El yogur tradicional se reinventa


08-05-2015    |   


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La oferta es amplia y hay que ofrecer un valor añadido para destacar en las estanterías de los supermercados o en internet. La solución: huir de industrialización, respetar la elaboración artesanal y diaria pero sin miedo a los sabores nuevos. Y todo con un diseño muy cuidado.

 

Una de las marcas que ha optado por esa filosofía es Pastoret, una empresa familiar catalana que lleva en marcha desde que en 1992 empezó a elaborar mató casero, el tradicional queso fresco de la zona, para dar salida al excedente de leche de sus rebaños. Y del reparto entre los restaurantes de La Segarra hasta contar hoy con una de las fábricas más modernas de Europa.

En Yocomo.net hemos probado los que han bautizado como Caprichos de Yoghourt y damos fe de que son un manjar. Y no, no hemos cobrado nada por hacer esta afirmación. La gama de postres gourmet de la marca incluye ocho elaboraciones que combinan con acierto mermeladas, salsas dulces, trozos de frutas y toppings con cremoso yogurt griego artesanal.

Todas las variedades son irresistibles, cada una con sus defensores según las preferencias de cada paladar. Está el exótico yogurt con salsa de mango y frutos del bosque naturales; el de manzana al horno con almendras, que deja regusto a postre recién cocinado; el de limón y hierbabuena fresca, una combinación ligera y refrescante; el de crema de pistacho con salsa de chocolate blanco; los arriesgados de salsa de pera con una capa de canela y de higos con nuez de macadamia; el de toffee de café; y el de mermelada con trozos de naranja y una capa de chocolate negro, ante el que la que firma se quita el sombrero.

El objetivo de la casa es mantener los procesos artesanales en la elaboración de los lácteos y jugar con la creatividad a la hora de probar nuevos sabores e innovar con texturas. Para ello, elaboran sus yogures diariamente siguiendo las técnicas tradicionales y usando sólo leche fresca e ingredientes naturales. Y en el resultado se nota.

El catálogo de Pastoret incluye recetas tradicionales como la del arroz con leche, el flan, la tarta de queso o la crema catalana; el kéfir, típico yogur búlgaro; o los quesos: el fresco, la gama sin materia grasa, el de cabra o la crema fraîche. Y ese mató con el que comenzó todo, un queso fresco, bajo en grasa y con una textura suave que se suele comer como postre combinado con miel o con frutos secos en Cataluña.

Otro punto a su favor es su cuidado diseño, que ya se sabe que primero se come con los ojos. El envase en sí, en vasos de cristal, y todo el packaging en general, si encargas un lote, a base de papel kraft, mantienen la idea de que se trata de un producto gourmet.

 

Resultado del test #Yopruebo: postres absolutamente recomendables. El nombre de 'caprichos' les va al pelo.

TAGS    QUESO ARROZ MERMELADA MACADAMIA




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