La sensibilidad y la técnica de David ganan Top Chef


18-12-2014    |   


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Nervios, lágrimas y buen hacer son las palabras que definieron la final de Top Chef, líder de la noche en audiencia. Un emocionado David levantaba el trofeo de campeón rodeado de grandes figuras de la cocina.   La primera prueba involucraba a todos los concursantes de Top Chef en una batalla característica del programa. Los dos finalistas tenían la oportunidad de cocinar con dos de sus compañeros. Para ello, los eliminados debían cocinar un plato a base de calamar y, en una cata a ciegas, Marc y David elegían a sus ayudantes.   David era el primero en elegir y se decantaba por la cebolla “encalamarizada” de Víctor y el calamar encebollado, cuscús de judía verde y su jugo reducido de Inés. Marc por su parte se inclina por el calamar con asadito manchego de Teresa  y la menestra de verduras y calamar de Marta.   Una vez formados los equipos dio comiendo el show, un espectáculo gastronómico donde reinó la emoción y el esfuerzo. Chicote pronunciaba uno de sus últimos discursos para proponer la prueba. “Un menú que cuente lo que sois y lo que queréis ser”, ese era el objetivo de la final, diseñar el menú de su restaurante. “Esta va a ser la última función, tiene que ser la mejor sí o sí”, señalaba el chef antes de dar comienzo a la prueba.   El jurado estuvo compuesto por los siete premios nacionales de gastronomía Martín Berasategui, Andoni Luis Adúriz, Ángel León, Pedro Larumbe, Francis Paniego, Toño Pérez y Carles Caig. Los exconcursantes y las familias de los finalistas acompañaban al público en las gradas. Quedaban por delante 120 minutos de nervios, emoción  y sensibilidad.   El menú de David tuvo como protagonistas el jurel y el pichón. Marc, por su parte, apostó por un tartar de gambas con crema de espárragos que giraría alrededor del conejo. Los primeros eran la imagen del trabajo en equipo y la organización. Los imprevistos surgían, pero demostraban destreza y soltura y la tranquilidad de David les guiaba a la perfección. Marc, sin embargo, se convirtió en un líder sólido de un equipo un poco más desorganizado y con alguna carencia técnica.   Las gradas gritaban y aplaudían a David y susurraban para apoyar a Marc. Los últimos 15 minutos comenzaban. Era el momento de dar los últimos retoques y controlar la presentación de los platos. Gritos, silbidos, el escenario se llenaba de ecos que estallaban en la cuenta atrás. Las lágrimas rodaban por las caras de muchos de los participantes. La suerte estaba echada.   El primero de David gustaba, pero el de Marc no convencía demasiado. Uno a cero en la primera batalla para el barcelonés. La segunda acaba en tablas para dos platos definidos como espectaculares. La mousse de chocolate de Marc se enfrentaba en el postre al exótico plato de cítricos, té matcha –un té empleado en una ceremonia japonesa–, curry y especias de David. Esta vez ganaba el de Gerona, pero la decisión final era de los jueces.   Después de más de una hora y media de tensión el programa llegaba a su fin. Y así, entre notas al margen, nervios, discursos emotivos y muchas ganas, el jurado decidía que David era el digno merecedor de ser el campeón de la segunda edición de Top Chef. Antena 3 logró hacer emocionante un programa con la final decidida.

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