El Paso Del Tiempo, Congresos Y Otras Reflexiones
Noviembre... ¡Cómo me hace reflexionar sobre cómo pasa el tiempo! Parece que tengo que mirar hacia atrás con un poco de nostalgia y empezar a analizar las cosas que han sido realizadas y las que no. Os voy a ser sincero. Creo que antes pensaba más en lo que quería hacer y hoy pongo la nostalgia en lo que no hice. Seguramente será porque tomo conciencia del paso del tiempo y a la velocidad que transcurre. También porque en este camino llega una vez ese fatídico día cuando, al cruzar por ciertos lugares, vas viendo que aquellos amigos, los de mis padres, los míos, la gente conocida simplemente por haberla visto por televisión o escuchado su voz, y otros compañeros? se convierten en esas tantas personas que ya no están entre nosotros. Y de repente lo contemplas con otra visión, y con otro sentir. Miras a tu alrededor y ves pasar el tiempo con su chándal de correr esta maratón que él sabe que tú nunca le ganarás aunque, miles de veces, desde que nacemos, se presentan momentos en que nos lo dicen pero no lo creemos. Y corremos, y pensamos que ganaremos, y él nos deja que salgamos desbocados. Hasta que un día te paras, pones las manos en tus caderas, te inclinas y toses dejando caer el sudor y es aquí cuando, si tienes suerte, te das cuenta de que no ganaremos, que tenemos que saborear la vida, que sólo hay una y que ésta no se repite.
Y esto, amig@s, os lo cuento porque creo que cada vez tenemos que mirar un poco más por nosotros mismos, como personas.
Después de esta pequeña reflexión, espero que más de uno sepa entender lo que estoy haciendo ahora. Trabajar pero disfrutando un poco más de la vida. Yo me he dado cuenta de esto y así estoy digiriendo la vida de otra forma. Nunca es tarde. Espero que también le sirva a alguno para cambiar la perspectiva.
En fin? Os contaré entonces que el otro día estuve en el Congreso de la Gastronomía Mediterránea, en Cambrils. Aprovecho para felicitar al Ayuntamiento de Cambrils por estas jornadas que está organizando en esta localidad tan acogedora. Disfruté de un día magnífico viendo a amigos, y además agradecer a las personas que escucharon mi conferencia.
Cuando se hace una conferencia que trata de hablar de sentimientos, da miedo a veces hablarlo porque nos estamos encontrando que los cocineros profesionales solamente quieren llegar a un congreso, coger unas ideas que se las tienen que dar masticadas y unas cuantas recetas. Parece que está mal visto por organizadores, que los organizadores demos conferencias sin tener que hablar de recetas.
La gastronomía española tiene un peligro y es que sólo unos 5, 10, 15 , 20? cocineros piensen y el resto copien. No es mi punto de vista, que sí comparto en cierta medida, sino en agradecimiento a los correos electrónicos que me han llegado después de mi charla en Cambrils agradeciendo la charla en sí y explicándome diversas problemáticas. Hay que luchar, decir a la gente joven que internet es un arma importante, los congresos también, pero hay que empezar a pensar que no sólo ir a un congreso forzado a llevar el último traje de moda como si fuéramos modistos, sabiendo que esos trajes no están al alcance de muchos sino de unas pocas personas.
Tenemos que poner los pies en el suelo. Cada vez más quejas y quejas de que los congresos se están convirtiendo en un lugar donde van los cocineros a enseñar su último proyecto inalcanzable para 999 sobre 1.000 cocinas. Donde el ponente va y enseña lo que lleva su libro, o donde se enseña un programa de ordenador, seguramente habría que empezar a saber dar conferencias.
Bueno, ahora sí, entramos en noviembre y empieza el frío.
En este artículo no me he detenido mucho para hablar de cocina, pero vamos a hablar ahora. A medida que avanzamos hacia el invierno, se presenta la ocasión de buscar en el mercado verduras como la coliflor, o la escarola para preparar en ensalada. ¿Y qué me decís de las naranjas nuevas? Están estupendas.
Y os vamos a dar una receta que nos mandó nuestra amiga Jacqueline Paster, una receta de corazón, hablando de sentimientos?
CORAZONES AL CORIANDRO
(para 4 pers.)
Ingredientes:
El zumo de un limón
1/4 kg de cebollas
2 manzanas reineta medianas
2-3 cucharadas de harina
50 g de mantequilla
sal y pimienta negra
2 hojas de laurel
1/2 vaso de sidra
1 cucharadita de semillas de coriandro machacadas
1 cucharadita de azúcar
2 rodajas finas de limón, sin pelar
Elaboración:
Se cortan los corazones en rodajas y se despojan de grasa, cartílagos y conductos. Se ponen en un recipiente con el zumo de limón y se dejan macerar 30 min. Mientras, se cortan en rodajas finas las cebollas y las manzanas y se les quita el centro.
Se enharinan las rodajas de corazón. En una cacerola se derrite la mantequilla y se doran en ella las rodajas de corazón; se añade la cebolla y se deja hacer hasta que coja un tono dorado. Después se sazona con sal y pimienta molida. Se agregan las hojas de laurel y la sidra y se cubre el corazón con las rodajas de manzana. Después se espolvorea con el coriandro y el azúcar, colocando encima las rodajas de limón.
Se introduce la cacerola en el horno a 150 ºC durante una hora, aproximadamente. Cuando esté tierno el corazón se retiran las rodajas de limón y las hojas de laurel, se mezclan las manzanas con la salsa y se sirve en la misma cazuela con patatas a la crema.