¡ay Qué Miedo Que Me Da la Navidad!
Todos, en el fondo, le tenemos un poco de miedo a estas fechas. Unos porque si miramos hacia atrás vemos cómo ha pasado el tiempo, cómo esos niños se están haciendo mayores, y miramos y encontramos grandes ausencias. Esto nos hace pensar ?seremos nosotros los siguientes??. Sí, ¿veis?, en el fondo, un poco de egoísmo.
También porque se está rompiendo esa tradición y ese motivo de ser que era el encontrarse, verse, abrazarse y repartir ese poco de todo que lo había en casa y esa lucha por encontrar algo diferente para poder disfrutar en familia.
Pero sí amigos, llegaron tiempos diferentes donde, en el fondo, muchos días del año uno hace una pequeña o gran fiesta en casa de uno o de otro, en los que probamos, bebemos y comemos. También salimos de compras muchos días: el DÍA del padre, el DÍA de los novios, el segundo aniversario, para celebrar el divorcio o para quitarnos la depresión.
Por eso quedan muy pocas cosas que desear en Navidad.
Sí, alguna queda, pero ésta es una revista de cocina, no una revista ?X?, por lo cual no sigo.
Ahora que la comunicación y el viajar es algo cada día mas fácil: coches propios, aviones, trenes...y ya no digamos el teléfono (lo digo por el portátil, esa tercera oreja que llevamos todos), además ahora tenemos también Internet...
Yo creo que se está forzando hoy algo que queremos conservar y no sabemos cómo. Y lo estamos haciendo en base del consumismo puro y duro, de modo que comprar por comprar se está convirtiendo en lo que se podría llamar el espíritu navideño actual.
Y eso no está bien. Me rebelo ante esto. Me niego a discutir en la cena o en la comida de Navidad, me niego a disfrutar este fin de año y entrar en el 2002 como si nada, como si no hubiésemos aprendido nada en este año, en este principió de milenio.
Miremos. Miremos hacia dentro y cuántas cosas no hemos cambiado en nuestras últimas promesas para el próximo año 1999, 2000, 2001. Sí, amigos, esto no puede ser así ni nos lo podemos permitir. Tenemos que hacerlo, esta vez por nosotros, porque nos queremos un poco. Y si lo hacemos por nosotros, lo haremos por los demás.
Estas Navidades y el próximo año, el famoso 2002, marquémonos metas a nuestro alcance, pequeñas. Por ejemplo, donar sangre, hacernos donantes de órganos, apadrinar a un niño, dar una parte de cariño a alguien que no lo espera, empezar diciendo buenos días al entrar en un bar aunque nadie nos responda, dar la mano, y pequeñas cosas que sé que a todos se nos ocurren y nos gustaría hacer pero no hacemos.
Ahora, si cerrases los ojos 20 segundos.............
si amigo, ¡eso es!
¿Ves?, ya hay algo diferente que sí te apetece hacer.
¡Ganemos esta batalla!
Espero que tengáis unas bonitas Navidades y un 2002 lleno de felicidad
Koldo Royo