Carbonara original vs Carbonara hispánica


30-01-2013    |   


ARTÍCULOS



Sara López

Como suele ocurrir en las leyendas gastronómicas, hay  más de una historia para explicar el origen de la receta carbonara. Algunos creen que su nombre proviene de la palabra “carbone”, carbón en castellano, haciendo referencia a los elaboradores del carbón vegetal de la zona de los Apeninos, mineros, que solían preparar este plato.

Otra de las leyendas de la procedencia del nombre defiende que la palabra carbonara trata de establecer un parecido de la pimienta utilizada en el plato, que recuerda a fragmentos del negro mineral.

Existe una tercera versión, que explica el nacimiento de este plato. Establece una datación de la receta mucho más reciente, concretamente, ubica su nacimiento en el año 1944, momento en el que las tropas británicas estaban presentes en Italia a causa de la Segunda Guerra Mundial. Se dice, que entre los productos estrellas de los soldados no faltaban los huevos y el moflete de cerdo (lo que ahora se ha traducido en bacon). Un día, aburridos de tanta repetición culinaria, decidieron acudir a una casa de algún ciudadano italiano y pedirle que con los ingredientes de los que disponían les preparasen un plato. De esta forma nació uno de los platos italianos más popularizados, de las manos de un ciudadano que utilizo los ingrediente de los soldados para regar una buena pasta.

¿Y porque los españoles ponemos nata y cebolla? Sinceramente, desconozco la respuesta a esta pregunta, pero lo cierto es que curiosamente las recetas  españolas de carbonara a base de nata son infinitas. Es más, en mi caso, hasta hace poco desconocía en absoluto que este plato era una pura invención foránea a Italia. De hecho, pueden probar a preguntar a un italiano sobre la versión hispánica de la carbonara; atento a su gestualidad, un momento ideal para ver lo expresivos que pueden llegar a ser. Para ellos es toda una aberración, que podemos llegar a entender si pensamos en algo así como una paella con kétchup.

Uno de los motivos, que puede justificar la adaptación del plato, es el temido uso del huevo poco cocinado. Es posible que en búsqueda de un sustitutivo más duradero y con menos riesgo de intoxicación hayamos adaptado la receta de una forma más que imaginativa… pues mucho dista la receta original de nuestra versión.

Mi opinión, es que donde este la carbonara auténtica, que se quite la pesada adaptación que hemos hecho. ¿Qué tiene de malo nuestra versión? Lo cierto, es que el plato al que nos empeñamos en llamar “carbonara”, esta rico, pero poco tiene que ver con la sutileza de la verdadera carbonara, receta buena, sencilla y mucho más ligera, que deja un lugar más protagonista a la pasta.

 Para poder degustar un  plato de Carbonara real, lo ideal es acercarse a uno de esos pequeños restaurante italiano con encanto, y por supuesto, si tienes la suerte de visitar Italia no olvides incluir la misión de degustar la famosa receta, no será difícil encontrar un lugar donde lo hagan bien.

Dos recomendaciones personales son: La Pizzeria Vesuvio, ubicada en el barrio madrileño de Chueca, o Arrivederci Roma, un pequeño y coqueto restaurante italiano situado frente al Retiro (Menéndez Pelayo, 27).

TAGS    HUEVO ENSALADA paella




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





A fuego lento

Desde 1996, el magazine gastronómico en internet




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services