Los éxitos de una buena dieta (I)


20-12-2007    |   


ARTÍCULOS



Tratar de hacer una dieta equilibrada es síntoma de una buena alimentación. De esta manera, hablar de dieta no tiene por qué ser sinónimo de adelgazar sino de una un proceso alimentario que nos permitirá tener una rutina diaria alimenticia mucho más saludable para nosotros. Por ello, es necesario hablar de 5 factores realmente importantes a en el éxito de una buena dieta:


Interacción medicamentosa / alimenticia: sus riesgos

Cuando se recurre a dietas alimenticias se debe tener en cuenta si la persona está ingiriendo o no productos farmacéuticos ya que en muchos casos puede aparecer una interacción entre algún principio activo de esos productos y el componente químico de algún tipo de alimento.

Muchos alimentos inhiben o aumentan los efectos de algunos medicamentos porque compiten en su metabolización pudiéndola alterar sustancialmente.
En cualquier situación terapéutica el médico debe tener conocimientos de los efectos de una droga antes de administrarla, y fijar, si los tuviese, los límites de toxicidad más allá de los cuales debe suspenderse la medicación.

Estos requerimientos tienen especial pertinencia cuando múltiples drogas se administran simultáneamente y cuando la dieta alimenticia pudiese afectar la cinética y el metabolismo de las mismas. El conocimiento de las interacciones de drogas y alimentos permiten al médico minimizar o prevenir la toxicidad de los fármacos, si es que lo hubiera, ajustando la dosis o el horario de administración de los mismos mediante los cuales puede producirse una interacción y prevenir los efectos indeseables o adversos.

Una interacción se produce a menudo antes de su absorción en el intestino. Así, la interacción de una tetraciclina con calcio y otro catión metálico en el intestino impide la absorción del antibiótico.

Los alimentos que alteran la motilidad gástrica o intestinal pueden inhibir o aumentar la velocidad o el grado de absorción de una droga administrada simultáneamente alterando el tiempo de su tránsito a través de diferentes porciones del tracto gastrointestinal. El horario de administración de una droga con algunos alimentos puede convertirse así en una determinante fundamental del grado de expresión de la interacción entre ambos, pudiéndose tornar benéfico o pernicioso.

La ingestión oral es el método más común de administración de drogas. También el más seguro, cómodo y económico. Las desventajas de la vía oral incluyen la emesis debida a irritación de la mucosa gastrointestinal, la destrucción de algunas drogas por la acción de enzimas digestivas o por el bajo pH gástrico, las irregularidades de absorción o propulsión intestinal en presencia de alimentos u otras drogas y la necesidad de cooperación del paciente. Además, en el tracto gastrointestinal las drogas pueden ser metabolizadas por las enzimas de la mucosa, la flora intestinal o el hígado antes de llegar a la circulación general.

Ejemplo: la absorción de un electrolito liposoluble como el etanol es muy rápida y está limitada sólo por la superficie y algunos otros factores, por ejemplo: presencia de alimentos que contienen lípidos.

Tanto el médico, dietólogo o nutricionista deberán tener siempre en cuenta al suministrar una dieta alimenticia, más allá del cuadro clínico que puede presentar el paciente, cual es el consumo o administración de drogas que el mismo está recibiendo, y el horario del consumo de las mismas, para lograr que la dieta alimenticia sea efectiva y no afecte a la medicación o viceversa.

El nutricionista o médico dietólogo deberá mantener siempre informado al médico clínico sobre la dieta alimenticia de sus pacientes y viceversa, es deber y de suma importancia concienciar al paciente para que informe correctamente al profesional sobre sus hábitos de alimentación, si está llevando una dieta estricta y en el caso de consumir algún medicamento especificar de cual se trata, horarios y dosis que consume.

Sería interesante que el profesional encargado de la dieta, si es que lo hubiera, desarrolle un cuadro sintético sobre hábitos alimenticios de su paciente en base a datos concretos y de fácil seguimiento, el cual se puede elaborar a través de una serie de preguntas para arribar a los resultados y armar un croquis.

  • ¿Cuántas veces consume carnes rojas por día y en que cantidad? ¿Cuántas veces por semana?
  • ¿Cuántas veces consume pescados o mariscos?, ¿con qué frecuencia en la semana o el mes?
  • ¿Qué cantidad de harinas consume por día?, incluyendo sándwiches, galletitas, pan, facturas, etc.
  • ¿Cuántas veces consume pastas en la semana?, especifique en qué cantidad.
  • ¿Consume pizza?, cuantas veces a la semana y en qué cantidad.
  • ¿Qué tipo de dulces consume y cada cuanto? Por día y por semana.
  • ¿Qué tipo de verduras consume y cada cuanto?, por día y por semana.
  • ¿Consume embutidos o derivados? Cuanto, con qué frecuencia, por día y por semana.
  • ¿Qué bebidas consume, qué cantidad y con qué frecuencia?, por día y por semana.
  • ¿Qué frutas consume, qué cantidad y cada cuánto?, por día y semana.
  • ¿Acostumbra almorzar o comer fuera de su casa?, ¿qué consume?, con qué frecuencia por día y por semana.
  • ¿Consume lácteos o derivados?, qué tipos, cantidad y frecuencia por día y por semana.
  • ¿Fuma, qué cantidad? Por día y por semana.
  • ¿Realiza algún tipo de deporte o actividad?, con qué frecuencia, por día y por semana.
  • ¿Consume algún tipo de medicamentos o drogas?, cuáles, con qué frecuencia, por día y por semana.
  • ¿Tiene conocimiento de algún tipo de enfermedad que se esté tratando o no como diabetes o si es celíaco, asmático, alérgico, hipertenso, cardiaco, etc.?


Y así hasta concluir con una ficha técnica, ya que es indiscutible que el hombre es un animal de costumbre que no varía en su comportamiento, a no ser por una circunstancia especial; sus actividades y tipos de alimentación nos darán las pautas de su comportamiento, y eso nos facilita poder observar su desarrollo habitual, y, a través de el mismo implementar los cambios que fuesen necesarios tratando en lo posible de no alterar sus ritmos normales para que esos cambios sean mejor aceptados y llevaderos, logrando así el objetivo deseado.
 

Me aburro doctor, ¿ya me cansó esta dieta?

No es muy común que el paciente lo plantee, lo más frecuente es que deje muchas veces la dieta de lado para consumir otro tipo de productos y luego regrese a la misma sintiendo culpabilidad, a veces confesándolo y otra guardando el secreto como propio para seguir con sus pequeñas trampas cada tanto. Lo más pernicioso sería que por culpabilidad omitiese las comidas siguientes para luego caer en un estado de insatisfacción que lo condujera a comer compulsivamente y fuera de los horarios indicados.

A no ser que se trate de una dieta para subir de peso, que también presenta sus problemas porque generalmente a quienes se les indica no están acostumbrados al consumo habitual de muchos de los alimentos sugeridos, las que se rigen por un control estricto en el consumo de los mismos y requieren que los alimentos consumidos además de ser reducida la cantidad se reduzca también el poder calórico, conlleva generalmente a sugerir una lista limitada de los mismos y con indicaciones muy precisas sobre su elaboración, cansando muy rápidamente a quienes tienen que llevar adelante la proeza de comer indeterminadamente pollo o pescado a la plancha o vapor, sin sal (en la mayoría de los casos), algunas hojas verdes y media fruta.

Lo ideal es confeccionar una lista de productos permitidos o no, sugerir la cantidad de consumo diario de los mismos, especificar cuales pueden ser consumidos semanalmente o sólo cuatro veces en el mes (y que estas veces no sean una detrás de otra), posibilitar se suplanten o alternen, siempre adecuándolos para el tipo de persona que haga la consulta acorde a sus actividades físicas, genero, edad y consumos diarios de calorías.

Acorde a los resultados de la encuesta que plantee anteriormente podremos evaluar el comportamiento habitual del paciente y llegar a un acuerdo con este, de manera tal que se faciliten las pautas a seguir, se puede sugerir que el tratamiento puede llegar a hacerse en un tiempo prolongado y paulatinamente ir cambiando los hábitos alimenticios, o caso contrario de plantearse la urgencia, que es lo que mayormente ocurre, porque se van acumulando kilos a lo largo de meses y se pretende perderlos en semanas, conjeturar que todo dependerá de la fuerza de voluntad que ponga el paciente de su parte y trasladar la dieta a los valores mínimos indispensables adecuados a la actividad diaria del paciente.

Lo ideal para que el paciente no se aburra es ir proponiéndole toda una variedad de alimentos que él mismo puede ir rotando, trabajar sobre aquellos que le procuren más placer, manejar las cantidades con elementos que engruesen sin afectar como verduras frescas o gelatinas, con el consumo en grandes cantidades de agua, jugos o mate (que producen saciedad y disminuyen el apetito), tratar de contemplar el estado de ansiedad que pueda surgir proponiendo actividades que distraigan la atención sin que luego recaigan en una necesidad de consumir compulsivamente alimentos no deseados para la dieta o los mismos de la dieta pero en cantidades exageradas.

Proponer al paciente que utilice parte de su tiempo en la selección y adquisición de los alimentos, esto ayudará a canalizar ansiedades ocupando parte de su tiempo y a reeducarlo en la compra; ayudar a salvar los obstáculos que proponen los centros de compras con sus ventas dirigidas al consumo masivo tentándolo con ofertas y publicidades. Concienciar al paciente de la elaboración de una pequeña lista de productos a adquirir que sean pura y exclusivamente de la lista de productos sugeridos descartando todo aquellos que puedan alterar su correcta alimentación. Poner al tanto al paciente de la pirámide alimentaría, por ejemplo mostrándole las equivalencias de contenido de azúcares en el pan, frutas y otros productos, esto ayudará a incrementar la conciencia en el consumo de los mismos y facilitará la tarea de selección de los productos a incorporar en la dieta actual y en un futuro posterior.

Los problemas acarreados por la mala alimentación que conducen a llevar una dieta controlada ya sea para bajar o subir de peso pueden ser solucionados con una buena educación en la selección de los alimentos y su consumo. Es normal que los pacientes obesos se ajusten a dietas estrictas hasta lograr su objetivo, que es el perder peso, para luego caer nuevamente en un sobrepeso que se va generando paulatinamente y a largo plazo, una forma de evitarlo es conseguir que la persona no se aburra con su dieta y pueda encontrarle la parte divertida que le genere el impulso a seguirla y continuarla en el tiempo, la forma de lograrlo es despertando la curiosidad en el paciente y generar una autoestima. Convertir la salida de compras en un ejercicio mental y físico que preparen al individuo para una vida sana y plena, eso es hacer docencia. Mantener una mente y espíritu activos ayudan también a dilucidar entre lo que se nos ofrece dentro de los productos de consumo masivo diferenciando aquellos que nos pueden ser realmente útiles de los que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud.

En principio descartar las dietas rutinarias y casi mono-selectivas, ampliar el abanico de posibilidades y hacer participar activamente al paciente involucrándolo en la realización de la misma, alternar las formas de preparación otorgándole al alimento sabor y color con salsas, especias, y formas de presentación.
 

¿Comer sano es equivalente a comer aburrido?

Por supuesto que NO, hasta ahora hemos hablado de las dietas conjeturando los casos de subir o bajar de peso, pero en realidad la idea es llevar adelante una dieta diaria rica y saludable que nos permita una vida en plenitud.

Casi siempre se asocia la palabra dieta a suplir el sabor, el color o el placer en el comer, pero ese es un grave error, una dieta debe contemplar todos esos aspectos que nos satisfacen, no está mal decir que al comer estamos alimentando al cuerpo y al alma, para ello debemos satisfacer a todos nuestros sentidos: vista, olfato, tacto, sabor y oído, por eso es importante siempre en toda comida colocar algún elemento crujiente como verduras frescas u otros elementos que estimulen nuestra parte auditiva, también el intercalar y jugar con los colores no convirtiendo a la comida en algo gris o sin color definido; el olfato juega un importante papel ya que al llevar los alimentos a la boca la nariz estará recogiendo el segundo estimulo de placer que reciben nuestros sentidos, el primero será la vista, pero si la comida se ve muy bonita pero sin ricos perfumes ya no será tan agradable; el sabor es fundamental, nadie come lo que no le resulte agradable a sus sentidos, y en ello hay un componente cultural que a veces puede ser modificado o no; lo del tacto también es muy importante, fuera de que socialmente al comer lo hacemos con cubiertos, es muy interesante agregar a los platos algún elemento que pueda ser tomado con las manos, eso estimula otra parte de nuestros sentidos y facilita comenzar una comunicación más cercana con el alimento a incorporar.

Una forma de incrementar el interés de los pacientes por los alimentos y hacerlos acercar más a ellos es a través de un taller de sentidos en donde se hace participar a varias personas y se las hace interactuar con los alimentos, en principio utilizando la parte racional, en donde se analizará la elección que hace cada uno de los mismos y se le pedirá que indique que es lo que ha elegido por sus características, y que piensa que introducirá en su cuerpo al ingerir ese alimento. Se dará la explicación en cada caso y luego se pedirá a cada uno que antes de comer el producto elegido cierre sus ojos y por dos minutos solo examine al producto con sus manos y las yemas de sus dedos, luego se pedirá que aun con los ojos cerrados se trate de romper ese alimento para oír que sonido provoca, luego que se acerque a la nariz para olerlo y reconocerlo, como último paso introducirlo en la boca y reconocerlo con la lengua y el paladar antes de masticarlo, luego se mastica muy lentamente y se traga de a poco. El paso final es pedir que se haga una descripción de cada una de las sensaciones obtenidas. También se le pedirá a cada uno que haga lo mismo con un alimento que no sea de su gusto personal o no esté acostumbrado a consumir. Se verán los motivos que se exponen y se tratara de inducir a cada uno a sensualizar cada alimento que se consume para que le provoque placer. Este es un ejercicio que permite tomar contacto con los alimentos y volver a darles la dimensión perdida que han tenido con el pasar del tiempo, estimula los sentidos y facilita la posterior elección de los mismos para su consumo. Favorece la elección de alimentos sanos y ejercita el poder de la mente.

Si partimos de la base que comer sano no sugiere comer aburrido, debemos primero educarnos para hacerlo, es un error pensar que consumir productos fritos es una forma de alimentarse mal, sí estaría mal consumirlo todo frito o hacerlo a diario, pero comer cada tanto algo bien preparado en fritura no debe ser descartado en una sana dieta, por supuesto que no es lo más indicado en dietas para bajar de peso, pero tampoco podríamos decir que es lo más adecuado para las que proponen ganar peso. Si se utiliza el aceite correcto y a la temperatura adecuada (180°) los alimentos casi no absorben el aceite y mantienen todos sus nutrientes.

Tampoco es agradable comer pollo o pescado a la plancha o hervido sin una adecuada presentación o sabor, podemos contar con especias y salsas que realcen su sabor y color sin que se conviertan en enemigas de nuestra dieta, el dar volumen al plato con verduras o legumbres favorecerá también la parte visual, y si las especias aportan perfume se convertirá en un plato que nos satisfaga en todos nuestros sentidos.

Las estadísticas marcan que un 60% del consumo diario de una persona corresponde a alimentos del grupo de los hidratos de carbono, si le decimos esto a nuestro paciente ¿sabe de que le estamos hablando?; el 15% que sigue corresponde a verduras y frutas, otro 15% se completa con carnes y pescado, y un 10% corresponde a alimentos fundamentalmente grasos. La medida número uno es completar inicialmente el cuadro de alimentación de nuestro paciente, ver en que porcentaje se encuentra ubicado y guiarlo en la elección de los alimentos que sean más adecuados para su salud, pero inculcándole que hay muchas formas de consumir los alimentos, que puede combinarse su uso y que en la mayoría de los casos se puede realzar su sabor, color y olor con ayuda de salsas y especias.

Además podemos incrementar el interés en cada alimento descubriendo sus propiedades y sus sabores naturales, como así también facilitar los tratamientos de ciertas dolencias a través de ellos, por ejemplo con las frutas ya que algunas tienen propiedades curativas, Manzana: Estreñimiento y trastornos gastrointestinales Pera: Inflamación de la mucosa intestinal y retención de líquidos. Melocotón: Anemia y estados de convalecencia. Albaricoque: Estreñimiento, anemia, excitación nerviosa y retención de líquidos. Ciruela: Estreñimiento. Cereza: Arteriosclerosis, reumatismo, artritis y trastornos gástricos. Fresa: Intoxicación hepática y endocrina. Naranja: Estados febriles, resfriados y retención de líquidos. Limón: Impermeabilidad capilar y formación de placas de ateroma en las arterias. Plátano: Escasa secreción de jugo gástrico, diarrea, calambres. Piña: Retención de líquidos, esclerosis, deficiencia en la tiroides y en las glándulas genitales. Uva: Resfriados, estados de debilidad, congestión hepática y artritis.
 

El éxito en la selección de las dietas

Como dieta alimenticia debe entenderse el consumo de los alimentos que realiza una persona, para ello debe tomarse en cuenta la edad del paciente, su genero, y tipo de actividades que realiza, en base a esos datos se hará un análisis de sus comportamientos diarios y semanales partiendo de una serie de preguntas como sugerimos al inicio, se evaluará la cantidad de calorías que necesita el individuo en particular como sus necesidades nutricionales, su peso actual y el peso ideal que debe corresponder con su estatura y formato corporal.

Cuando se trata de individuos solos y en el caso de una dieta especial para un tratamiento determinado no habría problemas en formular un seguimiento adecuado, pero cuando se trata de establecer una dieta que deba adaptarse al uso familiar, ya sea por falta de tiempo para realizar comidas separadas o alguna determinada para un integrante en especial, se deberá poner mayor hincapié en las necesidades de cada individuo en particular dentro del grupo. Si la encargada de hacer la comida es el ama de casa, que también trabaja fuera del núcleo familiar, se complicará un poco; generalmente las compras se realizan por ambos integrantes, en conjunto con el cónyuge o por uno solo de ellos; es muy probable que existan uno o más hijos, alguno en edad de crecimiento y puede que otro que haya pasado a la adolescencia, Es entendible que porque uno de los integrantes deba realizar la dieta no necesariamente sea acompañado por todos, aunque a veces eso ayuda, pero en todo caso se deberán tener las precauciones de administrar a cada integrante en particular las cantidades necesarias tanto como los elementos adecuados para su correcta alimentación.

Es común ver en estudios realizados y estadísticas las diferencias que se establecen en el grado de desarrollo y evolución entre niños alimentados adecuadamente comparados con aquellos que solo se alimentan con lo mismo que consume todo el grupo familiar; y no es solo el caso de los niños, sino también el de ancianos sin actividad física o el de adolescentes con mucha actividad, ya que cada uno en especial requiere un trato en especial.

También, teniendo en cuenta las diferencias culturales y sociales podemos decir que no hay una dieta, sino "dietas". Desde el inicio del Homo sapiens el hombre se adaptó al medio que lo rodeaba y es el único dentro de la especie animal que "lo come todo". Pero también existe una dieta de clases, hay diferenciaciones sociales dentro de los sectores debido a la mayor o menor riqueza, y no hay que olvidar que convivimos con el agravante de la desnutrición en gran parte de la población mundial. Constituyéndose en una actualidad que nos brinda dos dietas posibles: la de la abundancia y la de la escasez.

Si tomamos en cuenta el inicio, desde mediados del siglo XIX, de la publicidad que se hace cargo de la relación entre un nombre, marca, y ciertas propiedades o atributos de productos, incorporando ya tardíamente a la alimentación dentro de su dominio, podemos ver que no escapamos a su discurso dentro de las sociedades de consumo, y asociándolo a las dietas de abundancia o escasez caemos en una falsa información sobre los productos más adecuados para ser adquiridos. En un estudio, presentado durante la primer jornada de patrimonio gastronómico, organizado por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, es interesante observar el trabajo presentado por Patricia Aguirre (Dra. en antropología): "Gordos de escasez", las consecuencias de la cocina de la pobreza; en donde realiza un detallado estudio social y cultural referente a la alimentación en los distintos sectores de nuestra sociedad, problemática de la que no escapa gran parte del planeta. Se advierten los cambios de consumo en los distintos extractos sociales y la relación que los mismos tienen con la economía del país y el acerbo cultural, eso asociado a la publicidad masiva nos brinda una clara visión del problema alimentario, el hombre ha dejado de adquirir alimentos para pasar a adquirir status, y eso es también llevado a los sectores de más bajos recursos. No existe una cultura de alimentación, no existe una dieta adecuada a las necesidades de cada individuo, existe una cultura de consumo y poco a poco se va transformando en una cultura de consumo compulsiva manejada por los medios de comunicación y los grandes comercios. El hombre ha ido perdiendo el contacto directo con los alimentos y conjuntamente con ello su relación con la comida, desfigurándose su necesidad básica elemental.

Es así que una buena dieta en principio requiere la elección adecuada de los alimentos y paso siguiente una preparación culinaria acorde para concluir con éxito y que la misma sea la más acertada para cada individuo. El primer paso a dar es la educación en la adquisición de los alimentos, su correcta selección y la evaluación precio beneficio que le pueden otorgar cada uno en particular; el segundo paso es tomar contacto con las técnicas culinarias más adecuadas para elaborarlos, y por último el responder al placer de comer redescubriendo los sabores; claro que no puedo olvidarme del factor hambre, casi siempre asociada a la pobreza y a la ignorancia, es deber de todos tratar de superarla, para eso el hombre debe volver a tomar contacto con sus raíces retornando a la naturaleza de la que tanto se ha olvidado. Pero no debemos olvidarnos que el comer es un hecho cultural y que para hacerlo bien debemos educarnos.

Finalmente, la mejor dieta será aquella que tiene balanceado correctamente y en las cantidades adecuadas todos los elementos que se encuentran dentro de la pirámide de la alimentación, acorde a cada individuo y situación en especial.

En las dietas hipocalóricas se deberá siempre incluir lácteos descremados enriquecidos, carnes Light enriquecidas con Omega 3; energizantes como el ?noni? o ?borojo?, prebióticos como yogur o leches fermentadas, cereales con vitaminas adicionadas, alimentos con compuestos fenólicos como el repollo, brócoli, endivias, cebolla, apio, manzanas, peras, naranja, frambuesa, cereza, lentejas, etc.

TAGS    POLLO PESCADO




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





Norberto Eugenio Petryk




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services