
Tras unas importantes obras de remodelación y la redecoración total de sus instalaciones, el emblemático Parador de Turismo de El Saler, reabre sus puertas. Situado al borde del mar, armoniosamente integrado en el Parque Natural de la Albufera, la nueva estructura se integra totalmente en el paisaje, reduciendo el impacto al haberse modificado su volumetría y los materiales constructivos, ahora dominados por la piedra natural y el cristal.
Las obras de reforma han afectado, en esta primera fase, a las zonas comunes, 31 habitaciones del ala izquierda, vestíbulo, recepción, comedores, salones y SPA, han sido coordinadas por el equipo técnico de Paradores bajo proyecto de José María Canosa, arquitecto valenciano que también ha colaborado en el proyecto de decoración, en manos de Andrés Alfaro, que han intentado integrar el paisaje en el centro hotelero, haciéndole partícipe de la naturaleza circundante, añadiendo las dunas y el mar al ambiente del Parador.
Dominado por la luz mediterránea, que pasa por los grandes ventanales que dominan el nuevo edificio, el proyecto decorativo se sustenta en el uso de la naturaleza como principal elemento de decoración, madera y piedra en paredes y suelo, líneas muy sencillas, colores neutros, muebles en roble y nogal y el uso del trabajo de los fotógrafos valencianos Josep Vicent Monzó, Enrique Algarra y Enrique Carrazoni, sobre la Albufera, que colgará en las paredes del nuevo Parador.
Textiles en colores igualmente neutros que sólo toman una nota de color en las mantas de píe que cubren los bajos del edredón que como novedad de atención al cliente, cubrirán las camas del Parador. Las habitaciones se completan con un zócalo que integra todos los elementos de mobiliario y una lámpara de escritorio con una concepción escultórica en acero y cristal. Los cuartos de baño en color negro sirven de contraste al tono luminoso del dormitorio en el que la cristalera que da acceso a la terraza sirve de contrapunto a la foto que decora la estancia.
En cuanto a las dos suites las piezas de mobiliario son italianas de vanguardia y como peculiaridad disponen de una bañera de hidromasaje en la gran terraza, desde donde disfrutar de la vista al mar.
En las zonas comunes la iluminación integrada en el proyecto arquitectónico y rasante a las paredes gracias al uso de empanelados de madera es indirecta y sirve para dramatizar las piezas pictóricas, entre las que destaca una estupenda pintura contemporánea del catalán Hernández Pijoan.
El restaurante LŽEmbarcador, dominado por una gran vidriera de 15 metros que permite el acceso a una terraza frente a las dunas, mantiene los tonos neutros, presentando líneas sencillas y modernas.
El resto de servicios disponibles tras esta primera fase son el comedor de desayunos, el salón de convenciones y eventos denominado ?Vela Latina? en la planta inferior, con capacidad máxima para 400 personas y panelable en 5 espacios, lo que permite su adaptación a las diferentes necesidades; y el SPA, un espacio de 500 m2 que ofrece sauna, piscina climatizada, jacuzzis, baño turco, duchas escocesas y salas de tratamiento, en definitiva un espacio para el descanso y el relax y sin duda un perfecto complemento para los usuario del campote Golf.
Como complemento indispensable, el Campo de Golf del Parador, que se halla junto al mar. Su diseño sobrio y austero fruto del trabajo de uno de los más prestigiosos arquitectos de golf de España, Javier Arana, esconde un recorrido cómodo para los aficionados a la vez que complicado para los profesionales, en un equilibrio difícil de conseguir.

