El turrón de Castuera


29-12-2014    |   


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La Navidad, esa época tan mágica y fascinante que todos esperamos con ilusión, ha llegado hace unos días acompañada de aquellos elementos que nos hacen considerarla una fecha especial.    Adornos luminosos y llenos de color invaden las calles de la ciudad. Los niños escriben a los reyes magos deseosos de recibir sus regalos, mientras, villancicos al son de las panderetas suenan con poderío y nuestra mente se llena de prometedores propósitos para el nuevo año. Sin embargo, el verdadero protagonista lo disfruta el paladar, se puede comer y saborear. Se trata del turrón, el dulce navideño por excelencia. Un manjar tradicional que enseguida nos evoca a marcas conocidas como la procedente de Jijona (Alicante). No obstante, también debería tenerse en cuenta otra cuna del turrón como lugar de referencia.   Y es que, hace más de 600 años que la localidad de Castuera (Badajoz), elabora y comercializa este sabroso alimento. Muchas de las familias que habitan este pueblo de la comarca de la Serena, han hecho del turrón su medio de vida, su profesión. Así nos lo cuenta Teresa González, castuereña y turronera: “desde hace varias generaciones, mi familia se dedica a esta profesión y yo he decidido seguir ejerciéndola. (…) Consiste básicamente en la venta ambulante. Viajamos a muchas ferias y mercados y allí exponemos el turrón. Lo más positivo es la oportunidad de conocer otros lugares y personas”.   Sergio Núñez, dedicado también al oficio de turronero, añade: “Aunque la venta de turrón ambulante ha decaído, este trabajo nos permite a mí y a mi familia subsistir porque durante todo el año hay ferias, eventos y mercados de muestra. Una amplia caravana es nuestra aliada. En ella nos trasportamos para vender el producto estrella de nuestro municipio, el turrón.”   Además, en la zona nos encontramos con una antigua fábrica de harinas construida en el siglo XX convertida actualmente en un Museo del turrón. En él albergan las historias y raíces de los hombres y mujeres turroneros de la localidad y pretende ser un homenaje a la memoria colectiva de todo un pueblo.    Este delicioso dulce elaborado a base de almendras, miel, huevo y azúcar, presenta ahora sus más altas cifras de venta pero puede consumirse durante todo el año.   La llegada de la industrialización dio lugar a cambios en la labor artesana y en la reducción de mano de obra. Aún así, este hecho no ha impedido que el turrón siga conservando sus ingredientes originales garantizando su suprema calidad y haciéndolo conocido internacionalmente. Los turroneros extremeños han logrado situarse en el mercado exterior: Rusia, Chile, Bélgica, China o Estados Unidos, son algunos de los países que apostaron por su importación.    A pesar de estos logros, los habitantes de Castuera luchan por disponer de más reconocimiento y del respaldo necesario para que su producto sea mucho más conocido y cuente con un apoyo similar al que ofrecen a otros alimentos extremeños como el jamón ibérico de bellota, las tortas de queso de La Serena, o el pimentón de la Vera en Cáceres. Piden que las administraciones públicas promocionen su turrón fuera de la región del mismo modo que se hace con el de la Comunidad Valenciana.   Mucho esfuerzo, constancia e ilusión, se esconden tras esta antigua tradición que llena de sabor estos días navideños.

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