Islas Canarias, un paraíso agroalimentario


20-04-2009    |   


ARTÍCULOS



Integrantes de las jornadas con la alcaldesa del Puerto de la Cruz (Tenerife), en el centro

Gracias a la iniciativa de la Asociación Canaria de Periodistas y Escritores de Turismo (ACPET), que preside mi buen amigo Faustino Castilla, editor y director de la revista Viajes y Turismo, las múltiples peculiaridades y encanto de estas Islas Afortunadas, que redundan todas ellas en una gran actividad turística, son cada año más conocidas y valoradas por la opinión pública en general, ya que desde hace una década esta entidad organiza sus ya famosas y clásicas Jornadas de Turismo Canario.

En éstas un grupo importante de periodistas especializados en turismo, en todas las acepciones que se derivan del mismo (viaje, gastronomía, naturaleza, cultural), convocados por la ACPT, se desplazan hasta el archipiélago durante varios días para ser testigos directos de la belleza y los muchos atractivos que ofrecen las islas y, posteriormente, analizarlas en las respectivas jornadas técnicas de trabajo que se llevan a cabo y así transmitírselas a sus lectores, oyentes y televidentes, ya que se dan cita informadores de todos los medios, tanto escritos como audiovisuales y no sólo españoles, sino de otro países. Este año se ha sumado a la expedición nuestro querido amigo Zhang Jinjiang, corresponsal en España del periódico El Pueblo, de China, con una tirada diaria de más de diez millones de ejemplares.

La edición correspondiente a este 2009 de las referidas jornadas, que hace la número diez, se celebró del 31 de marzo al 13 de abril, con un apretadísimo programa. En esta ocasión, estuvieron dedicadas a Gran Canaria, El Hierro y Tenerife (cada año se centra en unas determinadas islas). Desde hace tiempo siempre he deseado asistir al evento en cuestión, pero mis obligaciones laborales me lo impedían, y este año al coincidir con la Semana Santa aproveché para asistir. Créanme, me alegré enormemente de haber tomado esa decisión porque quedé maravillado de estos paradisíacos entornos en los que el paisaje, sus monumentos, su cultura, el encanto de su gente, su peculiar arquitectura, su arte, sus espectáculos, su naturaleza, sus atracciones?, forman una encantadora sinergia que hacen atrapar al visitante que, como un servidor, difícilmente se resiste a no volver.

Pero como comentarista gastronómico, permítanme que dedique la mayor parte de este artículo a una cuestión muy importante como complemento turístico realmente imprescindible: la cocina canaria. Como habrán podido comprobar, en el párrafo anterior donde hacía una retahíla de los maravillosos recursos con los que cuenta esta tierra que evidentemente la convierte en unos pagos edénicos, no cité su gastronomía. Y es que, a riesgo de que esta frase que voy a citar se me saque de contexto, su culinaria no la incluiría, precisamente, entre sus encantos. Y con esto no estoy diciendo que la gastronomía canaria sea mala, ni muchísimo menos, todo lo contrario, sino que podría ser infinitamente muchísimo mejor de lo que es. Verán, en este archipiélago, al menos en las tres islas donde hemos celebrado las jornadas, he tenido la ocasión de comprobar in situ que cuenta con un importante potencial agroalimentario a todos los niveles de una calidad, además, inusitada. Hasta tal punto que se podría decir que Canarias es un paraíso agroalimentario. Carnes, pescados, verduras, frutas, vinos, quesos? Posee todas las materias



primas y los medios necesarios como para que sus fogones se convirtieran en un atractivo turístico más, muy importante que podría servir de imán para atraer nuevos visitantes a las islas, amantes de la buena mesa, ávidos por descubrir sus excelencias culinarias. Porque existe, y está demostrado, un número cada vez más abundante de personas que se desplazan de un lugar a otro fundamentalmente para descubrir sus recursos culinarios; es lo que ya se denomina el turismo gastronómico. Un sector de un poder adquisitivo medio-alto que proporciona unos índices de ocupación hotelera bastante interesante, que aunque es cierto que acuden atraídos por la oferta gastronómica del lugar correspondiente, aprovechan su estancia para disfrutar de los demás recursos que se les puedan ofrecer. Porque, no nos engañemos, la cocina es el gran salvoconducto que nos sirve para afianzarnos y disfrutar más intensamente del lugar que estemos visitando.

Una buena comida es el complemento ideal con el que se pone el sello de calidad a un viaje. Y, precisamente, así quedó patente y así lo quiero manifestar, en la travesía entre Cádiz y Gran Canarias, y viceversa, a bordo del ferry Fortuny, de la compañía Trasmediterránea, perteneciente al holding Acciona, donde realmente se puede decir que empezaban estas jornadas. Porque, aparte de las confortables instalaciones y la calidez con la que toda la expedición de periodistas fuimos tratados por una tripulación amable y muy profesional, los almuerzos, amablemente invitados por su capitán, Enrique Coto, fueron de una superlativa exquisitez en todos los sentidos. Pues no sólo era la suprema calidad de la comida en sí misma, que lo fue, sino que se dieron una serie de circunstancias como la elegancia del comedor equiparable al de un restaurante de gran categoría, el servicio, el agradable ambiente, el inconmensurable paisaje que se podía disfrutar tras los ventanales del salón, etcétera, contribuía todo ello a que esa comida se nos quedara a todos grabada de forma agradabilísima en la retentiva de nuestra memoria y, claro está, del paladar.

Con estas X Jornadas de Turismo Canario he tenido la ocasión de ver hecha realidad una de mis mayores aspiraciones: visitar Canarias y conocer un lugar realmente mágico. Pero, lamentablemente, también he podido descubrir un auténtico pasotismo, por llamarlo de una forma suave, por parte de determinadas administraciones públicas, porque han dado literalmente la espalda a un proyecto, como son las referidas jornadas.

No han querido saber absolutamente nada de este evento declinando las reiteradas invitaciones que la organización les cursó. Con lo cual han dado muestra de la más absoluta descortesía hacia un grupo de profesionales de la información que de forma desinteresada, desde el punto de vista pecuniario, nos desplazamos hasta las islas para dar cuenta de sus magníficas peculiaridades o, lo que es lo mismo, para promocionar y divulgar el turismo canario. ¡Muy mal señores políticos! Creo que Canarias no se merece a algunos de los politiquillos que tienen, porque con su nefasta gestión no hacen sino desfavorecer sobremanera unas islas que son el orgullo de España.



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Pepe Oneto @pepeoneto

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