Los vinos de la Viña, Concha y Toro


10-03-2011    |   


ARTÍCULOS



 

El vino es sumamente benéfico,

pues da salud de los enfermos,

alegría a los tristes, y brinda valor y

atrevimiento  a quienes están bien

SANTA BRIGIDA DE SUECIA (1303-1373)

 

En el panorama vinícola mundial Chile es un caso sorprendente, no sólo por la producción de vino que cada año registra un incremento en extremo considerable, sino también por el cuantioso volumen de exportación que, de manera tan acentuada, año con año aumenta considerablemente.

La antigüedad del viñedo chileno se remonta a mediados del siglo XVI, ya que fue entonces cuando llegaron las primeras vides procedentes de Perú, las cuales a su vez procedían del virreinato de la Nueva España, hoy en día México. 

Los historiadores del vino en Chile mencionan que el sacerdote Francisco Carabantes desembarcó, en 1548, en un punto denominado Concepción, a quinientos kilómetros al sur de Santiago. Allí plantó vides, movido por el deseo de disponer de vino para la celebración de las misas. Un par de años más tarde, en 1550,  Francisco de Aguirre se estableció al norte de la ciudad de Santiago,  donde, igualmente, sembró vides con la misma finalidad que animó al fraile Carabantes. 

Por su situación geográfica, extraordinariamente  privilegiada desde el punto de vista vitivinícola    ----colinda al norte con Bolivia, desierto de Atacama de por medio; al sur con la zona de la Antártida; al oriente con la Cordillera de los Andes; y al poniente con el Océano Pacífico--,    Chile es un país del cual se dice que es  el único en el mundo que no fue afectado por la plaga de la filoxera  (que arrasó los viñedos de casi toda Europa a mediados del siglo pasado), motivo por el cual la industria del vino tiene extraordinaria importancia. Cabe decir que Chile comenzó a exportar vino a Europa en 1877,  y en las Exposiciones de Burdeos, en 1882; Liverpool, en 1885; y Paris, en 1889, se puso de manifiesto la finura de estos caldos vínicos. 

Mención especial quiero hacer  respecto a que el viñedo chileno, que cubre una superficie superior a las ciento ochenta mil hectáreas (cifras oficiales en 2005), se ubica entre los paralelos veintisiete y treinta y nueve grados de latitud sur   ---en la “franja del vino” meridional”--- ,  y por su especial situación geográfica (por un lado el océano Pacífico y por el otro la Cordillera de los Andes)  las condiciones climatológicas imperantes en las viñas de Chile son muy favorables para elaborar buenos vinos.. 

 Diversas circunstancias del todo propicias a un atinado desenvolvimiento de la vitivinicultura chilena, contribuyeron para que esa industria fuese cobrando mayor relevancia al paso de los años. En 1851 fue fundada la primera industria vinícola por Silvestre Ochagavía, y desde entonces la superficie sembrada con viñas (en este país del Cono Sur americano, cuya extensión territorial es un poco menor a los ochocientos mil kilómetros cuadrados, exactamente 756.626 kms cuadrados: un poco menos de la mitad de la superficie de México) ha experimentado un considerable aumento, factor que ha permitido que la producción de vino vaya in crescendo, año con año. 

Merced a factores en extremo favorables   ---franco apoyo del gobierno a los productores, en todo lo que concierne a las facilidades para la exportación, la aplicación de la más moderna tecnología vinícola y el cuidadoso proceso de vinificación utilizando las cepas más finas--- Chile ocupa actualmente un envidiable lugar en el concierto de las naciones vitivinícolas del orbe, ya que figura entre las diez primeras naciones del orbe por su producción.  En el año 1994 ocupaba un lugar secundario como país comercializador de vinos allende sus fronteras,  con apenas el uno punto siete por ciento del mercado de exportación  mundial. En el año 2000 ocupó el quinto sitio en este renglón con el 4.6% del total, por atrás de Francia, Italia, España y Australia, ya que consiguió desplazar a naciones eminentemente exportadoras de vino, como es el caso de Alemania, Portugal y Estados Unidos de América. 

Es interesante agregar que Francia concentraba, en el año 1994, más del cuarenta y cinco por ciento (46.1%) del mercado de exportación, y en 2000 descendió en ese mercado  a casi el cuarenta y uno por ciento (40.8% ), lo que preocupó notoriamente a los productores de ese país, que vieron con ostensible temor que las naciones llamadas del “Nuevo Mundo” (Australia, Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos de América y Sudáfrica, principalmente) hubieran incrementado sus exportaciones de vinos, en detrimento de los de  Francia. 

Me parece sorprendente la cuantía de la producción de vino en este país. En l960 fueron elaborados 369 millones de litros. En 1970 esa cifra subió a poco más de 400 millones. En 1980 la producción fue de 586 millones de litros. En 1990 disminuyó a 320 millones, pero en 1999 se recuperó la producción, al ser de 428 millones de litros. La exportación de vino embotellado, actualmente a más de cien países en el mundo, ha sido, asimismo, extraordinaria. Mientras que en 1960 exportaron casi dos millones, en 1970 esa cifra fue de casi cinco millones. En 1980 llegó a 14.5 millones de litros, y en 1990 fue de poco más de 43 millones. En 1999 se incrementó a poco más de 234 millones. En 2000, ascendió a 266.5 millones de litros.  En ese año, los diez principales países importadores de estas ambrosías etílicas chilenas fueron los siguientes: Gran Bretaña (la adquisición fue de  más de treinta y seis millones de litros), Canadá, Alemania, Japón, Dinamarca, Holanda, Suecia, Irlanda, Brasil y México (los importadores nacionales compraron  casi cinco millones de litros de vino). 

Es prudente señalar que Chile exportó en 1965  poco más de 4.5 millones de litros de vino,  a 25 países. 20 años más tarde la comercialización en el exterior, a 40 países, ascendió a poco más de 10 millones de litros. En el año 2001 Chile exportó casi 311 millones de litros de vino (la cifra oficial es de 310.925.579). De acuerdo a la Organización Internacional de la Viña y el Vino, en el año 2009 Chile ocupó el quinto lugar como exportador de vino, con 690 millones de litros, cantidad equivalente al 70 por ciento de la producción total de vino. 

El organismo Vinos de Chile señaló, por conducto de René Araneda, su vicepresidente, que en 2010 Chile exportó 733 millones de litros. De esa cantidad, el 82%  (426 millones) correspondió a vino embotellado. 

En el boletín on-line E-lettre Vitisphere, de Francia, basado en la información proporcionada por el portal de internet chileno www.todovinos.cl) de principios del mes de febrero de este año (2011), leí que se estimaba la producción de vino en 2011 en diez millones de hectolitros (mil millones de litros), lo que significa un incremento de más del veinte por ciento con relación a la producción de 2009 

 Es conveniente agregar que hoy en día, de la misma manera como acontece en otros países,  priva en el ánimo de los vitivinicultores más importantes de Chile la idea de elaborar no sólo vinos de excelente calidad, sino que la tónica es la de producir caldos etílicos catalogados dentro del nivel “premium”,  y también en una categoría superior, la de los vinos “super premium”, aquellos que por haber sido elaborados en viñedos muy seleccionados (es lo que los franceses han englobado dentro del concepto de “terroir”, que se puede traducir como “terruño”, y que otros denominan “pago”), con las cepas de mayor finura, son poseedores de cualidades organolépticas excepcionales. Estos vinos  ---es lógico suponerlo—  alcanzan precios mucho más altos que la mayoría de los caldos vínicos chilenos, pero resulta indudable que se trata de productos de la más alta calidad en esta materia.

 

Una de las empresas vitivinícolas más importantes de Chile lleva por nombre Viña Concha y Toro. Fue fundada en 1883  por dos empresarios: Ramón Subercaseux y Melchor de Concha y Toro (un aristócrata chileno a quien Felipe V,  rey de España,  concedió en 1718 el título nobiliario de Marqués de Casa Concha), en el Valle de Maipo, y en su larga trayectoria de 128 años de elaborar magníficos vinos de mesa, ha cosechado infinidad de lauros y reconocimientos, a nivel internacional, multiplicándose estas distinciones en los años más recientes. En 1999 la revista estadounidense “Wine Spectator” le confirió el diploma “Reader’s Choice Award” por ser la viña más importante de Chile y Argentina. En diez oportunidades,   la revista  “Wine and Spirits”, también de Estados Unidos de América, la ha distinguido al designarla “una de las cien mejores viñas del mundo”,siendo la más reciente la nominación el año 2004. 

Gracias a la extraordinaria calidad de sus vinos, y a la pujanza comercial que esta compañía ha alcanzado en el mundo del vino, en el año 1997 estableció una alianza con la baronesa Philippine de Rothschild, propietaria de la compañía francesa Barón Philippe de Rothschild, tendiente a crear en Chile la Viña Almaviva, “destinada a producir un vino equivalente a un Grand Cru Classé de Burdeos. En 2001 la Viña Concha y Toro ingresó en el selectísimo “Club des Marques”, integrado únicamente por las catorce más prestigiadas viñas del orbe. Este distinguido grupo está integrado por ocho compañías de Francia, dos de Estados Unidos de América; una de Australia; otra de Gran Bretaña; una más de España; y la única de América Latina es la chilena Viña Concha y Toro. 

La Viña Concha y Toro es la empresa vitivinícola más grande de Chile, ya que elabora un volumen superior al 20% del total del vino nacional. Es la compañía productora y exportadora de vinos en América Latina de mayor relevancia, y una de las diez mayores bodegas elaboradoras de vino en el mundo. Posee más de 20 viñedos en los cinco valles más importantes de Chile Maipo, Curicó, Maule, Rapel y Casablanca , y la superficie cubierta por viñas (en octubre de 2005) se estima en ocho mil trescientas hectáreas plantadas. Cuenta con treinta y cuatro mil barricas, y su capacidad de guarda es de 231 millones de litros. La producción de vino en ese año fue de casi 789 millones de litros. Y para el primer trimestre de 2007 cinco viñas de Chile exportaron el 40% del total del vino nacional comercializado en el extranjero. Por orden del volumen de vino enviado al exterior dichas viñas son: Concha y Toro, Cono Sur, San Pedro, Santa Rita y Montes. La Viña Concha y Toro es la empresa vitivinícola chilena más importante en Latinoamérica, por la cantidad que exporta, a más de ciento treinta y cinco mpaíses. Europa recibe el 51.2% de las exportaciones. Estados Unidos de América, el 20.4%; América Latina, el 17.5%; Asía, el 5.7% y Canadá, el 5.2% del total.  

Como necesario punto de comparación en cuanto a la pujanza de sus exportaciones,  agregaré que en el año 2001 Concha y Toro exportó, a más de noventa países en todo el mundo,  la impresionante cifra de cinco millones cuatrocientas sesenta mil cajas de vino, equivalentes a poco más de sesenta y cinco millones y medio de botellas. Entre enero y marzo de 2005 esta bodega incremento sus exportaciones en un 15%, en relación con la comercialización foránea del mismo periodo del año 2004. En este año (2004) Viña Concha y Toro, S.A. exportó casi 7,8 millones de cajas de 12 botellas de vino, lo que hace un total de más de 70 millones de litros de vino. Información más actual me permite señalar que la exportación (como ya mencioné, a mas de 135 países) en 2010 fue de catorce millones quinientas mil cajas, de nueve litros cada un. Esto es: ciento treinta millones quinientos mil litros de vino 

La publicación estadounidense Wine & Spirits la nombró la “Viña del Año, 2006”, reconocimiento que le fue otorgado por duodécima ocasión. La revista Wine Spectator publicó el resultado de una encuesta entre sus lectores, quienes opinaron sobre las bodegas vinícolas más importantes del mundo, y allí quedó consignado que Penfolds, de Australia y Nueva Zelanda, recibió 48.4% de los votos; Concha y Toro, de Chile, recibió el 41.1%; Robert Mondavi, de Estados Unidos de América, el 38%: Antinori, de Italia, el 27.5%; Torres, de España, el 24.5%; y Chateau Lafite Rothschild, de Francia, el 20.8% 

En la revista Guía de Vinos de Chile apareció la noticia, hace unos años, de que los 35 enólogos más importantes de ese país sudamericano consideraron que Viña Concha y Toro es la “Mejor Viña de la Década”, “por su calidad invariable”. Otra distinción para esta bodega fue que, según esa prestigiada guía enológica, el vino tinto Don Melchor fue considerado el “mejor Cabernet Sauvignon de la década”, y el vino tinto Trío Merlot fue juzgado el “mejor merlot de la década”.  Abundando en la información acerca de esos vinos, señalaré que en la edición de Wine Spectator correspondiente al mes de noviembre de 2006 quedó asentado que el vino Don Melchor, cosecha 2003, calificado con 96 puntos, fue considerado en  lugar número 4 entre los 100 mejores vinos del  mundo.    

El periódico La Tercera, de la capital chilena, Santiago, publicó el 20 de mayo de 2007 la siguiente noticia: “La consultora británica independiente Intangible Business situó a Viña Concha y Toro tercera entre las marcas vinícolas más poderosas del mundo, en un ranking que elabora cada año. Superó nombres tan fuertes en esta industria como la estadounidense Mondavi, la australiana Yellow y la española (con un pie en  Chile) Torres, que se situó en lugar 15. Viña Concha y Toro es la única vitivinícola latinoamericana. El informe analiza en total un conjunto de aproximadamente diez mil  marcas de vinos y licores, y en este ranking global Viña Concha y Toro apareció en lugar 24” 

Por otro lado, el boletín on-line Argentinewines.com (del 18 de mayo de 2007) refiere que el informe que lleva por título “The Power 100”, de la consultora intangible Bussiness, consigna que Francia no tiene ninguna marca entre los 100 lugares, y que de las diez marcas mas importantes en el mundo 5 son de Estados Unidos de América, 4 de Australia y 1 de Chile: Viña Concha y Toro..   

Viña Concha y Toro, S.A. elabora vino con casi setenta  etiquetas diferentes, desde la más exclusiva (“Almaviva”) hasta las más populares (“Frontera” y “Sunrise”), pasando por “Don Melchor”, “Amelia”, “Marqués de Casa Concha”, “Terrunyo”, “Casillero del Diablo”y  “Trío”. Al presente, la superficie cubierta de viñedos de Viña Concha y Toro es ---como quedó asentado líneas arriba--- de más de 8.300 hectáreas, localizadas en los principales valles de Chile: Maipo, Curicó, Maule, Rapel y Casablanca. 

La presencia de los vinos de la marca “Concha y Toro” en nuestro país se remonta a los años finales de la década de los setenta, del siglo pasado. De entonces a la fecha ha ido incrementándose la comercialización de esos vinos chilenos en México. Baste decir que en 1996 fueron importadas  sesenta y cuatro mil cajas (de doce botellas cada una, lo que hace un total de setecientas sesenta y ocho mil botellas), y apenas un lustro más tarde, en 2001, de acuerdo a las cifras oficiales de la empresa Concha y Toro, ingresaron a México doscientas mil cajas, lo que significa una importación de dos millones cuatrocientas mil botellas. En 2010 la exportación de vinos Concha y Toro a México fue de cuatrocientas noventa mil cajas, de 9 litros cada una. Esto equivale a una cantidad de cuatro millones cuatrocientos mil litros..Cabe agregar que los vinos de las marcas elaboradas por Viña Concha y Toro son comercializados en México por la empresa Digrans, 

La cata “ciega” mensual número 204, correspondiente al mes de marzo de 2011, del Grupo Enológico Mexicano, se llevó a cabo el martes 8 de ese mes en el salón privado del restaurante “Valkiria”, de la ciudad de México..

 La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Alejandra Vergara, Patricia Amtmann, Pilar Meré, Raymundo López Castro, Joaquín López Negrete, Gustavo Riva Palacio, Manuel García y Miguel Guzmán Peredo.. 

 Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”. 

Los resultados fueron los siguientes: 

Vinos blancos: 

1.- Late Harvest Sauvignon Blanc Reserva Privada, cosecha 2004. Coupage de 85% Sauvignon Blanc, 10% Riesling y 5 % Gewürztraminer. 11.5% Alc. Vol. Guarda durante treinta meses en tanques de acero inoxidable, a baja temperatura. Valle del Maule. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 90.00 puntos.

2.-.Trío Reserva Chardonnay, Pinot Grigio y Pinot Blanc, cosecha 2008. 13.8% Alc. Vol. Coupage de 70% Chardonnay, 15% Pinot Grigio y 15% Pinot Blanc. El vino Chardonnay tuvo guarda en barrica francesa (el 60%) y en tanques de acero inoxidable (el 40%) durante siete meses. El vino Pinot Grigio tuvo guarda en tanques de acero inoxidable en sus borras finas, y el vino Pinot Blanc guarda en barrica francesa (de dos a tres años de uso) durante ocho meses. Denominación de Origen Valle de Casablanca. Viña Concha y Toro, Chile. .Calificación:  83.37 puntos.

3.- Espumoso Concha y Toro, Brut, sin añada.11.9% Alc.Vol.  Coupage de 35% Chardonnay, 35% Riesling y 30% Chenin Blanc. Guarda de dos meses en tanques de acero inoxidable, con un trasiego. Valle Central. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 82.87        puntos.  

4.- Sauvignon Blanc Reserva Casillero del Diablo, cosecha  2009. Monovarietal 100% Sauvignon Blanc. 13.0 % Alc. Vol. Guarda en tanques de acero inoxidable, sobre sus lías, durante un periodo de tres a seis meses. Valle Central. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación:   81.12  puntos.  

Vinos tintos: 

1.- Marqués de Casa Concha Reserva Especial, cosecha 2006. Monovarietal 100%. Cabernet Sauvignon. 14.8 % Alc. Vol. Crianza durante dieciséis meses en barrica francesa. Un tercio de las barricas nuevas, un tercio en barricas de segundo uso y un tercio en barricas de tercer uso. Denominación de Origen Puente Alto. Valle del Maipo. Viña Concha y Toro. Chile. Calificación:  92.12  puntos.  

2.- Malbec Reserva Casillero del Diablo, cosecha 2009. Monovarietal 100% Malbec. 14.0% Alc. Vol. El 60% del vino tuvo crianza durante ocho meses en barricas de roble americano. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile.  Calificación: 87.87 puntos.  

3.- Trio Reserva Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon, cosecha 2007. 14.4% Alc. Vol.  Coupage de 70% Merlot, 15% Shiraz y 15% Cabernet Sauvignon. Crianza en barrica francesa y americana durante doce meses. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 84.87  puntos.  

4.-Carmenere  Reserva Casillero del Diablo, cosecha 2009. Monovarietal 100% Carmenere. 14.0% Alc. Vol. El 70% del vino tuvo crianza durante ocho meses en barricas de roble americano. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile.  Calificación:  83.75 puntos.  

A juicio de los catadores es encomiable la relación calidad/precio de todos los vinos degustados.

 Al concluir la cata fue servida una deliciosa cena, preparada por Christian Mazrtínez, chef del restaurante “Valkiria”. La entrada fue Ensalada de pulpitos, aderezada con nopales en escabeche, rabanitos y zanahoria, en aguachile de chile serrano. En seguida sirvieron Camarones al ajillo con puré verde de perejil, condimentados con chile pasilla al vino blanco. El postre consistió en Parfait de maracuyá al vino blanco y salsa de cerezas negras al vino tinto. Una exquisitez. 

Los vinos que acompañaron los manjares fueron los siguientes:  Espumoso Concha y Toro, Brut, sin añada; Trío Reserva Chardonnay, Pinot Grigio y Pinot Blanc, cosecha 2008.Late Harvest Sauvignon Blanc Reserva Privada, cosecha 2004, y Marqués de Casa Concha Reserva Especial, cosecha 2006. 

www.enologicomexicano.com

 guzmanperedo@hotmail.com

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El vino es sumamente benéfico,

pues da salud de los enfermos,

alegría a los tristes, y brinda valor y

atrevimiento  a quienes están bien

SANTA BRIGIDA DE SUECIA (1303-1373)

 

En el panorama vinícola mundial Chile es un caso sorprendente, no sólo por la producción de vino que cada año registra un incremento en extremo considerable, sino también por el cuantioso volumen de exportación que, de manera tan acentuada, año con año aumenta considerablemente.

 

La antigüedad del viñedo chileno se remonta a mediados del siglo XVI, ya que fue entonces cuando llegaron las primeras vides procedentes de Perú, las cuales a su vez procedían del virreinato de la Nueva España, hoy en día México.

 

Los historiadores del vino en Chile mencionan que el sacerdote Francisco Carabantes desembarcó, en 1548, en un punto denominado Concepción, a quinientos kilómetros al sur de Santiago. Allí plantó vides, movido por el deseo de disponer de vino para la celebración de las misas. Un par de años más tarde, en 1550,  Francisco de Aguirre se estableció al norte de la ciudad de Santiago,  donde, igualmente, sembró vides con la misma finalidad que animó al fraile Carabantes.

 

Por su situación geográfica, extraordinariamente  privilegiada desde el punto de vista vitivinícola    ----colinda al norte con Bolivia, desierto de Atacama de por medio; al sur con la zona de la Antártida; al oriente con la Cordillera de los Andes; y al poniente con el Océano Pacífico--,    Chile es un país del cual se dice que es  el único en el mundo que no fue afectado por la plaga de la filoxera  (que arrasó los viñedos de casi toda Europa a mediados del siglo pasado), motivo por el cual la industria del vino tiene extraordinaria importancia. Cabe decir que Chile comenzó a exportar vino a Europa en 1877,  y en las Exposiciones de Burdeos, en 1882; Liverpool, en 1885; y Paris, en 1889, se puso de manifiesto la finura de estos caldos vínicos.

 

Mención especial quiero hacer  respecto a que el viñedo chileno, que cubre una superficie superior a las ciento ochenta mil hectáreas (cifras oficiales en 2005), se ubica entre los paralelos veintisiete y treinta y nueve grados de latitud sur   ---en la “franja del vino” meridional”--- ,  y por su especial situación geográfica (por un lado el océano Pacífico y por el otro la Cordillera de los Andes)  las condiciones climatológicas imperantes en las viñas de Chile son muy favorables para elaborar buenos vinos..

 

 

 

 Diversas circunstancias del todo propicias a un atinado desenvolvimiento de la vitivinicultura chilena, contribuyeron para que esa industria fuese cobrando mayor relevancia al paso de los años. En 1851 fue fundada la primera industria vinícola por Silvestre Ochagavía, y desde entonces la superficie sembrada con viñas (en este país del Cono Sur americano, cuya extensión territorial es un poco menor a los ochocientos mil kilómetros cuadrados, exactamente 756.626 kms cuadrados: un poco menos de la mitad de la superficie de México) ha experimentado un considerable aumento, factor que ha permitido que la producción de vino vaya in crescendo, año con año.

 

Merced a factores en extremo favorables   ---franco apoyo del gobierno a los productores, en todo lo que concierne a las facilidades para la exportación, la aplicación de la más moderna tecnología vinícola y el cuidadoso proceso de vinificación utilizando las cepas más finas--- Chile ocupa actualmente un envidiable lugar en el concierto de las naciones vitivinícolas del orbe, ya que figura entre las diez primeras naciones del orbe por su producción.  En el año 1994 ocupaba un lugar secundario como país comercializador de vinos allende sus fronteras,  con apenas el uno punto siete por ciento del mercado de exportación  mundial. En el año 2000 ocupó el quinto sitio en este renglón con el 4.6% del total, por atrás de Francia, Italia, España y Australia, ya que consiguió desplazar a naciones eminentemente exportadoras de vino, como es el caso de Alemania, Portugal y Estados Unidos de América.

 

Es interesante agregar que Francia concentraba, en el año 1994, más del cuarenta y cinco por ciento (46.1%) del mercado de exportación, y en 2000 descendió en ese mercado  a casi el cuarenta y uno por ciento (40.8% ), lo que preocupó notoriamente a los productores de ese país, que vieron con ostensible temor que las naciones llamadas del “Nuevo Mundo” (Australia, Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos de América y Sudáfrica, principalmente) hubieran incrementado sus exportaciones de vinos, en detrimento de los de  Francia.

 

Me parece sorprendente la cuantía de la producción de vino en este país. En l960 fueron elaborados 369 millones de litros. En 1970 esa cifra subió a poco más de 400 millones. En 1980 la producción fue de 586 millones de litros. En 1990 disminuyó a 320 millones, pero en 1999 se recuperó la producción, al ser de 428 millones de litros. La exportación de vino embotellado, actualmente a más de cien países en el mundo, ha sido, asimismo, extraordinaria. Mientras que en 1960 exportaron casi dos millones, en 1970 esa cifra fue de casi cinco millones. En 1980 llegó a 14.5 millones de litros, y en 1990 fue de poco más de 43 millones. En 1999 se incrementó a poco más de 234 millones. En 2000, ascendió a 266.5 millones de litros.  En ese año, los diez principales países importadores de estas ambrosías etílicas chilenas fueron los siguientes: Gran Bretaña (la adquisición fue de  más de treinta y seis millones de litros), Canadá, Alemania, Japón, Dinamarca, Holanda, Suecia, Irlanda, Brasil y México (los importadores nacionales compraron  casi cinco millones de litros de vino).

 

Es prudente señalar que Chile exportó en 1965  poco más de 4.5 millones de litros de vino,  a 25 países. 20 años más tarde la comercialización en el exterior, a 40 países, ascendió a poco más de 10 millones de litros. En el año 2001 Chile exportó casi 311 millones de litros de vino (la cifra oficial es de 310.925.579). De acuerdo a la Organización Internacional de la Viña y el Vino, en el año 2009 Chile ocupó el quinto lugar como exportador de vino, con 690 millones de litros, cantidad equivalente al 70 por ciento de la producción total de vino.

 

El organismo Vinos de Chile señaló, por conducto de René Araneda, su vicepresidente, que en 2010 Chile exportó 733 millones de litros. De esa cantidad, el 82%  (426 millones) correspondió a vino embotellado.

 

En el boletín on-line E-lettre Vitisphere, de Francia, basado en la información proporcionada por el portal de internet chileno www.todovinos.cl) de principios del mes de febrero de este año (2011), leí que se estimaba la producción de vino en 2011 en diez millones de hectolitros (mil millones de litros), lo que significa un incremento de más del veinte por ciento con relación a la producción de 2009

 

 Es conveniente agregar que hoy en día, de la misma manera como acontece en otros países,  priva en el ánimo de los vitivinicultores más importantes de Chile la idea de elaborar no sólo vinos de excelente calidad, sino que la tónica es la de producir caldos etílicos catalogados dentro del nivel “premium”,  y también en una categoría superior, la de los vinos “super premium”, aquellos que por haber sido elaborados en viñedos muy seleccionados (es lo que los franceses han englobado dentro del concepto de “terroir”, que se puede traducir como “terruño”, y que otros denominan “pago”), con las cepas de mayor finura, son poseedores de cualidades organolépticas excepcionales. Estos vinos  ---es lógico suponerlo—  alcanzan precios mucho más altos que la mayoría de los caldos vínicos chilenos, pero resulta indudable que se trata de productos de la más alta calidad en esta materia.

 

Una de las empresas vitivinícolas más importantes de Chile lleva por nombre Viña Concha y Toro. Fue fundada en 1883  por dos empresarios: Ramón Subercaseux y Melchor de Concha y Toro (un aristócrata chileno a quien Felipe V,  rey de España,  concedió en 1718 el título nobiliario de Marqués de Casa Concha), en el Valle de Maipo, y en su larga trayectoria de 128 años de elaborar magníficos vinos de mesa, ha cosechado infinidad de lauros y reconocimientos, a nivel internacional, multiplicándose estas distinciones en los años más recientes. En 1999 la revista estadounidense “Wine Spectator” le confirió el diploma “Reader’s Choice Award” por ser la viña más importante de Chile y Argentina. En diez oportunidades,   la revista  “Wine and Spirits”, también de Estados Unidos de América, la ha distinguido al designarla “una de las cien mejores viñas del mundo”,siendo la más reciente la nominación el año 2004.

 

Gracias a la extraordinaria calidad de sus vinos, y a la pujanza comercial que esta compañía ha alcanzado en el mundo del vino, en el año 1997 estableció una alianza con la baronesa Philippine de Rothschild, propietaria de la compañía francesa Barón Philippe de Rothschild, tendiente a crear en Chile la Viña Almaviva, “destinada a producir un vino equivalente a un Grand Cru Classé de Burdeos. En 2001 la Viña Concha y Toro ingresó en el selectísimo “Club des Marques”, integrado únicamente por las catorce más prestigiadas viñas del orbe. Este distinguido grupo está integrado por ocho compañías de Francia, dos de Estados Unidos de América; una de Australia; otra de Gran Bretaña; una más de España; y la única de América Latina es la chilena Viña Concha y Toro.

 

La Viña Concha y Toro es la empresa vitivinícola más grande de Chile, ya que elabora un volumen superior al 20% del total del vino nacional. Es la compañía productora y exportadora de vinos en América Latina de mayor relevancia, y una de las diez mayores bodegas elaboradoras de vino en el mundo. Posee más de 20 viñedos en los cinco valles más importantes de Chile Maipo, Curicó, Maule, Rapel y Casablanca , y la superficie cubierta por viñas (en octubre de 2005) se estima en ocho mil trescientas hectáreas plantadas. Cuenta con treinta y cuatro mil barricas, y su capacidad de guarda es de 231 millones de litros. La producción de vino en ese año fue de casi 789 millones de litros. Y para el primer trimestre de 2007 cinco viñas de Chile exportaron el 40% del total del vino nacional comercializado en el extranjero. Por orden del volumen de vino enviado al exterior dichas viñas son: Concha y Toro, Cono Sur, San Pedro, Santa Rita y Montes. La Viña Concha y Toro es la empresa vitivinícola chilena más importante en Latinoamérica, por la cantidad que exporta, a más de ciento treinta y cinco mpaíses. Europa recibe el 51.2% de las exportaciones. Estados Unidos de América, el 20.4%; América Latina, el 17.5%; Asía, el 5.7% y Canadá, el 5.2% del total. 

 

Como necesario punto de comparación en cuanto a la pujanza de sus exportaciones,  agregaré que en el año 2001 Concha y Toro exportó, a más de noventa países en todo el mundo,  la impresionante cifra de cinco millones cuatrocientas sesenta mil cajas de vino, equivalentes a poco más de sesenta y cinco millones y medio de botellas. Entre enero y marzo de 2005 esta bodega incremento sus exportaciones en un 15%, en relación con la comercialización foránea del mismo periodo del año 2004. En este año (2004) Viña Concha y Toro, S.A. exportó casi 7,8 millones de cajas de 12 botellas de vino, lo que hace un total de más de 70 millones de litros de vino. Información más actual me permite señalar que la exportación (como ya mencioné, a mas de 135 países) en 2010 fue de catorce millones quinientas mil cajas, de nueve litros cada un. Esto es: ciento treinta millones quinientos mil litros de vino

 

La publicación estadounidense Wine & Spirits la nombró la “Viña del Año, 2006”, reconocimiento que le fue otorgado por duodécima ocasión. La revista Wine Spectator publicó el resultado de una encuesta entre sus lectores, quienes opinaron sobre las bodegas vinícolas más importantes del mundo, y allí quedó consignado que Penfolds, de Australia y Nueva Zelanda, recibió 48.4% de los votos; Concha y Toro, de Chile, recibió el 41.1%; Robert Mondavi, de Estados Unidos de América, el 38%: Antinori, de Italia, el 27.5%; Torres, de España, el 24.5%; y Chateau Lafite Rothschild, de Francia, el 20.8%

 

En la revista Guía de Vinos de Chile apareció la noticia, hace unos años, de que los 35 enólogos más importantes de ese país sudamericano consideraron que Viña Concha y Toro es la “Mejor Viña de la Década”, “por su calidad invariable”. Otra distinción para esta bodega fue que, según esa prestigiada guía enológica, el vino tinto Don Melchor fue considerado el “mejor Cabernet Sauvignon de la década”, y el vino tinto Trío Merlot fue juzgado el “mejor merlot de la década”.  Abundando en la información acerca de esos vinos, señalaré que en la edición de Wine Spectator correspondiente al mes de noviembre de 2006 quedó asentado que el vino Don Melchor, cosecha 2003, calificado con 96 puntos, fue considerado en  lugar número 4 entre los 100 mejores vinos del  mundo.   

 

El periódico La Tercera, de la capital chilena, Santiago, publicó el 20 de mayo de 2007 la siguiente noticia: “La consultora británica independiente Intangible Business situó a Viña Concha y Toro tercera entre las marcas vinícolas más poderosas del mundo, en un ranking que elabora cada año. Superó nombres tan fuertes en esta industria como la estadounidense Mondavi, la australiana Yellow y la española (con un pie en  Chile) Torres, que se situó en lugar 15. Viña Concha y Toro es la única vitivinícola latinoamericana. El informe analiza en total un conjunto de aproximadamente diez mil  marcas de vinos y licores, y en este ranking global Viña Concha y Toro apareció en lugar 24”

 

Por otro lado, el boletín on-line Argentinewines.com (del 18 de mayo de 2007) refiere que el informe que lleva por título “The Power 100”, de la consultora intangible Bussiness, consigna que Francia no tiene ninguna marca entre los 100 lugares, y que de las diez marcas mas importantes en el mundo 5 son de Estados Unidos de América, 4 de Australia y 1 de Chile: Viña Concha y Toro..  

 

Viña Concha y Toro, S.A. elabora vino con casi setenta  etiquetas diferentes, desde la más exclusiva (“Almaviva”) hasta las más populares (“Frontera” y “Sunrise”), pasando por “Don Melchor”, “Amelia”, “Marqués de Casa Concha”, “Terrunyo”, “Casillero del Diablo”y  “Trío”. Al presente, la superficie cubierta de viñedos de Viña Concha y Toro es ---como quedó asentado líneas arriba--- de más de 8.300 hectáreas, localizadas en los principales valles de Chile: Maipo, Curicó, Maule, Rapel y Casablanca.

 

La presencia de los vinos de la marca “Concha y Toro” en nuestro país se remonta a los años finales de la década de los setenta, del siglo pasado. De entonces a la fecha ha ido incrementándose la comercialización de esos vinos chilenos en México. Baste decir que en 1996 fueron importadas  sesenta y cuatro mil cajas (de doce botellas cada una, lo que hace un total de setecientas sesenta y ocho mil botellas), y apenas un lustro más tarde, en 2001, de acuerdo a las cifras oficiales de la empresa Concha y Toro, ingresaron a México doscientas mil cajas, lo que significa una importación de dos millones cuatrocientas mil botellas. En 2010 la exportación de vinos Concha y Toro a México fue de cuatrocientas noventa mil cajas, de 9 litros cada una. Esto equivale a una cantidad de cuatro millones cuatrocientos mil litros..Cabe agregar que los vinos de las marcas elaboradas por Viña Concha y Toro son comercializados en México por la empresa Digrans,

 

La cata “ciega” mensual número 204, correspondiente al mes de marzo de 2011, del Grupo Enológico Mexicano, se llevó a cabo el martes 8 de ese mes en el salón privado del restaurante “Valkiria”, de la ciudad de México.

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 La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Alejandra Vergara, Patricia Amtmann, Pilar Meré, Raymundo López Castro, Joaquín López Negrete, Gustavo Riva Palacio, Manuel García y Miguel Guzmán Peredo..

 

 Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

 

Los resultados fueron los siguientes:

 

Vinos blancos:

 

1.- Late Harvest Sauvignon Blanc Reserva Privada, cosecha 2004. Coupage de 85% Sauvignon Blanc, 10% Riesling y 5 % Gewürztraminer. 11.5% Alc. Vol. Guarda durante treinta meses en tanques de acero inoxidable, a baja temperatura. Valle del Maule. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 90.00 puntos. Precio: $ 130.00  (botella de 375 ml)

 

2.-.Trío Reserva Chardonnay, Pinot Grigio y Pinot Blanc, cosecha 2008. 13.8% Alc. Vol. Coupage de 70% Chardonnay, 15% Pinot Grigio y 15% Pinot Blanc. El vino Chardonnay tuvo guarda en barrica francesa (el 60%) y en tanques de acero inoxidable (el 40%) durante siete meses. El vino Pinot Grigio tuvo guarda en tanques de acero inoxidable en sus borras finas, y el vino Pinot Blanc guarda en barrica francesa (de dos a tres años de uso) durante ocho meses. Denominación de Origen Valle de Casablanca. Viña Concha y Toro, Chile. .Calificación:  83.37 puntos. Precio: $ 151.00 

 

3.- Espumoso Concha y Toro, Brut, sin añada.11.9% Alc.Vol.  Coupage de 35% Chardonnay, 35% Riesling y 30% Chenin Blanc. Guarda de dos meses en tanques de acero inoxidable, con un trasiego. Valle Central. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 82.87        puntos. Precio: $ 113.00

 

4.- Sauvignon Blanc Reserva Casillero del Diablo, cosecha  2009. Monovarietal 100% Sauvignon Blanc. 13.0 % Alc. Vol. Guarda en tanques de acero inoxidable, sobre sus lías, durante un periodo de tres a seis meses. Valle Central. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación:   81.12  puntos. Precio: $  132.00

 

Vinos tintos:

 

1.- Marqués de Casa Concha Reserva Especial, cosecha 2006. Monovarietal 100%. Cabernet Sauvignon. 14.8 % Alc. Vol. Crianza durante dieciséis meses en barrica francesa. Un tercio de las barricas nuevas, un tercio en barricas de segundo uso y un tercio en barricas de tercer uso. Denominación de Origen Puente Alto. Valle del Maipo. Viña Concha y Toro. Chile. Calificación:  92.12  puntos. Precio: $ 280.00

 

2.- Malbec Reserva Casillero del Diablo, cosecha 2009. Monovarietal 100% Malbec. 14.0% Alc. Vol. El 60% del vino tuvo crianza durante ocho meses en barricas de roble americano. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile.  Calificación: 87.87 puntos. Precio: $ 132.00

 

3.- Trio Reserva Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon, cosecha 2007. 14.4% Alc. Vol.  Coupage de 70% Merlot, 15% Shiraz y 15% Cabernet Sauvignon. Crianza en barrica francesa y americana durante doce meses. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile. Calificación: 84.87  puntos. Precio: $ 157.00

 

4.-Carmenere  Reserva Casillero del Diablo, cosecha 2009. Monovarietal 100% Carmenere. 14.0% Alc. Vol. El 70% del vino tuvo crianza durante ocho meses en barricas de roble americano. Valle de Rapel. Viña Concha y Toro, Chile.  Calificación:  83.75 puntos. Precio: $ 132.00

 

A juicio de los catadores es encomiable la relación calidad/precio de todos los vinos degustados.

 

Al concluir la cata fue servida una deliciosa cena, preparada por Christian Mazrtínez, chef del restaurante “Valkiria”. La entrada fue Ensalada de pulpitos, aderezada con nopales en escabeche, rabanitos y zanahoria, en aguachile de chile serrano. En seguida sirvieron Camarones al ajillo con puré verde de perejil, condimentados con chile pasilla al vino blanco. El postre consistió en Parfait de maracuyá al vino blanco y salsa de cerezas negras al vino tinto. Una exquisitez.

 

Los vinos que acompañaron los manjares fueron los siguientes:  Espumoso Concha y Toro, Brut, sin añada; Trío Reserva Chardonnay, Pinot Grigio y Pinot Blanc, cosecha 2008.Late Harvest Sauvignon Blanc Reserva Privada, cosecha 2004, y Marqués de Casa Concha Reserva Especial, cosecha 2006.

 

www.enologicomexicano.com

 

guzmanperedo@hotmail.com

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El vino es sumamente benéfico,

pues da salud de los enfermos,

alegría a los tristes, y brinda valor y

atrevimiento  a quienes están bien

SANTA BRIGIDA DE SUECIA (1303-1373)

 

En el panorama vinícola mundial Chile es un caso sorprendente, no sólo por la producción de vino que cada año registra un incremento en extremo considerable, sino también por el cuantioso volumen de exportación que, de manera tan acentuada, año con año aumenta considerablemente.

 

La antigüedad del viñedo chileno se remonta a mediados del siglo XVI, ya que fue entonces cuando llegaron las primeras vides procedentes de Perú, las cuales a su vez procedían del virreinato de la Nueva España, hoy en día México.

 

Los historiadores del vino en Chile mencionan que el sacerdote Francisco Carabantes desembarcó, en 1548, en un punto denominado Concepción, a quinientos kilómetros al sur de Santiago. Allí plantó vides, movido por el deseo de disponer de vino para la celebración de las misas. Un par de años más tarde, en 1550,  Francisco de Aguirre se estableció al norte de la ciudad de Santiago,  donde, igualmente, sembró vides con la misma finalidad que animó al fraile Carabantes.

 

Por su situación geográfica, extraordinariamente  privilegiada desde el punto de vista vitivinícola    ----colinda al norte con Bolivia, desierto de Atacama de por medio; al sur con la zona de la Antártida; al oriente con la Cordillera de los Andes; y al poniente con el Océano Pacífico--,    Chile es un país del cual se dice que es  el único en el mundo que no fue afectado por la plaga de la filoxera  (que arrasó los viñedos de casi toda Europa a mediados del siglo pasado), motivo por el cual la industria del vino tiene extraordinaria importancia. Cabe decir que Chile comenzó a exportar vino a Europa en 1877,  y en las Exposiciones de Burdeos, en 1882; Liverpool, en 1885; y Paris, en 1889, se puso de manifiesto la finura de estos caldos vínicos.

 

Mención especial quiero hacer  respecto a que el viñedo chileno, que cubre una superficie superior a las ciento ochenta mil hectáreas (cifras oficiales en 2005), se ubica entre los paralelos veintisiete y treinta y nueve grados de latitud sur   ---en la “franja del vino” meridional”--- ,  y por su especial situación geográfica (por un lado el océano Pacífico y por el otro la Cordillera de los Andes)  las condiciones climatológicas imperantes en las viñas de Chile son muy favorables para elaborar buenos vinos..

 

 

 

 Diversas circunstancias del todo propicias a un atinado desenvolvimiento de la vitivinicultura chilena, contribuyeron para que esa industria fuese cobrando mayor relevancia al paso de los años. En 1851 fue fundada la primera industria vinícola por Silvestre Ochagavía, y desde entonces la superficie sembrada con viñas (en este país del Cono Sur americano, cuya extensión territorial es un poco menor a los ochocientos mil kilómetros cuadrados, exactamente 756.626 kms cuadrados: un poco menos de la mitad de la superficie de México) ha experimentado un considerable aumento, factor que ha permitido que la producción de vino vaya in crescendo, año con año.

 

Merced a factores en extremo favorables   ---franco apoyo del gobierno a los productores, en todo lo que concierne a las facilidades para la exportación, la aplicación de la más moderna tecnología vinícola y el cuidadoso proceso de vinificación utilizando las cepas más finas--- Chile ocupa actualmente un envidiable lugar en el concierto de las naciones vitivinícolas del orbe, ya que figura entre las diez primeras naciones del orbe por su producción.  En el año 1994 ocupaba un lugar secundario como país comercializador de vinos allende sus fronteras,  con apenas el uno punto siete por ciento del mercado de exportación  mundial. En el año 2000 ocupó el quinto sitio en este renglón con el 4.6% del total, por atrás de Francia, Italia, España y Australia, ya que consiguió desplazar a naciones eminentemente exportadoras de vino, como es el caso de Alemania, Portugal y Estados Unidos de América.

 

Es interesante agregar que Francia concentraba, en el año 1994, más del cuarenta y cinco por ciento (46.1%) del mercado de exportación, y en 2000 descendió en ese mercado  a casi el cuarenta y uno por ciento (40.8% ), lo que preocupó notoriamente a los productores de ese país, que vieron con ostensible temor que las naciones llamadas del “Nuevo Mundo” (Australia, Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos de América y Sudáfrica, principalmente) hubieran incrementado sus exportaciones de vinos, en detrimento de los de  Francia.

 

Me parece sorprendente la cuantía de la producción de vino en este país. En l960 fueron elaborados 369 millones de litros. En 1970 esa cifra subió a poco más de 400 millones. En 1980 la producción fue de 586 millones de litros. En 1990 disminuyó a 320 millones, pero en 1999 se recuperó la producción, al ser de 428 millones de litros. La exportación de vino embotellado, actualmente a más de cien países en el mundo, ha sido, asimismo, extraordinaria. Mientras que en 1960 exportaron casi dos millones, en 1970 esa cifra fue de casi cinco millones. En 1980 llegó a 14.5 millones de litros, y en 1990 fue de poco más de 43 millones. En 1999 se incrementó a poco más de 234 millones. En 2000, ascendió a 266.5 millones de litros.  En ese año, los diez principales países importadores de estas ambrosías etílicas chilenas fueron los siguientes: Gran Bretaña (la adquisición fue de  más de treinta y seis millones de litros), Canadá, Alemania, Japón, Dinamarca, Holanda, Suecia, Irlanda, Brasil y México (los importadores nacionales compraron  casi cinco millones de litros de vino).

 

Es prudente señalar que Chile exportó en 1965  poco más de 4.5 millones de litros de vino,  a 25 países. 20 años más tarde la comercialización en el exterior, a 40 países, ascendió a poco más de 10 millones de litros. En el año 2001 Chile exportó casi 311 millones de litros de vino (la cifra oficial es de 310.925.579). De acuerdo a la Organización Internacional de la Viña y el Vino, en el año 2009 Chile ocupó el quinto lugar como exportador de vino, con 690 millones de litros, cantidad equivalente al 70 por ciento de la producción total de vino.

 

El organismo Vinos de Chile señaló, por conducto de René Araneda, su vicepresidente, que en 2010 Chile exportó 733 millones de litros. De esa cantidad, el 82%  (426 millones) correspondió a vino embotellado.

 

En el boletín on-line E-lettre Vitisphere, de Francia, basado en la información proporcionada por el portal de internet chileno www.todovinos.cl) de principios del mes de febrero de este año (2011), leí que se estimaba la producción de vino en 2011 en diez millones de hectolitros (mil millones de litros), lo que significa un incremento de más del veinte por ciento con relación a la producción de 2009

 

 Es conveniente agregar que hoy en día, de la misma manera como acontece en otros países,  priva en el ánimo de los vitivinicultores más importantes de Chile la idea de elaborar no sólo vinos de excelente calidad, sino que la tónica es la de producir caldos etílicos catalogados dentro del nivel “premium”,  y también en una categoría superior, la de los vinos “super premium”, aquellos que por haber sido elaborados en viñedos muy seleccionados (es lo que los franceses han englobado dentro del concepto de “terroir”, que se puede traducir como “terruño”, y que otros denominan “pago”), con las cepas de mayor finura, son poseedores de cualidades organolépticas excepcionales. Estos vinos  ---es lógico suponerlo—  alcanzan precios mucho más altos que la mayoría de los caldos vínicos chilenos, pero resulta indudable que se trata de productos de la más alta calidad en esta materia.

 

Una de las empresas vitivinícolas más importantes de Chile lleva por nombre Viña Concha y Toro. Fue fundada en 1883  por dos empresarios: Ramón Subercaseux y Melchor de Concha y Toro (un aristócrata chileno a quien Felipe V,  rey de España,  concedió en 1718 el título nobiliario de Marqués de Casa Concha), en el Valle de Maipo, y en su larga trayectoria de 128 años de elaborar magníficos vinos de mesa, ha cosechado infinidad de lauros y reconocimientos, a nivel internacional, multiplicándose estas distinciones en los años más recientes. En 1999 la revista estadounidense “Wine Spectator” le confirió el diploma “Reader’s Choice Award” por ser la viña más importante de Chile y Argentina. En diez oportunidades,   la revista  “Wine and Spirits”, también de Estados Unidos de América, la ha distinguido al designarla “una de las cien mejores viñas del mundo”,siendo la más reciente la nominación el año 2004.

 

Gracias a la extraordinaria calidad de sus vinos, y a la pujanza comercial que esta compañía ha alcanzado en el mundo del vino, en el año 1997 estableció una alianza con la baronesa Philippine de Rothschild, propietaria de la compañía francesa Barón Philippe de Rothschild, tendiente a crear en Chile la Viña Almaviva, “destinada a producir un vino equivalente a un Grand Cru Classé de Burdeos. En 2001 la Viña Concha y Toro ingresó en el selectísimo “Club des Marques”, integrado únicamente por las catorce más prestigiadas viñas del orbe. Este distinguido grupo está integrado por ocho compañías de Francia, dos de Estados Unidos de América; una de Australia; otra de Gran Bretaña; una más de España; y la única de América Latina es la chilena Viña Concha y Toro.

 

La Viña Concha y Toro es la empresa vitivinícola más grande de Chile, ya que elabora un volumen superior al 20% del total del vino nacional. Es la compañía productora y exportadora de vinos en América Latina de mayor relevancia, y una de las diez mayores bodeg

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Miguel Guzman Peredo




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