Elaboración
PREPARACIÓN
Pelar las castañas y quitar la piel interior hirviéndolas durante un minuto.
Una vez peladas, se cuecen a fuego muy suave, sin que llegue a hervir, durante media hora. Escurrirlas y ponerlas en agua caliente durante 5 minutos. Escurrir de nuevo y secar perfectamente con una servilleta.
Colocar las castañas en una cazuela en la que estén muy holgadas y verter por encima el almíbar que se habrá preparado previamente. Agregar media vaina de vainilla y tenerlas en infusión hasta el día siguiente.
Después de 24 horas, separar las castañas de almíbar y volver a llevar al fuego hasta que marque 24º. Retirar entonces de la lumbre y después de unos momentos echar de nuevo sobre las castañas.
Al cabo de otras 24 horas, volver al fuego el almíbar hasta que marque 28 grados y verterlo de nuevo sobre las castañas.
Se repetirá esta operación dos veces más, marcando la primera 30º y la segunda y última 32º.
Sacar las castañas del almíbar y colocarlas sobre una rejilla para que se sequen.