
En abril (2010) la bodega mallorquina Ánima Negra daba a conocer el vino blanco Quíbia 2009, que sale al mercado con una producción limitada de 20.000 botellas. Se trata del primer blanco elaborado a partir de dos variedades autóctonas: un 60% de la tinta callet vinificada en blanco y un 40% de la blanca premsal. De hecho, "es el resultado de la evolución de pequeños fracasos", comentan los elaboradores del vino, Miquel Ángel Cerdà y Pere Obrador.
"Teníamos premsal sin idea de hacer blanco, la cual nos parecía que tenía notas agresivas, y la callet da volumen en boca, aporta mineralidad y mantiene los aromas de frutas. Con ésta nacen muchas expectativas de ir mejorando el vino". Así explicaban los bodegueros el modo en que encontraron el equilibrio de este vino hasta que la fermentación y crianza de las dos variedades se ha realizado de manera conjunta.
Una de las características más destacada de este blanco es su complejidad y mineralidad aportada por el callet,

que lo hacen especialmente recomendado para acompañar a la comida japonesa. Es por esta razón que la presentación del vino tuvo como escenario el restaurante Tahíni, del Grupo Capuccino, en Puerto Portals (Mallorca).
Los aromas varietales de Quíbia se consiguen con una maceración prefermentativa a baja temperatura y fermentación en depósitos de acero de 7.000 litros con una crianza de 3 a 4 meses con sus lías finas.
Ánima Negra logra con este vino, de 12.5% de graduación alcohólica, definir el noble estilo mediterráneo del blanco, capaz de transmitir el perfume mediterráneo de las hierbas y flores que crecen en su finca de Felanitx (Mallorca).

