No he perdido el rumbo, pero casi


19-02-2010    |   


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A la altura de principios del año en que nos encontramos, ha comenzado un ciclo culinario muy importante para los católicos practicantes denominado Cuaresma. Pues bien, y aunque a muchos les pese y la Universidad de las Islas Baleares (UIB) no reconozca la cocina mallorquina, ésta vive desde hace mucho más de mil años.

Lamentablemente esto es lo que ocurre en el siglo XXI. Los catalanes nos han arrebatado la lengua del Reino de Mallorca con el consentimiento de los políticos de turno y la intelectualidad mallorquina no reconoce nuestra legítima gastronomía.

Los palestinos no tienen patria. A los mallorquines se nos ha arrebatado nuestra propia lengua y no se reconoce nuestra cocina.

"Axo no ya qui entengui" (Esto no hay quien lo entienda). Estoy profundamente enfadado, no ganaré la guerra pero sí mi batalla personal, aunque haya tantos inconvenientes, yo como mallorquín y mientras me quede un respiro, hablaré mallorquín y continuaré divulgando la grandeza de nuestra ilustre real cocina mallorquina.

Como prueba, les daré a conocer platos mallorquines que datan de 1520 y se han reeditado en 1904 y 1914 en Felanix (Mallorca), según consta en el libro de Cocina de Cuaresma para Uso de los Católicos de todos los Países.


Croquetas de alcachofa
1 kg de alcachofas desprovistas de toda impureza, hervidas en agua con sal, unas rodajas de limón y un puñado de harina. Sácalas, escúrrelas y pícalas a cuchillo. Resérvalas mientras preparas la bechamel.

Salsa bechamel:
3/4 de leche
200 gr de harina tostada de trigo
200 gr de mantequilla ablandada
sal y pimienta al gusto

Deposita en la batidora los ingredientes descritos en la receta. Bátelo enérgicamente, viértelo en una cazuela y no pares de batir hasta que la salsa esté muy espesa. Acto seguido incorpórale las alcachofas y 2 huevos duros rallados. Aparta la mezcla del fuego, cuando se desprenda del fondo de la cazuela, vierte el contenido en una bandeja y déjala enfriar. Guárdala en el frigorífico hasta el día siguiente. Elabora las croquetas del tamaño que más te agrade pasándolas por huevo batido primero y después por galleta picada. Fríelas en aceite de oliva hasta que estén bien doraditas.

Sírvelas con escarola aliñada con sal, ajo picado y aceite de oliva.


Salmón con alcaparras
Un salmón salvaje escamado y desprovisto de cabeza, espinas y posibles impurezas.

Cuece las supremas al vapor o en agua con sal. Deja que se enfríe y sácalo, escurre el agua y sécalo con un trapo de cocina.

Dispón el salmón en trozos regulares en fuente de servir. Espolvoréalo generosamente con diminutas alcaparras. Decóralo con huevos duros y sírvelo con una salsa vinagreta compuesta por:

2 tallos de cebolleta tierna picada finamente
1 manojito de perejil
1 huevo duro rallado
pepinillos picados
sal
aceite de oliva
un poco de orégano
3 c.s. de vinagre de vino

Mezcla bien estos ingredientes y la vinagreta quedará dispuesta para servir en salsera.

Acompaña el salmón con unas patatitas hervidas al vapor y unas ramitas de brócoli.

TAGS    HUEVO SALMÓN VINO VINAGRETA CROQUETAS




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Xesc Bonnín




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