Una repesca aburrida y sosa en Top Chef


20-11-2014    |   


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Ayer Top Chef nos ofreció un programa plano, aburrido y, excesivamente escueto. Los antiguos concursantes del programa se batían en un duelo, en el que el cordero debía ser el plato principal.    Todos ellos se colocaban delante de los fogones con el objetivo de ganar y se centraban en guarniciones, en la mayoría de los casos, sin mucho sentido. Unos acompañaban el plato con setas, otros con combinaciones agrias a base de limón y un tercer grupo, con Carlos a la cabeza se coronó sirviendo la carne del cordero junto a las vísceras casi crudas del animal.   Mientras, Peña, David, Víctor y Marc especulaban y opinaban sobre sus excompañeros, a los que tendrían que valorar momentos después. Marc quería que entrase Fran y entre el resto se escuchaban nombres como Carlos, Inés o Teresa.   Llegó el turno de la cata, otro momento flojo y decepcionante. Por delante del jurado pasaron platos mediocres y platos malos, ninguno excesivamente llamativo. Joaquín, como primer expulsado, inauguró las valoraciones presentando unos raviolis donde el cordero era un elemento secundario. La mayoría de los platos estaban crudos y, tal y como se veía venir, las guarniciones parecían pegotes muy forzados.   Las caras de los cuatro finalistas probando los platos eran un poema. Tenían que hacer un gran esfuerzo por defender los malos platos de sus amigos,  mientras se esforzaban por probar sesos y vísceras crudas. Todo un manjar. Finalmente, los seleccionados para enfrentarse en la prueba final fueron Inés, por su salsa “aceptable”, Fran, porque fue de los pocos que consiguió que el plato no quedara crudo, y Carlos y Teresa, porque lo demás era mucho peor.   Con Chicote enfadado por el bajo nivel entre los que consideraba grandes cocineros, llegó el momento de enfrentarse en la prueba final. Los concursantes tenían que cocinar un plato que les definiese, entrando una única vez en la despensa.   Teresa se decantó por la cocina manchega y comenzó preparando un caldo de carne. Inés, como buena gallega, acudió a las vieiras, Fran al pollo a la pepitoria y Carlos a su querida cocina oriental. Cuando ya estaban manos a la obra llegó la sorpresa del programa, que intentaba sacar al espectador del sopor en el que había entrado desde el minuto uno.   Cada concursante debía dejar su plato y ocupar la mesa de su compañero de la derecha para continuar con el plato de este. Ahora Fran cocinaba las vieiras de Inés, la gallega se enfrentaba al caldo de Teresa y esta, a su vez, luchaba con la repleta mesa de un Carlos perdido ante la pepitoria. El objetivo era que cada uno de ellos impregnase el plato iniciado por uno de sus compañeros con sus propias características gastronómicas.   En esta ocasión el nivel subió algo –lo que no dice mucho teniendo en cuenta la primera prueba­– y Chicote felicitó a los cuatro ex concursantes. Inés y Teresa fueron las primeras expulsadas, a pesar de sus correctos platos, y el duelo se centró en Carlos y Fran. El primero continuó haciendo gala de sus malos modos y su egocentrismo, mientras que el segundo se mantenía expectante y seguro de su buena creación. La decisión final fue clara, Carlos se iba, Fran estaba dentro. Otra cura para el ego del valenciano.

TAGS    POLLO Top Chef




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