
Nuestra bodega tiene una larga tradición familiar; desde 1711 la familia Ribas ha estado elaborando vinos con uva procedente de viñas propias. Desde 1986 embotellamos y comercializamos vinos, tanto para el mercado local como internacional, acogidos bajo la denominación de Vi de la terra Illes Balears.
La elaboración se realiza combinando métodos tradicionales con nuevas tecnologías. Nuestro mayor empeño está en ir mejorando año tras año y para ello estamos en continua investigación.
Al estudio de introducción de variedades que complementen a las autóctonas hay que unirle el proyecto de recuperación de otras autóctonas extinguidas.

Pedro Ribas de Cabrera comenzó en el año 1711 la construcción de la bodega. Los Ribas se dedicaban a los cultivos tradicionales de la isla como la vid y el olivo.
Desde entonces se ha elaborado ininterrumpidamente vino en Can Ribas, y éste ha ido ganando reconocimiento año tras año. La adquisición de prestigio comenzó ya en el siglo pasado al obtener la Medalla de Perfección en la Exposición Nacional Vinícola de 1877.
Los descendientes de Pedro Ribas intentamos continuar su labor y trabajar según un estilo de vida que marca por encima de todo el respeto a las tradiciones y el amor por el trabajo bien hecho.
La antigua bodega se ha reformado y modernizado para optimizar las vinificaciones y la tahona, donde antaño se elaboraba el aceite, se ha adaptado como nave de barricas.
Los depósitos son de acero inoxidable con camisa de frío y cemento revestido de pintura epoxi. Y tienen una capacidad de 120.000 litros en depósitos de acero inoxidable y 60.000 litros en depósitos de cemento revestido.
Aproximadamente el número de barricas es de 250; con origen de roble: 75% Francés y 25% Americano. La renovación anual se hace en el 20% del total de las barricas. Su utilización es de hasta un máximo de 5 años. La prensa: neumática de 20 hl. de capacidad. Y la producción media anual es de 130.000 botellas.

Superficie: 40 hectáreas.
Situación: Finca Ca?n Ribas en el municipio de Consell.
Variedades Blancas: Prensal blanc, Chardonnay, Viognier, Chenin y Moscatel de grano menudo.
Variedades tintas: Mantonegro, Gargollassa, Callet, Garnacha, Cabernet sauvignon, Syrah y Merlot.
Tratamientos: En reconversión a viña ecológica.

El equipo de la bodega
Dirección: María Antonia Oliver
Enología: Araceli Servera, Marta Mártir y Xavier Ribas
Bodega: Tofol Pons y Toni Alberto Miquel
Viña: Joan Colom y Toni Colom
Dirección comercial: Joan Coll
Administración: Apolonia Colom

Un blanco: RIBAS_BLANC 2006
En búsqueda del carácter distintivo de la uva Prensal Blanc hemos retardado la vendimia para conseguir una maduración ideal que permita la máxima expresión del enorme potencial aromático que posee.
Debido a su, normalmente, acidez insuficiente, la tendencia ha provocado un avance en la fecha de vendimia a fin de corregir esa carencia de forma, a nuestro entender, inapropiada.
Gracias a una combinación con un 15% de Chardonnay compensamos esa insuficiencia, y tenemos la libertad de buscar una mayor complejidad aromática en la Prensal.
Fermentando a bajas temperaturas (~14º C) durante varios meses evitamos la generación de aromas muy volátiles y conservamos la sutileza de los aromas varietales.
La realización de fermentación maloláctica en una pequeña parte del vino nos permitirá, si cabe, conseguir una mayor complejidad.
Así, finalmente, nos encontramos con un vino completo, con un equilibrio total entre el grado alcohólico, la acidez y el amargor.
Percibimos aromas muy diversos, desde fruta fresca y flores blancas a miel y melocotón. Además de unas casi inapreciables notas lácticas que lejos de robar frescor al conjunto le confieren suavidad y redondez.
Un tinto: RIBAS_NEGRE 2005
La elaboración de este vino ha ido desde un inicio a dirigida a la localización de los caracteres primarios de la uva Manto Negro.
Al tratarse de plantas jóvenes, pretender conseguir un vino con estructura haría incurrir en un error muy común: la extracción excesiva de aromas vegetales como el geranio o las pirazinas asociadas a variedades como el merlot o cabernet.
A su vez, la utilización de madera nueva enmascararía los pretendidos aromas primarios con gran facilidad, lo que convertiría al vino en uno más de los cada vez más presentes vinos de ingeniería (al estilo de los vinos australianos o chilenos de gama media).
Así, con un objetivo marcado, tras una selección en mesa (para salvar la variabilidad en maduración de las plantas jóvenes), procedemos a una fermentación a temperaturas moderadas (~27º C) evitando sobremacerar.
Posteriormente destinamos una parte del vino a crianza en barricas de 3-4 años, lo que nos permite evitar la liberación excesiva de aromas terciarios o un endurecimiento que el vino no sería capaz de soportar. La combinación del resultado de esta crianza con otra parte de vino conservado en tanques de acero inoxidable intensificará el potencial aromático primario.
El resultado es localizable en los aromas varietales, tales como frutos rojos frescos (como las moras o fresas), toques minerales y especiados. El paso por boca equilibrado resalta de nuevo el frescor de la fruta con una agradable persistencia.

Un dulce: SIONETA
Este vino surgió como mi primer proyecto al pasar a ser enóloga responsable de la Bodega en el año 2003. Como amante de los vinos dulces ésta era una idea que me rondaba por la cabeza desde hacia unos años al comprobar la gran calidad de unas pocas cepas de Muscat de Frontignan (grano menudo) que teníamos en la viña. Éstas se plantaron a principios de los 80 para experimentar y hasta entonces el vino obtenido pasaba al cupaje del vino blanco joven en el que quedaba totalmente enmascarado al ser su porcentaje insignificante.
Para hacer un vino dulce contaba con muchos factores a mi favor, como la ya mencionada calidad observada y la elevada cantidad de horas de sol en el campo mallorquín, que permite una gran concentración de azucares en la uva. Quizás el único inconveniente es el alto riesgo de la uva de sufrir de ataques de hongos (Mildiu, Botritys) en vendimias lluviosas, ya que el racimo debe permanecer en la planta hasta principios de octubre (una sobremaduración de más de 30 días), y no disponemos de una diferencia de temperaturas entre día y noche que paralice a estos microorganismos. Ello requiere un continuo control de las cepas (siempre mediante agricultura ecológica) y una eliminación de los racimos que sean atacados. El rendimiento es, pues, bajísimo, obteniendo una botella de medio litro por planta.
Este vino fermenta en barrica francesa nueva y pasa allí 6 meses, con ?batonage? periódicos para que las manoproteinas de las lías le confieran melosidad al vino y los tostados complejidad y mayor persistencia.
La deshidratación de los granos de Muscat de Frontignan, ya de por si una variedad con una buena acidez, ayuda a concentrar también el ácido tartático de la uva y permite conseguir un vino dulce y fresco al mismo tiempo.

