En Sevilla de tapas


19-04-2003    |   


ARTÍCULOS



Mucho se habla de las vivencias sevillanas, de su Semana Santa, de su Feria, de sus gentes y sus estilos, ¿y de restaurantes qué? a muchos nos asombra que la capital de la Comunidad Autónoma más grande de España no tenga restaurante alguno con estrella Michelin, sin embargo estamos seguros que allí se come bien...



Hemos viajado a Sevilla cual conquistador abrumado por la necesidad de conocer qué ocurre gastronómicamente y cómo disfrutar comiendo en Sevilla,
Quiero disponer mis palabras en orden secuencial a lo sucedido en dos días de actividad lúdico-gastronómica en Sevilla Capital.

Detalle torero Hotel La Casa del Maestro

Elegí como cuartel general un pequeño hotel en el centro histórico de la ciudad a fin de moverme caminando por las calles estrechas del casco histórico, llegando así a todas las arterias de la oferta gastronómica Sevillana, el Hotel La Casa del Maestro. Ésta casa que fuera del maestro guitarrista Manuel Serrapí, conocido como ?Niño Ricardo?, fiel acompañante de grandes estrellas como ?La Niña de los peines? o Pepe Marchena, ha sido hoy día rehabilitada por su familia, respetando su estructura original y dotándola de cierta elegancia y coquetería en la decoración. La casa cuenta con una bonita terraza que disfruta de unas vistas inmejorables a los monumentos más representativos de la ciudad.

Su personal es afable y nos ayudó a determinar unas rutas taperas que comentaré a continuación, desde aquí agradecer a Daniel, Patricia e Irene su ayuda en este frugal deambular.

Taberna Coloniales

Una vez instalados en el hotel decidimos dirigirnos a nuestro primer encuentro, La Taberna Coloniales, donde nos informan que es difícil conseguir mesa, pero nos sirven en la barra unas cañas hasta que Amador, amable camarero que nos atiende, nos traslada a una mesa pequeña en la que nos sirve una Tosta de salmorejo y chacina; Delicias de la mamá (pechugas envueltas con queso; Manjar blanco (pollo relleno con crema suave y canela); y Aliñaos de varios tipos, la especialidad: el Solomillo de ibérico, que se cocina de muchas maneras, nosotros elegimos al whisky y estaba exquisito; de postre, tartas de la casa, a destacar El postre de la Tía Pepa. Acompañamos la comida con un vino tinto L?Hereu (Penedés). Como conclusión, si vas de tapas por Sevilla es obligado visitarla aunque tengas que esperar en tercera fila de barra.

Para aliviar los efluvios del placer gastronómico iniciamos un paseo por la ciudad histórica, contemplamos exteriormente la Catedral y recorremos la calle Sierpes buscando observar el carácter de los sevillanos, pero nos sorprende una intensa lluvia que nos obliga a buscar refugio, y ¿qué pasa? Todos los bares y cafeterías están a tope, el fenómeno tormentoso nos llevó a entrar en una pequeña iglesia, la de San José, y ... mis ojos se estremecieron ante un retablo de un intenso barroco, donde la imaginería reflejaba los dorados con intensidad deslumbrante, esquinas ocupadas por signos de devoción, velas y plácidas imágenes, pero lo que realmente entusiasmó a mi alma fueron los trinos de los pájaros que sonaban desde el coro, cantaban de una manera celestial, sin duda eran aves de canto pero la mezcla de sonidos, aromas eclesiales, y la visión tranquilizadora de todas las imágenes proporcionó en mí una exaltación interna que erizó mi vello.

La Carbonería

La lluvia continuó y nos empapó, por lo que tuvimos que cambiarnos de ropa. Ya con nuevos hábitos nos dirigimos a un lugar donde la música es protagonista: La Carbonería, en este recinto no sirven tapas, pero los jóvenes sevillanos han puesto de moda esta antigua carbonería que aún conserva parte de su maquinaria, la diversidad de idiomas, gustos y tendencias decoran sus dependencias con pinturas, músicas y conversaciones de lo más cosmopolitas, lo que lo convierte en un SOHO Sevillano. Dos áreas bien distintas.

En la sala primera grupos de Pop, Jazz, y cualquier estilo moderno irrumpe con sus sonidos, en la segunda sala (un patio cubierto con mesas corridas) la gente puede cantarse un flamenquito o disfrutar de cataores y bailaores flamencos, se alternan los espectáculos dando tiempo a los asistentes a visitar las dos salas, no cobran entrada y sirven copas a precios muy razonables. Si te va la marcha tienes que visitarlo.

El patio de La Carbonería

Nos retiramos a descansar, al día siguiente nos apresuramos a visitar el barrio de La Macarena y el famoso mercadillo de la calle Feria. El barrio vive los jueves un intenso ir y venir de buscadores urbanos de tesoros, pero sólo los intuitivos madrugadores y despiertos visionarios de Art Decó andaluz encuentran lo que buscan en este trastero masivo del intercambio en el que se convierte la calle Feria. Tras el ajetreo, la visita obligada a la Virgen Macarena, allí, devoción exultante que se incrementa en vísperas de Semana Santa, el trasiego en la tienda de la basílica se multiplica con las compras de los devotos nazarenos que adquieren estampas para repartir en las procesiones.

Antes de dirigirnos a Triana para comer, averiguamos dónde se tiran las mejores cañas, lo hicimos preguntando a más de veinte personas al azar, por mayoría el lugar recomendado fue El Tremendo, las tapas escasas y pobres, la cerveza impresionantemente buena.

De paso para nuestro destino gastronómico visitamos el Ayuntamiento, La Catedral con su Guiralda y el Archivo de Indias, que consideramos ampliamente comentado por múltiples guías y por ello nosotros no lo haremos.

La Albariza

En Triana lo primero que encontramos tras cruzar el puente del mismo nombre es el mercado de abastos y otra de las innumerables obras pre-electorales que atascan e inutilizan vías con el único propósito de inaugurar antes de las elecciones. Así, estaba intransitable esta biblioteca de las tapas que es la Calle Betas, pero nuestro empeño nos llevó a La Albariza, emblemático lugar tapístico de Triana, sorprendentemente vacío ya que es prácticamente imposible llegar entre arenas, ladrillos y maquinaria de la construcción, ni siquiera el ayuntamiento ha sido capaz de habilitar un pasillo por donde los vecinos puedan llegar a sus domicilios.

Ya en su interior aprovechamos para dar cuenta de sus exquisitas aunque escasas raciones (al menos por lo que cobran). Buen Jamón, fritura en su punto, tortillitas de camarones de escándalo y unos revueltos con sabor andaluz. Comprueba su calidad, pero si el precio no te convence camina por la calle Betis, Triana tiene alternativas.

Ir a Sevilla y no pasear por el Parque de Mª Luisa, la Torre del Oro o el Barrio de Santa Cruz, no es disfrutar Sevilla, recomendable hacerlo en coche de caballos y disfrutar de la agradable jerga Sevillana de un calesero trianero.

El Rinconcillo

Se nos echa la noche encima y nos aventuramos a una nueva salida, nos llegamos a la Plaza de Santa María la Blanca y entramos en Carmela para disfrutar en su terraza de un fino, su jamón y sus lágrimas de pollo con su adobo peculiar. Las tapas son buenas, su terraza de nivel. Seguimos hasta la Iglesia de Santa Catalina. Allí nos encontramos con El Rinconcillo, taberna antigua con venta de jamones y vinos. Nos emplazan en el antiguo comedor y nos preparan unas Pavías de bacalao para chuparse los dedos, un aliño de melva en su punto de vinagre, las almejas marinera y unos boquerones que quitaban el sentío. Lo mejor, el solomillo sobre cama de cebollas y las tapitas de queso ¡¡Qué queso Dios mío¡¡

Otro detalle de El Rinconcillo

Por sugerencia de nuestro calesero trianero aceptamos una invitación a una copita en Casa La Anselma, espacio de fluidez sonora y social andaluza en esencia, en casa de La Anselma se dan cita personas que quieren disfrutar del cante y quieren vibrar en sí mismo toda la acústica andaluza guitarra, palmas, caja y cante aderezado de algún baile. No se requiere pagar por el acceso, aunque como dice su propietaria ?Hay que tomar alguna copita que la cosa está muy malita?

Iniciamos nuestro nuevo día con un nuevo paseo por el patio de la catedral para llenarnos de efluvios de azahar con carácter sevillano y antes de iniciar nuestro regreso llegamos a La Giganta, una decoración sencilla y funcional con múltiples imágenes del Giradillo, imponente escultura de 2000 Kg de peso que corona La Giralda.
Merluza con salsa de cebolla, choco con habitas, montadito de bacalao con salmorejo junto a su paté de berenjenas, son tapas típicas que hay que probar, si bien es interesante dejarse recomendar y probar algunas de sus innovaciones diarias como el cordero con garbanzos y castañas o el atún a la catalana, acompañar con buen vino no es difícil en la Giganta. Debes de probar sus postres, alucinarás.

Dejamos Sevilla con el sentimiento de dejar nuestra casa, pero con la alegría de querer volver.


Lugares mencionados:
Taberna Coloniales
Plaza Cristo de Burgos, 19
Teléfono 954214191
La Carbonería
Levíes 20
Teléfono 954563755
El Tremendo
Calle Apodaca
Bodega La Albariza
Calle Betis, nº 6
Teléfono 954332016
Carmela
Plaza de Sta. M. La Blanca 6
Teléfono 954540590
El Rinconcillo
Calle Gerona, 40
Teléfono 954223183
La Anselma
Calle Pages del Corro
Barrio de Triana
La Giganta
Alhóndiga, 6
Teléfono 954501342
Hotel La Casa del Maestro
Calle Almudena 5
41003 Sevilla
Central de reservas 902 103 892

TAGS    QUESO POLLO MERLUZA VINO CERVEZA TAPAS TINTO DE VERANO




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