El Sueño del Duque de Lerma


28-08-2007    |   


ARTÍCULOS



El imponente Palacio Ducal Parador

La obra cumbre del Duque de Lerma es el Palacio Ducal, el cual ha sido reestructurado y en el año 2004 convertido en un Parador de alto nivel. Lerma, villa conventual y cortesana, es uno de los más importantes conjuntos monumentales y urbanísticos del siglo XVII, realizados en la España de los Austrias. Esta linda ciudad puede ser considerada como el capricho de un Duque: el sueño de los Sandoval, una lujuriosa ambición; cuyo escudo banda negra sobre oro, junto a las cinco estrellas de los Rojas, campea por doquier por todos los edificios de la villa. Lerma gozó de un próspero desarrollo como consecuencia de la protección del Valido de Felipe III, D. Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, quién convirtió la villa en ?Corte de España?. Muy a principios del siglo XVII, la Corte de aquellas Españas, fue trasladada a Valladolid. Milagrosa circunstancia que el Duque supo aprovechar para con sorprendentes y muy beneficiosos resultados, tras numerosas obras urbanísticas, pero también cortesanas. Urdiría así el Duque una compleja estrategia para crear una corte propia en su Villa, capaz de atraer las apetencias del Monarca, don Felipe III, y apartarle de otros nobles y cortesanos de pocas luces o escasas ambiciones.

La construcción del palacio fue realizada bajo la dirección de uno de los arquitectos más prestigiosos de la época, D. Juan de Mora. Es un ejemplo claro del estilo herreriano Español, el edificio se construyó aprovechando el emplazamiento de un viejo castillo medieval, y fue erigido en diversas fases, entre 1601 y 1617, destinándose a refugio del Rey Felipe III en las fiestas y celebraciones veraniegas organizadas en la villa por su Valido Real, el Duque de Lerma. Solo serían cuatro lustros los que gozaría el Duque como valido del rey. Años para él sobrados, a juzgar por los resultados obtenidos, la villa fue tan engrandecida y bendecida que llegaría a presumir con sobradas razones, de ser uno de los mejores, más soberbios y más lujosos conjuntos histórico-artístico de aquellos tiempos herrerianos. El Duque de Lerma supo exprimir su privilegiada situación y cosechar excelentes realidades. No podrá negar la Historia que sería el duque, tal vez, el hombre de Estado español de aquellos tiempos modernos: supo, sabiamente, intuir la necesaria calculada sumisión de las necesidades arquitectónicas a las conveniencias políticas.



El todopoderoso Duque, ministro plenipotenciario del monarca don Felipe III, convirtió la villa en oportuna y oportunista Corte de Recreo, de privilegiada, obligada y muy selectiva convocatoria para personajes ilustres y un puñado de los artistas mejor reputados de los tiempos: Góngora, Lope de Vega, etc.

El monarca gustaba de visitar con frecuencia estas ducales y muy festivas golosinas. Aquí, en el Convento de las Clarisas, vendría a ser acristianada la Infanta Margarita con esplendorosos rituales religiosos y fiestas y celebraciones en demasía generosa. Hasta cuarenta villas abrazaba el ducado con vecindarios avasallados con elevados impuestos de obligado cumplimiento, contribución ?justa e necesaria? para atender al engrandecimiento de la modélica villa.

El Patio de Bolaños

El Parador, dirigido por D. Pedro Soria Álvarez y jefe de recepción D. Fernando Tizón Hernando, está situado en la parte más alta de la ciudad en la plaza Mayor, cuenta con un patio central rodeado de galerías columnadas alternando dos cuerpos, el primero de columnas de orden toscano con arcos de medio punto y el segundo, de columnas de orden iónico. Este palacio tiene una decoración elegante y señorial con unas instalaciones modernas y adaptadas a los tiempos actuales, en la que se ha intentado respetar el ambiente del antiguo Palacio. Destaca el patio columnado denominado ?Patio de Bolaños? actual salón (que funge como el clásico Hall de los grandes hoteles) y cafetería del Parador. Estupenda es la regia escalera de piedra que arranca con solemnidad del mismo hacia los pisos superiores.

En el afán de dar el mejor servicio de restaurante, todos los Paradores se precian de tener una carta muy variada y rica de platos nacionales teniendo en cuenta sobretodos los regionales, símbolo de las raíces del país; y con una extensa oferta de vinos y mayor presencia de denominaciones de origen. El de Lerma no es de menos, su gran carta se completa con la rica gastronomía regional castellana basada en los productos naturales, caracterizada por sus pescados frescos de río, los guisos arrieros como el Ajo carretero ó pastor, todo acompañado con el tradicional y exquisito pan denominado Torta de Aranda (en la foto está presentado con otros tipos, dejando al huésped de elegir).

El suculento lechazo asado

Obligada es la degustación de los asados de Lechazo en horno de leña, elaborado con paciencia y cariño, devenido plato preferido por el autor de estas líneas, durante sus viajes en sus estancias anuales desde la apertura. Desde la rica carta, como también la de los vinos, presentada por el Jefe del comedor, Fernando Matesanz, merece subrayar los platos de la cocina regional elaborados con sabiduría por el Jefe de cocina, Cristóbal Sáez: Surtido de Embutidos de Guijuelo DOP y Cecina (Jamón, Lomo, Salchichón, Chorizo y Chacina); Degustación de Quesos con Frutos secos y Pan de Nueces (Esgueva, Villalón, Zamorano y Fresco de Burgos), Guisadillo de Mollejas de Cabrito con Aroma de Tomillo; Morcilla y Chorizo de Villarcayo y el Queso de Burgos; Parrillada de Puerros de Sahagún con Jamón y Aceite de Tartufo; Sopas de Ajo en Castilla y León; Guiso de Cardo en Salsa de Almendras y Azafrán (Pencas Tiernas con Estofado de Palacio); Revoltillo de Huevos con el Chumarro de Villalmanzo (Huevos Jugosos con Refrito de Bacalao, Patata, Ajo y Guindilla Verde); Merluza del Cantábrico a la Arandina (con Pisto de Verduras y Salsa Verde); Lechazo Churro I.G.P. Asado en Horno de Leña (Cuarto de Lechal acompañado con Patatas y Ensalada Verde); Cochinillo Asado con Aromas de Encina, Patatas del Pobre y su Ensalada (Crujiente y Asado Lentamente).

Seis variedades de pan

Siguen unas recetas secretas. Cochinillos a las dos cocciones: Una vez de dispuesto, se confita en aceite; la otra mitad ha de asarse en horno de leña, con fondo de agua, sal y algo de manteca de cerdo. Permanecerá a horno moderado cerca de cuatro horas. Será servido sin más que una ligera prueba de textura y salazón. Para una Salsa Verde: Para cualquier pescado, no ligar jamás con harina: saltear con la piel hacia arriba para terminarlo. Nunca gelatinas o cosas parecidas. Para todas las Verduras: Previa a su cocción, cocer en compañía de hielo unos 15 minutos para conservar su color, sabor y cualidades naturales. Menestra de Setas y Hongos: Lavar bien en agua fría y escurrir inmediatamente, colocadas en papel adsorbente. Saltear con algo de ajo seco y fresco. Nunca recocer. Cardo Burgalés: Limpiar bien de hebras. Cocer en agua hirviendo. Guisar con ajos, almendras tostadas, jamón en lascas y un punto de crema de leche o nata. Lechazo Arlanza al horno de leña: Se asa con sal, agua y manteca de cerdo. Y con su propia grasa (precisa de dos horas de horno a fuego moderado). Se acompaña exclusivamente, con fondo de patatas en rodajas.

Ahora el Duque está representado por su busto que, sobre el desk de la recepción, da la bienvenida a los huéspedes que llegan al Parador para una estancia de sueño, de una o más noche, en una de sus lujosas y muy confortables habitaciones, bien sabiendo que la estancia será de la más relajante en un ambiente espacioso y de sosiego en una atmósfera de bienestar.

TAGS    QUESO PATATA MERLUZA PESCADO PISTO




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





Matteo Gaffoglio

Comunicador y experto en gastronomía




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services