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El Desembarco: Día D, Hora??





Este título se me ocurrió viendo Pacific en Canal +, ¡qué serie tan buena! Me recordó mucho a la inauguración de un restaurante o de un bar de tapas. Como ejemplo, y para que me entendáis, pondré mi caso (ya sabéis que siempre me gusta ponerme como chivo expiatorio).

Una de las cosas que sucede cuando abres un local, ya sea desde cero o el mismo con un cambio de concepto, es que en las primeras barcazas vendrán muchos (clientes) que para ti van a morir como tales. Primero sus exigencias suelen ser comparativas con el otro local anterior, que en muchos casos no es lo mismo, pues para eso has cambiado ¿no? También tendrás que tener claro que cuando una casa empieza de nuevo comete los errores de una nueva etapa, ya que no todos los negocios tienen la capacidad de grandes hoteles para tener durante un tiempo a la gente en rodaje, (y aún así en muchos casos les pasa lo mismo). En esos momentos tenéis que saber que el fuego será intenso, que habrá muertos -cuando digo esto me refiero a gente que no volverá-, y no quiere decir que sea mala señal, ¡ojo! pues en muchos casos suelen ser fisgones y gente que no te interesará.



Luego también habrá heridos graves, que son de esos que se resisten a morir y que nosotros a veces intentamos salvar? ¡No!, no hay que hacerlo, fijaos en la película: a los heridos graves hay que dejarlos en la costa, en último lugar, pues muchos no tendrán solución y nos harán perder tiempo en curas inútiles y aún así, si los salvamos, les quedarán secuelas. Sólo al final de la batalla lo podríamos intentar curar, si es por la restauración, por nuestro oficio, restaurante, etc., dejarlo morir. ¿Por qué? Porque a veces llevamos la inercia de que hay que salvar a alguien pero a lo mejor no es el local que ellos querían ver, con desilusión se romperá su bonito recuerdo, y el nuevo concepto quizá no encaje con ellos. No importa que no te quieran ahora, puedes respetarles y quererlos sin esforzarte en intentar cambiarles, tienen que ser felices allá donde quieran ir siguiendo su propio estilo.

Es importante ese esfuerzo en los heridos leves, en los que sabes que puedes recuperar, por si lo que ofreces fuera su estilo y les guste aunque hayan podido ver pequeños ?accidentes? que, en el fondo, si los saben ver se quedarán en anécdotas. A estos heridos hay que cuidar, pues mañana vendrán curados y sin exigencias, de las que ya sabes que al final son carísimas para el establecimiento y te exigen una pleitesía que no tiene sentido, porque en el fondo no son tus clientes, y lo sabes.



En los siguientes días del desembarco irán llegando más barcazas que se irán encontrando todo más asentado y eso hace que haya menos bajas, indudablemente, tienes que saber que siempre habrá algún tiro que otro?, ¡pum, pum!



Pero también tienes que saber que en tu lado también hay bajas, gente que trabaja y gente que no se adapta porque tampoco es su local, y también caen. Y llegan otras tropas que se adaptan a lo que va siendo el local, por lo cual se va llegando a ser lo que es, o lo que será, porque no todo lo que nace de una manera sigue igual, todo puede cambiar.



Yo ahora puedo decir que en mi nuevo proyecto, después de 9 meses de tapas en Aquiara, empezamos a disfrutar tanto los que trabajan como los que vienen de lo que ya es un local con cierto sabor que sabe de dónde viene y a dónde va.

Además quiero anunciar una cosa: ya falta menos para el desembarco de la nueva versión de afuegolento.com. Será lo que es afuegolento.com pero ?a la moda?, con un nuevo vestido y más complementos. Un concepto de revista digital que se mantiene como siempre ha sido: plural y honrada, fundadora y sin la prepotencia que te podría dar tener un mínimo de 250.000 lectores al mes.

Y si digo esto es porque estoy cansado de ver y escuchar a bloggeros de tres al cuarto que no los leen ni en su casa y van de pequeños matones y de algunos periodistas a los que les pasa lo mismo, incluso pueden presumir de comer gratis en los locales que visitan para luego hablar de ellos y no siempre marcando el mismo criterio para todos. Perdón por este final, pero quiero aclarar: ¿Por qué en sus esporádicas visitas a tu restaurante entran presumiendo del alto precio que han pagado por algún exquisito producto autóctono mientras presumen, de palabra o de hecho, de no pagar en ninguno de los restaurantes a los que van a comer? ¿Somos menos de respetar los restaurantes que otros comercios o locales?






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