Visita a las Bodegas Martúe en el Pago Campo de la Guardia


06-11-2012    |   


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La escuela Vatel visita las bodegas Martúe

El pasado miércoles 24 de octubre, acompañé a los alumnos de la Escuela Internacional en Administración Hotelera & Turística Vatel Madrid, en su visita al PagoCampo de la Guardia en Toledo y sus Bodegas Martúe-Nieva-Seis Quintas, los viñedos están repartidos en este orden en Toledo, Segovia y Alto Douro en Portugal.

 

Nos recogieron prontito en un autobús fletado por el colegio, me encontraba junto con un grupo de profesionales de los distintos medios de comunicación relacionados con la gastronomía, viajes  y el magisterio.

Heme aquí entre verdadros profesionales... 

 

Los alumnos eran estudiantes de la diplomatura de segundo año “Manager en Hostelería Internacional” (duración tres años). La mayoría de los chavales tienen entre 20 y 21 años…algún rezagado supera esa edad…todos ellos son alumnos de la escuela de Madrid, Vatel Internacional  ¡Tiene presencia en 28 ciudades, 19 países sobre 4 continentes! Prueba sobrada de su éxito y su seriedad, ¿No?

 

 

 

Es increíble además la multi-nacionalidad del alumnado, solo en esta clase hay un 73% de españoles, uno belga, uno colombiano, uno franco-israelí, uno de Argelia, dos marroquíes, uno suizo y otro francés…

 

discreta pero condensada la biblioteca sobre el vino

 

aquí trabajando cada uno en sus tareas...

 

Bueno, tras treinta años de demostrada experiencia, es normal que aspire a situarse como la escuela de referencia en España en hostelería y turismo, de donde saldrán los altos directivos y mandos intermedios que dirigirán los grandes complejos hosteleros, SPA’s y resorts en España y el extranjero. De hecho las prácticas de los alumnos de segundo año se efectúan obligatoriamente en hoteles fuera de España. La escuela llegó a Madrid en 2009 y pisa fuerte con la creación de un MBA (Master of Business Administration) impartido conjuntamente con la Universidad Complutense de Madrid.

 

El director de la escuela Vatel, el señor Gandet charlando con el enólogo del Pago, José Luis Flores

 

Las actividades prácticas de los alumnos empiezan desde el primer año y pueden atenerse al modelo Marco Polo similar al Erasmus, donde los alumnos de las escuelas Vatel pueden cursar sus estudios durante esos años en cualquiera de los Campus a través de los cuatro continentes. Obviamente la enseñanza trilingüe es indispensable.

 

Los miembros de la administración, mis ahora amigas, son personas muy profesionales y comunicativas ha sido un verdadero placer conversar con Susana, Elena y Lara, con las cuales he intercambiado impresiones sobre su profesión, el colegio, el alumnado…

 

La escuela está dirigida por el señor Philippe Gandet un caballero afable y sosegado, de fachada imponente  y sonrisa amistosa.

 

Algunas alumnas también fueron muy atentas y cariñosas conmigo, en especial María Fernanda, no tomé nota de los nombres de las demás, espero que me perdonéis. En la foto de grupo ante el pórtico yo soy la que se ríe a mandíbula partida, la tercera por la derecha.

 

(foto amablemente cedida por Juan Carlos Morales)

 

Bueno, ya llegamos al meollo de la cuestión.

 

Estos alumnos tenían que visitar una bodega para implementar su formación enológica- no os he dicho que para ser directores de un hotel el que sea, les hacen pasar por todos los puestos y oficios que engloban así serán mejores jefes-.

 

Así es pues que nos recibe el sumiller de las bodegas Martúe: José Luis Flores, hombre de altura y “grand nez”, muy simpático tuvo la paciencia y amabilidad de responder a todas mis preguntas como neófita en la materia. No entiendo de vinos, por ahora solo sé cuál me gusta y cuál no, pero estoy aprendiendo… ¡Menos mal que los vinos que me dieron aprobar eran buenísimos, eso facilita mi critica positiva! ¡Jajaja!

 

el experto sumiller José Luis Flores, el teruño de telón de fondo

 

 

Las bodegas Martúe se encuentran en el Pago Campo de la Guardia en Toledo. Son 2700 m2 de viñedos e instalaciones acondicionadas para la elaboración, almacenamiento y explotación de los caldos de la tierra. De hecho la casa social es fantástica: pocos muebles muy bien elegidos con solera porque están bien restaurados (de eso sé un ratito) sin perder la pátina que les otorga la edad. Comedores y zona de asiento muy cómodos…

 

 

 

José Luis Flores nos explicó que la familia tiene tres zonas de terruño.

 

El primero engloba La Guardia, Campo Martuela y el Casar. En la Finca Martuela se plantaron las primeras cepas en el año 1990 con las variedades Tempranillo, Cabernet-Sauvignon, Petit Verdot, Merlot y Syrah (la famosa uva de oriente) se extienden a lo ancho de 30 Has. En el Casar, -“con 51 Has, en 2000se aumentó la producción de las mismas variedades tintas (Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Tempranillo y Petit Verdot) además de la novedosa Malbec y la uva blanca Chardonnay”.

 

 

“Finca Campo Martuela: Con extensión de 30 hectáreas, fue el primer terreno que comenzó a plantarse en 1990. Las variedades elegidas: Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Merlot, Syrah”.

 

Estos datos son extractos directos de la web de los propietarios, son tan técnicos que no quería equivocarme ni despreciar ningún dato que pueda ser importante.

 

En los viñedos Nieva, el vino blanco seco que me dieron a probar, consta de 56 Has de Verdejo que es una variedad autóctona de la Denominación de Origen de Rueda, también “SAUVIGNON BLANC (uva de origen francés adaptada a la perfección al clima y suelo castellanos)”…tiens, tiens, tiens…Jajaja!

 

El PIE FRANCO, un vino que me volvió loca, resulta que es una vid de más de cien años para la mayoría de los pies plantados, que tienen la particularidad de haber sobrevivido a la plaga de filoxera que hizo tanto daño a las viñas francesas. Esta planta no ha sufrido injertos de ningún tipo, así que el pie ramificado que da esa uva tan maravillosa es auténtica e íntegramente la original traída de Francia.

 

Pero el que más me llamó la atención por que me recordaba uno que ya había probado, perseguido y nunca más vuelto a encontrar. Era el Blanco Pie Franco fermentado en barrica… ¡Wow! Se notaba claramente ese halo alcohólico-aceitoso que dejan los vinos en las copas cuando se han dejado madurar en barrica. Estupendo.

 

Queda claro que a la uva blanca le va de maravilla la altitud, el frio invierno y un caluroso verano. Interesa que la uva no beba mucha agua en verano, pues la fruta cuanto más pequeña sea mejor vino dará, contrariamente a lo que se pueda pensar lo que da el sabor y el color al vino es su pellejo.

 

“Seis Quintas Martúe tiene sus 65 hectáreas de fincas en el Alto Douro Portugués. Donde desde hace siglos, las cepas se amontonan en laderas y terrazas, formando un paisaje idílico y diferente.

 

 

De la misma forma que el viñedo es inusual, también lo es la vendimia en un terreno tan complicado como una ladera con una inclinación pronunciada. Por ello, no es posible mecanizar la viña, y el personal trabaja la cosecha con sumo cuidado.

 

El río Douro el mayor condicionante de esta DOC de mismo nombre. Los aportes a las cualidades organolépticas del vino son fáciles de describir, aportando así su sello de diferenciación”

 

Este vino se escapó a mis manos y mis labios, quizás me puse a hablar y preguntar demasiado y no tuve tiempo de comer y beber tanto como hubiera querido.

 

Las tapas eran estupendas, muy  de la región, incluso unas judías blancas estofadas, que para el día tan frío y ventoso que nos recibió, resultó ser un menú muy reconfortante.

 

en este precioso bodegón natural...mi copa de vino a la izquierda

 

Haré especial mención al aceite de oliva o Azeite Douro, siempre es un excelente aceite aquel que podamos llamar AOVE y sea de Primera Extracción en frío. Nunca resultará empalagoso y aceitoso en la garganta porque es una mezcla de aceite, si, pero del agua, del propio jugo de la fruta fresca, también. La descripción que hacen de él en su web merece probarlo.

 

Los anfitriones: Fausto González y Marta Rodríguez…a que ahora sí adivináis de dónde sale el nombre de Bodegas Martúe…han sido muy simpáticos y cercanos, involucrados hasta el alma en su trabajo –qué trabajo tan bonito- nos hablaron con pasión de sus caldos y sus viñedos. Entiendes lo “loco” y apasionado que hay que ser para emprender un viaje tan largo, porque desde que empiezas a trabajar esa tierra hasta que da su primer caldo pasan muchos años. Este no es uno de esos trabajos en los pones la mano todos los meses.

 

Los propietarios de las Bodegas Martúe: Fausto Gonzáles y Marta Rodríguez

 

Obviamente la familia “Martúe” ha demostrado que saben muy bien lo que se hace, por que, por muchas ganas que tengas de hacer vino…esto no es la película “Un buen año”…hay que saber lo que hay que saber.

 

El experto enólogo, José Luis Flores, nos paseó por los terrenos y nos enseñó el edificio donde transcurren las tres etapas de elaboración del vino.

 

aquí Flores recibiendo un delantal obsequio de Vatel..."rodeado" por Ramón Bermejo

 

los propietarios también recibieron un obsequio muy goloso, entregado por el señor Gandet

 

 

Desde la recogida manual o mecánica para los viñedos en espaldera pasando por las cubas de fermentación, luego se conservan en barricas de roble americano y francés –mejor que el americano, el francés, porque tiene un poro más prieto y fino-.

 

Nos comentó que cada cuatro años renuevan las barricas al 25 %. En las cuevas se nota la diferencia de temperatura con el exterior. La temperatura está muy controlada para bien del caldo.

 

El embotellado, finalmente, se hace bajo condiciones totalmente asépticas en una especie de urna enorme donde entran, botella, tapón, vino y etiqueta, y todo se hace bajo esta campana sin gérmenes.

 

Utilizan varias uvas blancas para la elaboración de sus caldos, así pues, en una sola botella, pueden cohabitar Syrah, Tempranillo, Cabernet-Sauvignon, Merlot, Petit Verdot y Malbec.

 

Marta fue tan amable de darme dos botellas de su vino tinto Chardonnay (la única uva negra de su bodega) y como lo mío es cocinar, le he prometido que elaboraría una receta francesa donde su vino sería protagonista.

 

Probablemente un Coq au vin… Lo veremos pronto, prometido.

 

en el autobús de vuelta, los alumnos estan emocinados recordando la visita.

À Bientôt!

 

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