Los beneficios de la proteínas vegetales


07-04-2013    |   


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Las proteínas aportan a nuestro cuerpo los materiales necesarios para la formación y reparación de los tejidos que lo componen. Por ello, son fundamentales para el crecimiento, desarrollo y conservación de nuestro cuerpo y nuestras facultades a lo largo de toda nuestra vida. Además, éstas forman parte de importantes hormonas, enzimas y anticuerpos.

Si bien es cierto que las proteínas animales contienen todos los aminoácidos, mientras que las vegetales están faltas en algunos de ellos, el consumo de las segundas tiene beneficios con los que las primeras no cuentan. Además, para solucionar el problema de la falta de aminoácidos en los vegetales, bastará con saber combinarlos correctamente para aumentar la calidad de sus proteínas   Los principales beneficios de las proteínas vegetales frente a las animales es que éstas no aportan grasas saturadas, colesterol o toxinas al organismo. Además, al tener menos residuos que las animales, este tipo de alimentos hacer trabajar menos al riñón y al hígado. Así, la energía que aporta el alimento se consume más lentamente porque fermenta en el intestino, al contrario que la carne, que se pudre. Esto quiere decir que, mientras que la vitalidad de la carne baja al momento una vez procesada por el organismo, las proteínas vegetales duran hasta semanas sin perder su vitalidad y sus cualidades en el cuerpo y, además, son más fáciles de procesar y eliminar para nuestro sistema digestivo.   Otro factor clave en la elección de este tipo de alimentos es que aportan menos grasas, con lo que se digieren mejor y no perjudican el sistema cardiovascular. Además, cuentan en su composición con sustancias beneficiosas y protectoras como la fibra, los antioxidantes y las vitaminas (que en las proteínas animales están prácticamente ausentes). La estructura de las proteínas vegetales supone, además, la ingesta de una mayor y más variada cantidad de alimentos en una dieta más equilibrada.    El único “problema” en este tipo de dietas es, como hemos dicho antes, la necesidad de saber combinarlas correctamente para obtener el aporte de aminoácidos necesario. Esto es algo muy sencillo: basta saber que las legumbres y los frutos secos son deficitarios en metionina y las semillas en lisina. Por lo tanto, es tan simple como combinarlos en su consumo. Además, no todo son cálculos en esta dieta, ya que existen vegetales como la soja que sí contienen todas las propiedades de las proteínas animales (es por eso que este alimento es muy común en las dietas vegetarianas).   De este modo, siguiendo una dieta equilibrada podemos mejorar mucho nuestra salud y calidad de vida. No se trata de que todos nos convirtamos al vegetarianismo, sino de que se reduzca el consumo de productos cárnicos en favor de los vegetales, especialmente en aquellos casos en lo que se presentan problemas de sobrepeso, corazón, hígado o riñones. La mejor opción es una dieta basada en proteínas vegetales junto con huevos y leche para asegurar un correcto aporte de nutrientes, sin tener que renunciar a la carne si nuestro vecino hace una barbacoa o si nos apetece especialmente un chuletón.    Para dejar claro cómo debe ser una dieta de este tipo, os dejamos algunos ejemplos de menús de complementación proteínica:  
  • Legumbres + cereales integrales: lentejas con arroz, alubias con pasta, cuscús con garbanzos, espaguetis con guisantes y gambas, arroz con verduras, soja con verduras...
  • Legumbres + frutos secos y semillas: garbanzos con piñones, ensalada de lentejas con nueces, humus de garbanzos con semillas de sésamo y especias...
  • Frutos secos y semillas + cereales integrales: ensalada de arroz con frutos secos, pasta con nueces...
Si nos fijamos bien, muchos de estos platos tienen como ingredientes base los mismos que los potajes que consumía la gente del campo antaño. Esto es así porque, como población de clase baja, estas personas no tenían acceso a la carne siempre que querían, y obtenían sus proteínas de este modo. Y, teniendo en cuenta que sobrevivían con un trabajo diario muy duro y sin Seguridad Social, quizás no sea tan malo probarlo en pos de una mejor salud, ¿verdad?.   Las posibilidades de esta dieta son innumerables y, a menudo, exquisitas. Pero, si aún no te convences de sus beneficios, un dato que vendrá muy bien en estos tiempos de crisis: los alimentos de proteínas vegetales reducen casi a la mitad el precio de nuestra compra en lo que a proteínas se refiere. ¿Te animas?

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