Los Dos Únicos Tipos de Comida


30-10-2017    |   


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La comida forma parte importante de nuestro diario vivir, todos tenemos la necesidad de comer para mantenernos con vida, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Qué tipos de comida hay? La respuesta es muy amplia, tan amplia como los millones de personas que comemos. Unos dirán que hay comida rápida, de restaurante “fine dinning”, de eventos, saludable, orgánica, libre de gluten, entre otros. Pero yo, luego de mucho pensar en esta pregunta, propongo una respuesta muy sencilla a tan complejo interrogante.

Sólo existen dos tipos de comida, la buena y la mala… Desde que el hombre empezó a comer y tiempo después a cocinar, ha navegado por las dulces aguas del buen comer, pero al mismo tiempo se ha topado con icebergs de mala comida.

 

Salvo que usted sea miembro de una de las familias de la realeza mundial, es muy probable que haya estado rodeado por ambos tipos de comida. Si analizamos, la buena comida es esa que disfrutamos, que conocemos y que nos permite identificarnos con ella, pero sobre todo (y aquí viene una característica muy importante de la buena comida) podemos preguntarnos que contiene esa buena comida que tanto disfrutamos y obtener una respuesta concreta.

Al disfrutar de una deliciosa cena (no tiene que ser ostentosa), por ejemplo, unas ricas pastas con aceite de oliva y queso parmesano, podemos saber de dónde vienen cada uno de esos elementos que componen el plato, como se obtienen y cuáles son sus principales características, mientras que al comer un plato de macarrones con queso de caja, siempre quedará el interrogante de que es en realidad esa emulsión naranja que viene en polvo el cual después de reconstituirse le llamamos “queso”.

 

Vale la pena aclarar que el precio no determina que una comida sea buena o mala, en definitiva, no debemos buscar comer lo que es tendencia, ni lo costoso, ni lo novedoso, sino lo bueno. Esto el gourmet lo sabe, pero infortunadamente las grandes compañías en el sector de alimentos y las empresas dedicadas al marketing también lo saben, por lo que procuran ampliar su mercado creando sus propias versiones de buenos platos.

Por lo que en una sociedad que carece de tiempo, tiempo para cocinar, tiempo para comer y en realidad disfrutar de una buena cena, crecen las opciones en el sector de la mala comida. Los congeladores y las despensas de nuestros hogares se llenan de comidas listas, solo hay que calentar y como no tenemos el tiempo suficiente, con apenas unos segundos de microondas podemos calmar nuestra hambre.

 

No tiene nada de malo comer “mala” comida de vez en cuando, es más, en algunos momentos de nuestra vida llega ser hasta necesario. Recordando la época estudiantil, donde la solvencia económica era más una teoría aprendida en las aulas de clase que una realidad vivida, sumándose al afán y las múltiples responsabilidades académicas, la comida mala nos hacia guiños y nosotros débiles y arrinconados nos acercábamos a sus brazos.

El problema radica en favorecer las opciones de mala comida y optar por ellas al punto de olvidarnos de los sabores verdaderos, teniendo las posibilidades de comer bien y por tener los sabores “plásticos” del mal comer profundamente grabados en nuestra memoria gustativa optemos por ellos. Como ya sabemos, “el comer es una experiencia” y “comemos lo que somos” por lo que al final la decisión se debe tomar a nivel personal, teniendo en cuenta que al final de nuestras vidas lo que nos llevaremos serán los momentos vividos y créanme que estos se disfrutan más cuando se acompañan de una buena comida.

 

TAGS    Gastronomía gourmet gourmand un buen bocadillo




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Juan Camilo Quintero

Pocas cosas narran tantas historias como un bocado




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