Aceituneros de Jaén


17-03-2002    |   


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¿Cuál fue el problema del aceite de oliva?, ¿fue nuestra forma de ser, de no gustarnos?, ¿de no apreciar lo que somos y lo que tenemos?

Será por eso que durante años nos olvidamos de mirar nuestra propia cultura y nuestras tradiciones y lo más moderno para nosotros era, en esa época, tomar aceites rancios y sin sabores y, para los médicos, decirnos que el aceite era una grasa no muy buena para el cuerpo.

Pero nos dimos cuenta de que los esos hombres de campo, que fumaban y hacían cosas ?insanas? (y algunas, como el fumar, de verdad que lo son), resulta que gozaban de mayor calidad de vida durante su tiempo de vida (es decir, no tanto que vivieran más años, sino que los años que vivían lo hacían con un cuerpo más sano). Pero es que los hombres del campo, entre otras muchas cosas, no desayunaban de pie en cinco segundos un café doble: su desayuno era el pan tostado con aceite de oliva, las chuletitas a la parrilla, las migas....y míralos lo guapos que estaban!

O esas señoras que se daban un poquito de aceite de oliva todos los días por su piel...y mira qué guapas están!

Sí amigos míos, día a día hemos ido recuperando a ese amigo que es el aceite de oliva: nosotros y nuestros médicos lo sabemos. Pero todavía hay mucho que hacer porque, sabéis, en las casas todavía se usa escasamente.

El placer de poder tomar unas buenas ensaladas, una buena fritura, saber que dura más y es mejor para freír, saber también que si le queremos, él también se nos entrega, nos da pasiones y grandes momentos.

Un día haced una prueba, vais a comprar cuatro botellas de aceite extra virgen de cuatro zonas difentes de España, de diferentes variedades de aceitunas; y os sentáis con unos buenos amigos y una buena hogaza de pan y un poco de tomate natural al lado poniendo un poquito de bacalao sin desalar por encima. Empezad a catar los aceites. Veréis qué maravilla de situaciones, de sabores y de aromas. Cerraréis los ojos y podréis viajar por los campos y mares de olivos y encontraréis mil aromas: notaréis destellos de muchas formas, y cómo habrá merecido la pena.

Después, qué hacer más que levantar nuestra copa de vino y decir: ?gracias, amigos aceituneros por no haber dejado de hacer aceite, y gracias por seguir cuidando los olivos?.

TAGS    CAFÉ VINO




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