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Con Mucha Sal



Escamas de sal

En el siglo XVI, cuando los saleros ricamente esculpidos con figuras presenciaban los banquetes de reyes y emperadores, se medía la importancia del comensal por la distancia que le separaba con el salero.

La sal ha sido incluso usada como moneda de cambio y pago por el trabajo realizado, y de ahí viene, la palabra salario.

La sal es el único mineral comestible y necesario para la vida. Se calcula que un ser humano adulto está compuesto por 250 gr de sal, el plasma humano contiene al menos un 1% de sal.

Existen tres fuentes de obtención de sal: los manantiales de salmuera, la sal marina y la sal gema.

Esencias de la mar balear:



Desde antiguo, griegos, fenicios, cartagineses e incluso en la cultura antigua de los talaiots, mostraron su admiración por la sal. Buena muestra de ello lo encontramos en el municipio de Ses Salines, con la Atalaya Joana, los talaiots dels Antigors, y los del Mitja Grand, donde se descubrieron vasijas que habían almacenado sal, de pureza extraordinaria.

Con posterioridad, diferentes pueblos mediterráneos recalaron con sus barcos en las salineras de la Colonia de Sant Jordi y de Es Trenc, donde recogían la sal, la mejor, la más cristalina para los salazones que transportaban y también para comerciar con ella.

En la época romana, en el siglo I antes de Cristo, también el puerto de la Colonia de Sant Jordi era refugio de barcos romanos que se aprovisionaban de sal, como lo demuestran los hallazgos arquitectónicos. En las ánforas encontradas en las bodegas de los navíos había tres tipos de productos esenciales para el comercio: vino, sal y trigo.

En los mares del cono sur de la isla tantas veces navegados por los distintos pueblos de todo el Mediterráneo, han dado a esta sal una importancia vital, considerándola la mejor, baja en sodio, y de una pureza tal, sin parangón en todo el Mediterráneo.

Es la mejor, la que se precipita primeramente procedente de las aguas del entorno salinero, de una transparencia y pureza exuberante, así lo relataba Plinio El Viejo, autor romano que formaba parte del séquito de Quinto Cecilio Metélo en el año 123 a.C. en su conquista de las Islas Baleares.

En esas aguas cristalinas, transparentes y exuberantes hoy se sigue recogiendo sal, como en otros tiempos. Alguien tuvo la idea de recoger la Flor de la Sal, esa escama cristalina como un diamante, que después de precipitarse en el fondo de los estanques de sal, esa flor sigue nadando y la escorrentía del agua, el viento y el sol, producen ese cristal único en el Mediterráneo. Ella, recolectada y secada, ha dado de sí mucho más de lo que los antiguos podrían haber imaginado.



Robert Chaves ha reconducido toda esta simbiosis de la naturaleza a través de la Bodega LLum de Sal, ofreciendo una amplia gama de productos con una base única, la Flor de Sal, creando un amplio abanico de productos, sabores y aromas mediterráneos, con un resultado espectacular con el equilibrio del vino y la sal, así como las hierbas y productos aromáticos. En pocas palabras, un torbellino de sabores y aromas distintos, ancestrales y también de hoy, con una creatividad única que es servida y degustada en los mejores restaurantes de la isla, gourmets, hoteles y puntos neurálgicos del sibarita insular, traspasando fronteras, al igual que hicieron los antiguos de todos los tiempos.






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