magazine
gastronómico digital

Año IIINumero 46


suscríbete a las noticias
de afuegolento.com

Hemeroteca

Consulte otras ediciones



Karina Pugh Briceño

El amor y el chocolate

Para Reinaldo José Angulo Velasquez

A mí me llegó el amor por partida doble... Cuando me llegó el amor romántico, ese de trasnochos y sobresaltos, ese de planes y temeridades, el de para siempre... También me llegó uno pequeñito, con ojos grandes y pestañas largas... No era mi hijo, era hijo de mi amor y tenía 1 año.

Y ha sido una aventura de amor la nuestra... Llena de paciencia y cariño (por ambas partes), con altas dosis de cosquillas y besitos... Hoy mi amor pequeñito tiene 11 años... Y quiere cocinar.

Y quiere cocinar lo que más le gusta en el mundo... Mousse de chocolate... Y ¿a quien en su sano juicio no le gusta el chocolate? Esa materia oscura donde se reúne la sabiduría alquímica americana, esa delicia de las tierras del trópico que inundó al mundo entero con su exótica personalidad donde el amargo y el dulce se unen en un matrimonio divino...

Más allá de que el chocolate sea el precursor de neurotransmisores que nos pongan felices... Más allá de que tenga elementos que son antidepresivos... El chocolate significa para mí... Amor...

Fue comiendo chocolate que mi amor (de 7 años) me dijo: "yo sé que tú no eres mi mamá, yo tengo a mi mamá... pero tú haces cosas como si lo fueras... ¿Cómo debo llamarte? Porque madrastra es muy feo..." a lo que yo respondí (tratando de disimular las lágrimas) "Bueno, yo soy tu mamá complementaria" y ambos nos bautizamos ese día con chocolate, besos y abrazos.

Mi amor me dice que ya la crema de leche está bien fría y que ya puso en el baño de María los trozos de chocolate... Me dice que quiere montar la crema... "¿por qué parece que aumenta de tamaño?" y le explico... Y él repite " la grasa que contiene la crema atrapa al aire que le estoy imprimiendo..." "esta grasa es rica!!!" exclama...

Y bate, y bate la crema... y pregunta y pregunta el niño... "¿Me puedo quedar con el bowl donde se está derritiendo el chocolate... al final?"... Te lo puedes quedar... "¿Para mí solo o le tengo que dar a mi papá?"... negócialo con él, le digo... Sabiendo quien se quedará con todo...

Y se derrite el chocolate al arrullo del vapor... Y mi amor se entusiasma y dice "Yo lo uno a la crema, Kary... Ayúdame, pero yo lo hago" Y dejo que mi amor mezcle el chocolate con la crema, mezcle lo oscuro con lo blanco, mezcle su amor con el mío...

Y me endulza la vida cuando me pregunta "¿Lo estoy haciendo bien?" Claro!!!, Le digo... Y él replica "Qué bueno!!! Es bueno ser útil" y no sé qué es más dulce... si mi amor o la mousse...

Puesta la mezcla en las copas... A la nevera... Y mi amor me dice, en el tono secreto de las graves confesiones "Lo único que no me gusta de la mousse es que tengo que esperar a que se enfríe en la nevera... me parece que pasan mil años..." Y veo como mi amor ha empezado a cultivar una de las virtudes más importantes y más difíciles de obtener en la vida... La paciencia.

Compacta la mousse por el frío abrazo, mi amor, mi otro amor y yo nos disponemos a disfrutar de esta esponjita dulce hecha por mi niño grande de 11 años... Quien al terminar de comer, me da un beso achocolatado y me dice... "QUE RICO... Te quiero por ti y por enseñarme a hacer mousse" y me quedo yo con miles de estrellas Michelín en el corazón otorgadas por mi amor.

Mousse de chocolate de la mamá complementaria
1 litro de crema de leche fría para montar
300 gr de azúcar
300 gra de chocolate en barras

Preparación:
1) Los trozos de chocolate se ponen a derretir en baño
de María (es una buena precaución tapar el envase que
contenga el chocolate, además de acelerar el proceso
de derretido, se evita que se humedezca por el vapor)
2) Al montar la crema, con la batidora a máxima
velocidad, se le añade lentamente el azúcar.
3) Luego de montada la crema, se incorpora el
chocolate derretido batiendo la mezcla.
4) Se dispone en copas y se lleva a la nevera por 2
horas.
5) Se disfruta en buena compañía, si es en compañía de
niños... Mejor.
ediciones anteriores

Los doce cuentos peregrinos y gastronómicos de Gabriel García Marquez
La fiesta de los sentidos
Tatiana es un misterio
Amantes gastronómicos
Torta del amor de la nona
Cuando era niña...
Las historias de amor y cocina de América Latina

afuegolento.com es una publicación electrónica de Bongust Producciones SL.

Copyright © 1998-2007, Todos los derechos reservados. Aviso legal

desarrollado por at4.net