Es tiempo de Halloween...y del Día de Los Muertos


26-01-2000    |   


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Es tiempo de halloween....y del Día de Los Muertos
Aunque yo sé que en muchos países el único recuerdo que tenemos de las calabazas son las pepitas que, en incontables ocasiones comíamos sentados en un banco mientras compartíamos una placentera charla con los amigos, aquí, en USA, cuando uno piensa en calabazas se sabe que es tiempo de Halloween.
Seguro que más de uno se está preguntando ¿y de dónde viene esa tradición tan especial?
Halloween (también conocida como All Hallow?s Eve), es lo que muchos entendemos como la víspera de la festividad de Todos los Santos.
Su origen se remonta a unos 2.000 años atrás, en la antigua Bretaña e Irlanda, donde se celebraba el festival celta de Samhain El Señor de la Muerte, coincidiendo también con la víspera del Nuevo Año en las culturas celtas y anglosajonas. En esas celebraciones se hacían hogueras en lo algo de las colinas para separar a los espíritus benignos de los malignos, y asustar a estos últimos, expulsándolos del pueblo. La gente se disfrazaba de fantasma, bruja, murciélago o demonio.
Ya en tiempos medievales, la fiesta pagana de Samhain y la celebración de Todos los Santos, se fueron entremezclando, y empezó la tradición por la que los niños iban de puerta en puerta cantando y pidiendo dulces para los espíritus vagabundos.
Hoy día, USA sigue esta tradición y, a modo de ejemplo ilustrativo, digamos que el año pasado se gastaron 958 millones de dólares en dulces, y 1 billón en disfraces.
La tradición en este continente llegó con los irlandeses, que nos dejaron la vieja leyenda de Jack of The Lantern (nada que ver con Jack El Destripador). Jack era un tacaño, y se decía que demasiado diabólico como para que fuera admitido en el mismísimo infierno, por lo cual, el día que murió no encontró un lugar donde darle reposo a su alma, y se cuenta que hoy sigue caminando por la tierra con un farol hecho con un nabo en el interior del cual se va quemando un trozo de carbón.
Al llegar a América, los irlandeses se dieron cuenta de que las calabazas son más grandes y fáciles de trabajar, por eso en este continente se sustituyeron los nabos por calabazas, que es lo que actualmente se utiliza.



Y no todo queda ahí, pues hoy en día, aparte de esculpir la calabaza y colocar una vela en su interior, hay muchas cosas que se pueden hacer (culinariamente hablando) con la pulpa de la calabaza
Morton (en el estado de Illinois) es conocida como ?la capital mundial de la calabaza?. Allí la compañía Nestlé-Usa/Libby?s tiene instalada la mayor planta de producción y procesamiento de esta materia prima: nada menos que una media de 2?5 millones de cajas al año.
La calabaza es de la familia de las curcubitáceas, familia que también incluye el pepino. Se cree que es originaria América del Norte, porque allí ya se conocían semillas relacionadas con esta familia entre 7.000 y 5.500 años AC. Desde que se siembra hasta que se recoge, transcurren alrededor de 100 días.
Los indios nativos ya utilizaban la calabaza como parte de su dieta y fue sencillo para los nuevos colonos adaptarse a ella.
¿Les resulta fácil imaginar una calabaza de 500 kilos?
Pues les diré que en este país cada año hay un concurso de calabazas, y en este último certamen, el Sr. Gary Burke (Ontario, Canadá) que ganó el mismo, prometió batir su propio récord presentando una calabaza de 700 kilos.
Es temporada de calabazas y muchos chefs en sus restaurantes tienen la oportunidad de utilizar un vegetal con tantos nutrientes y que aporta un nada despreciable contenido de vitamina A, potasio y fibra, y vamos a verla reflejada en sus menús en forma de sopa cremosa de calabaza, helado, mousses, mantequilla, galletas, tarta de queso y calabaza, y hasta se puede encontrar cerveza de calabaza!
Y ahora, una deliciosa receta típica de pan de calabaza.


Pan de calabaza
Ingredientes (para 6 personas):
Calabaza sin piel 250gr,
Harina 500 gr,
Azúcar 250 gr,
Huevos 2,
Leche 125 ml,
Mantequilla en pomada 60 gr,
Nueces picadas 250 gr,
Levadura en polvo 25 cucharadas,
Canela molida 1 cucharadita,
Nuez moscada œ cucharadita,
Sal 1 cucharadita
Preparación:
Calentar el horno a 180ºC. Mezclar la harina, levadura y especias. Aparte, combinar en un bol la calabaza en puré, el azúcar, la leche y los huevos. Incorporar las nueces picadas. Colocar en una tartera y hornear de 45 a 55 minutos. Verificar la cocción con un palillo. Si sale limpio... es que está listo.
Dejar enfriar y cortar en rodajas
Si nos acercamos hacia el Sur de los Estados Unidos, nos encontramos con los Estados Unidos Mexicanos. Allí, el Día de Muertos, tal como ellos lo llaman, tiene una connotación distinta. El mexicano no tiene reparos en afrontar y tener una relación muy personal con la muerte, pues ?va detrás de ella, se burla de ella, la corteja, la abraza, es con lo que más le gusta jugar, incluso hasta el punto de dormir con ella...y sin asustarse de ella? , tal como nos cuenta el conocido escritor Octavio Paz.
El 1 de noviembre, Día de Muertos, y el 2, Día de las Almas, es una ebullición de tradiciones cuajadas de misterio que varían de un estado a otro.
Desde mediados de octubre hasta la primera semana de noviembre, los mercados y las tiendas de todo el país se visten de adornos de esqueletos hechos de papel y otros adornos macabros con coronas de cempazuchiles (una flor típica de este país), y varios dulces como laidas de chocolate, cráneos de azúcar, dulces con semilla de ajonjolí y pan de muertos.
Para los aztecas, la muerte era una bendición. Así, en áreas como Mixquic (en su pasado, una isla en el distrito de la ciudad) y también en Janitzio (Michoacán), las familias se reunen en el panteón para hacer fiesta con los espíritus que vienen a visitar, preparando platos como el atole (una sopa hecha con maíz blanco), pollo con mole (palabra azteca para salsa), arroz, fríjoes, calabaza confitada, camotes (también llamados) y pan de muerto. No se puede dejar de acompañar la comida con cerveza o tequila, y hay quien incluso lleva un mariachi.
Y aquí les ofrezco una tradicional receta de pan de muerto


Pan de muerto
Harina de trigo 1 Πkg,
Levadura prensada 8 cucharadas,
Huevos enteros 5,
Yemas de huevo 5,
Agua 4 cucharadas,
Mantequilla Πkg,
Azúcar Œ kg,
Agua de azahar 3 cucharadas,
Ralladura de naranja 1 cucharada,
Sal œ cucharadita
Preparación:
Diluir el agua con la levadura y mezclar con 250 gramos de harina. Hacer una masa y reservar hasta que doble de volumen. Tardará unos 15 minutos.
Cernir la harina con la sal y el azúcar y hacer un volcán. En el centro, añadir las yemas, huevos, la mantequilla en trozos, la raspadura de naranja y el agua de azahar.
Incorporar la primera masa. Amasar ambas preparaciones y dejar fermentar una hora aproximadamente.
Formar bollitos del tamaño deseado y dejar fermentar de nuevo hasta que doblen el volumen.
Colocarlo en charolas de horno previamente engrasadas con un poco de mantequilla. Barnizar con huevo batido y espolvorear con azúcar. Darle a los bollos forma de hueso.
Hornear a 180ºC durante unos 50 minutos.

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Joseba

Encabo




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