Dulces para recordar y conversar


07-02-2000    |   


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Los dulces, ya sea postres para servir en grandes comidas o delicias que acompañan a los pequeños en sus juegos, son apetecidos por todos, por su sabor, por su textura, por su exquisita confección. Pero para algunos son momentos para recordar y conversar.

Para recordar la mano cálida de la abuela, quien te esperaba el domingo a almorzar o para sembrar la semilla de tu recuerdo, entre tus hijos y tus amigos, que rememorarán tu cocina con el paso de los años, aún cuando ya te hayas ido (¿un poquito de inmortalidad quizás?)

Para conversar, porque no son de aquellos para tragar sin saborear, sino para untar dulcemente tus labios mientras deleitas tu paladar con los sabores y los aromas que el cocinero ha sembrado en el postre.

Benditos sean los postres que han costado hacerlos, a los cuales se les debe poner cariño, tradición, y un toque mágico quizás.

Entre los postres que me provocan disfrutar de a poco y conversarlo mucho es uno que desde la época de la colonia ha acompañado las mesas chilenas, pobres o ricas, solo bastaba la mano sabia de una cocinera o un cocinero.


El Turrón de Vino
Para hacer este postre debemos tener una taza de azúcar y 300cc de buen vino tinto de color fuerte, los cuales calentaremos juntos para obtener un almíbar de pelo, sin olvidar disfrutar el aroma que cubre la cocina mientras este se prepara. Cuidar que no se caramelice ya que debe incorporarse suavemente a la mezcla de dos claras de huevo batidas previamente a punto de nieve.

Una vez listas las claras y preparado el almíbar, ir vaciándolo poco a poco sobre las claras hasta que el batido enfríe un poco (debe teñirse del color del vino, lo que de un cálido color lila). Poner en una manga para decorar y distribuir generosamente sobre un plato hermoso, cubrir con nueces picadas.

Ideal para el otoño y el invierno por su fuerza y su dulzura.

Otro postre sencillo pero soñado, sobre todo por los hombres de nuestro país, que siempre recuerdan el ?que hacia mi mamá?, es la LECHE ASADA.

En forma divertida las chilenas nos damos trucos para hacer este postre mejor que las suegras y las abuelitas, esperando que otras generaciones prefieran nuestra mano a aquellas manos antiguas, que seguramente debieron vencer el recuerdo de suegras y abuelitas igualmente recordadas.

Para hacer este postre debemos tener un litro de leche fría, a la cual le agregaremos 6 huevos enteros, una taza de azúcar, batiendo generosamente hasta que todo este bien incorporado y disuelto, agregar canela. En una fuente alargada hacer un caramelo con media taza de azúcar, cuidando que se distribuya uniformemente por toda la base de la fuente (le dará un escondido pero rico sabor amargo al postre, si dejamos el caramelo un poco mas oscuro que lo habitual). Vaciar la leche y los otros ingredientes ya incorporados en la fuente, con el caramelo preparado y distribuido, poner al horno hasta que cuaje y dore.

Este postre se debe servir muy frío. Gustará a los niños y a los adultos, incluso a quienes no disfrutan de la leche.

Y tal vez nuestros nietos llegarán corriendo el día domingo sólo para disfrutar nuestro postre?

TAGS    HUEVO VINO TINTO DE VERANO




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Elizabeth Jiménez Bravo




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