Por: Conchi de Miguel
Una veintena de jóvenes creadores mallorquines de diferentes manifestaciones artísticas como la danza, la poesía, la música, la fotografía o el arte dramático, entre otras disciplinas, se reunieron el pasado 18 de julio en la muestra r.e.a.l. artmoda 2008, en Palma de Mallorca. Como explican los organizadores, es un evento donde se otorga un peso importante a la gastronomía, con la idea de romper viejos moldes y elevarla a arte.
Artmoda nació en 2007 debido a la necesidad de un lugar de encuentro
multidisciplinar, un foco de creación artística para los jóvenes creadores de Mallorca, y, como un reclamo para la ayuda en la producción artística.
Este año la edición incrementó el número de disciplinas, incorporando las artes cirscenses y la joyería, y se dio más protagonismo a las artes visuales, a la poesía y sobre todo a la danza contemporánea, entremezclándolo siempre con la moda. Como resultado el público presenció una muestra interactiva en un formato contemporáneo, donde se creó un lugar de encuentro de expresiones experimentales para ofrecer un espectáculo variado, de ambiente sonoro y visual.
Como joven artista y representante de la gastronomía, participó Vicente Fortea, de Son Termens, como también lo hizo en la primera edición de artmoda.
Cocina Vacío
En este evento, lo que podía esperar el público de un cocinero era una demostración de su trabajo, la realización de unos platos convertida en espectáculo, sin embargo en la performance de Vicente Fortea encontramos un pasillo de porexpan cargado de simbolismo. A un lado, platos vacíos colgados de la pared. Al otro, espejos donde se refleja uno mismo con los platos de fondo. Seguimos hasta el final sin saber muy bien por qué lo hacemos ni hacia dónde vamos. Pero avanzamos, simbólicamente, dejándonos llevar por la moda que marcan unos restaurantes concretos.
Al llegar al fondo se ponen en alerta los cinco sentidos y gracias a ellos experimentamos unos olores y unas sensaciones táctiles, a la vez que vemos y escuchamos una grabación audiovisual recreando el trabajo y bullicio del interior del restaurante. Ahí descubrimos el sonido amplificado y primeros planos de cuchillos carniceros al cortar, el canto de las comandas, platos que hay que limpiar, etc.
Con este montaje, Vicente Fortea critica un boom mediático creado en torno al mundo de la cocina que crea unas expectativas alejadas del placer de saborear el producto. "Cocina vacío es una ironía al nuevo movimiento tan de moda hoy en día dentro de la gastronomía, que puedes ir a una gran cantidad de restaurantes en los que entras y no hay nada", explicó el cocinero que reconoció sentirse "afortunado" por repetir su participación en un encuentro de disciplinas artísticas.
"Se necesita transformar los productos en placeres -reivindica Vicente-. Quiero que la gente vea que existe un movimiento paralelo a todo este mundo que es una cocina rica y llena? pero llena de sentimientos, de vivencias".
Descifrando el mensaje del cocinero mallorquín, el agujero de los platos vacíos simboliza la ausencia de contenidos y también el espacio que se desea llenar con alguna cosa, "sea lo que sea".
El material, el Porexpan, son infinidad de bolas de aire unidas que, como los cocineros unen muchos ingredientes para hacer un plato lleno, pero en su caso, de sentimientos, de vivencias y de sentido. "Quiero afirmar la existencia de restaurantes donde este hecho de cocina ética es ya una realidad".
El espejo por un lado refleja lo que hay hoy en día, por otro lado simboliza la necesidad de tomar conciencia. El espejo simboliza, entonces este conocimiento y la necesidad de conciencia. "La movilización de la conciencia hace que tomes la decisión de caminar, de transformar, de tener inquietudes, de querer encontrar una cocina llena, la instalación es un pasillo donde la gente empieza a descubrir o a recordar este mundo interno/infinito: Mágico?". Y, al final, las vivencias de la cocina real: el cansancio, los gritos,
"el ruido de un mundo que no sale en ninguna revista ni en ningún libro".
"Esta obra debería servir para hacer crecer la conciencia que la cocina pase de ser una cocina entendida como un elemento de subsistencia a que sirva para recuperar la memoria, recuperar ilusiones, para dar valor a lo que realmente tiene valor", concluye Fortea.

