a un hombre que estuvo entre los grandes restauradores españoles. Tenía su restaurante en Barcelona, al lado de donde se fue a suicidar: el Mercado de la Boquería. Utilizó el arsénico y lo hizo en el centro del mercado, alrededor de muchos de sus conocidos donde diariamente buscaba el contacto con la vida. Se habló de ello durante unos días, y escuché muchas conjeturas, el porqué lo hizo. Seguramente ninguno de los motivos que se aventuraron eran el cierto, ése sólo podía saberlo él. Periódicos, revistas, cocineros etc hablaron del hecho. Hoy he vuelto a recordarlo, aunque a nadie he visto recordarle, a él, al farmacéutico enamorado de la gastronomía, con su bigote. Él fue uno de los propulsores de esa gran historia de la restauración española y de Cataluña.
Bernard Loiseau se ha suicidado. Se han dicho muchas cosas, lo ha hecho por esto y por aquello, pero volvemos a que la única respuesta se la ha llevado él, aunque sí sabemos que la tensión que sufren muchos cocineros no ayuda a tomarse las cosas con calma.
A veces sólo se escucha lo malo y conjeturas de por qué fue o no fue eso?es triste.
Yo desde aquí únicamente voy a decir que él fue uno de los grandes cocineros, que luchó por engrandecer la cocina y que, gracias a él, y a muchos de su generación, los cocineros de hoy somos lo que somos.
Espero que esto nos dé la humildad de saber respetar a los grandes cocineros hasta después de su jubilación. Nadie dice de Ángel Muro que estaba acabado, o del gran Câreme, o de la Marquesa de Parabere, entonces, ¿por qué hoy hay que destruir a los cocineros que llevan ya tiempo en su trabajo?, ¿por qué decir que son anticuados, que ya non lo que eran? A un ciclista se le recuerda toda la vida por haber ganado un único Tour de Francia, o una Vuelta a España?pues deberíamos tener el mismo respeto por cualquier profesional que ha amado su profesión y le ha dedicado gran parte de su vida.
Desde esta esquina siempre guardaré un recuerdo para ti, maestro, recordaré tus platos, los que te hicieron famoso y la forma en que entendiste la cocina.
También sabremos que tenemos que mirar la vida de otra forma.
Que descanses en paz...seguro que ya estás con tus amigos Troisgros
Koldo Royo