Miercoles, 11 de Enero de 2012
En el contexto gastronómico, Adolfo no es sólo un nombre. Es la palabra mágica para entrar en un universo en el que, partiendo de las materias primas autóctonas guisadas con cariño y profesionalidad en la cocina de un restaurante de un pueblo español, es posible llegar, en forma de premiado vino, hasta la mesa de Mr Robert Parker para recibir una de sus –tan cotizadas- altas puntuaciones, sin olvidar que, por el camino, hay escuelas de cocina, tiendas… ¿Cómo se consigue todo esto? Está claro. Llamándose Adolfo