
Estrenamos apartado dentro de nuestro magazine para descubrir cómo se las ingenia hoy en día un/a joven español/a single (véase: soltero/a), para vivir independizado/a sin fracasar en la cocina. Para ello dos chicas, Carmen y Berta, nos dejan entrar a su casa, mejor dicho, al piso alquilado que comparten.
Y recalcamos, piso de alquiler, con todo el escenario que conllevan estos conceptos, esperando que no os espanten mucho las fotos que publicaremos reflejando la realidad de su entorno cotidiano. Sus armarios, su nevera, las bolsas de la compra, la salita-comedor... Veréis que en este hogar hay poco de acero inoxidable y nada de porcelana. La cocina es de gas, los vasos de Ikea, los cubiertos de Carrefour y las servilletas de papel. Cada una hace su compra personal y cocina al gusto, lo único que comparten son los espacios comunes de la casa y los utensilios de cocina.
La ventaja es que tanto Carmen como Berta tienen la experiencia de haber convivido cinco años más con otras compañeras de estudios y trabajo, por lo que ya han aprendido a sobrevivir y no alimentarse a base de pizzas y hamburguesas. En cualquier caso, los problemas son otros. Las dos trabajan fuera de casa y cuentan con poco tiempo para hacer grandes elaboraciones. Aparte, como jóvenes que son, la economía tampoco es muy favorable para comer todo lo que les gustaría, y tienen que conformarse muchas veces con lo que hay.
A pesar de todo les gusta comer, ¿qué ideas culinarias pueden salir de todo este entramado?

