Mueren seis millones de niños en el mundo víctimas del hambre


02-01-2008    |   


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En esos días pasados, en los que una de nuestras mayores preocupaciones fueron qué íbamos poner en esas cenas o almuerzos pantagruélicos, con las que celebramos cualquiera de esas fechas navideñas, nos debatíamos con cierta angustia por el problema que nos suponía el qué poner para comer. Si cordero o cochinillo, si capón o el recomendado conejo, si rodaballo o mero, si foie-gras o el paté de perdiz, si los carabineros o langostas, si gambas blancas o langostinos, si un poco de caviar o jamón ibérico de bellotas? o, ¡qué narices!, ¿por qué no de todo un poco? Claro, eso es lo más acertado poner de todo, que no falte de nada? más vale que sobre?

Pues, ¿saben?, en aquellos momentos en los que uno de nuestros principales problemas era la compra, por la indecisión y el temor de no encontrar aquellas codiciadas piezas de carne, de pescado, de mariscos? para abastecernos en la mesa de forma desenfrenada, en aquellos precisos momento, en esos instantes en los que nuestra preocupación era esa, en un lugar de del planeta, nuestro planeta, éste, estaba muriendo un niño, menor de cinco años víctima, precisamente, de la desnutrición, de no tener absolutamente nada que llevarles a la boca que les pudiera salvar su incipiente vida.

El pasado 2007 se contabilizó más de seis millones de muertes de pequeños en el mundo víctimas de la desnutrición. Ahí están los datos, no me los estoy inventando, como ese otro a cerca de esos ochocientos millones de seres humanos que padecen hambre e inseguridad alimentaría en el mundo?

¿Se imaginan a ese pequeño implorando un poco de alimento para poder vencer su inminente muerte, mientras su madre impotente y también hambrienta contempla como se va apagando lentamente la efímera vida de su hijo que sostiene sin fuerza en sus brazos hasta el último momento, sin solución?... Pero eso no es noticia. ¡Que triste!, seguro que ningún medio de comunicación, audiovisual o escrito, al iniciar el año, lo reflejará en grandes titulares, ni tan siquiera se harán eco de esos datos. Quizás algún que otro periódico lo refleje en el más recóndito hueco de la página más inadvertida con un pequeñísimo texto de apenas unas escuetas líneas. Y son muertes de niños, jóvenes, adultos, mayores? de seres humanos absolutamente igual que nosotros, que se producen diariamente. Pero, eso sí, por ejemplo, la aptitud delictiva, los amoríos, los devaneos, las inclinaciones sexuales, las divagaciones? la asquerosa vida de algunas folclóricas y sus queridos, acaparan los grandes titulares y todo el espacio que haga falta.

¡Repugnante!

Podría seguir, pero no quiero abusar de vuestra magnanimidad. Ustedes, estimados lectores, ya sacarán sus propias conclusiones. Invito (en el foro) a la reflexión, a un análisis profundo, de esta triste situación de hambre y pobreza que millones de seres humanos padecen en el planeta mientras que otros nadan en la más absoluta opulencia.

Quizás, entre todos podríamos dar con El Hilo de Ariadna, aunque ya sabemos quién o quiénes tienen la clave para solucionar este terrible y terrorífico problema del hambre y la miseria en el mundo, que no son ni más ni menos que la mayor parte de los gobernantes de este planeta, movido por los egoístas intereses políticos y económicos impuestos por el feroz capitalismo liberal, en manos de las grandes potencias multinacionales que extorsionan a naciones enteras, haciéndolas cambiar de régimen, llevando a los pueblos al límite de la desesperación e incluso a la guerra. Qué triste es pensar que muchas veces el poder, todo él, en vez de preocuparse por este problema del hambre, que indudablemente tiene solución, sea una auténtica mafia organizada, hermética, dispuesta siempre a sacrificar a quien sea, mientras nos dejan juguetear con las ideologías, la libertad, las religiones?¡Ay las religiones!

Por cierto, a todo esto, la iglesia católica podría contribuir, un poco a más, a erradicar el hambre, porque como poder sí que puede. Pues con tan solo una parte de la grandísima riqueza e impresionante patrimonio que esta institución religiosa tiene repartido por todo el mundo, empezando por el suntuoso Vaticano, junto con la buena voluntad, si la hubiera, de los gobernantes de este planeta y otras grandes potencias económicas mundiales dispuesta a contribuir, esos pequeños inocentes no padecerían?

Con este modesto artículo quiero dejar patente mi más enérgica protesta por esa injusta situación, por esos niños que mueren cada año, cada mes, cada día, cada instante víctimas de esa ignominia cruel y despiadada que es el hambre. Y también pretendo con mi escrito que reflexionemos seriamente sobre el asunto en cuestión de cual, al menos este medio, A Fuego Lento, especializado, precisamente, en temas gastronómicos, donde me honro de escribir porque me publica este tipo de artículos, sí se hace eco con el mismo, de que en el mundo cada año mueren seis millones de niños víctimas del hambre.

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Para contactar con el autor de este artículo:
joseoneto@telefonica.net

(Dentro del apartado Nuestra Cocina, del Foro de esta revista, hay abierto un nuevo tema titulado: Mueren seis millones de niños en el mundo victimas del hambre, para que dejéis vuestros comentarios respecto a este artículo)

TAGS    CAVIAR PESCADO LANGOSTINOS




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Pepe Oneto @pepeoneto

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