Penne alla vodka y más cine, por favor


30-08-2016    |   


ARTÍCULOS



Como tantos otros platos de éxito, los penne alla vodka, a base de pasta cilíndrica y de tamaño corto, muy similares a nuestros macarrones, corte oblicuo en forma de plumín para escribir (que de ahí su nombre derivado de pluma), y estriados, rigate, en su exterior, en compaña de salsa de tomate y vodka como ingredientes coprotagonistas, pueden presumir sin rubor de contar con una ingente cantidad de pretendidas paternidades.

 

En su libro The Ultimate Pasta Cookbook, publicado en 1997 por la editorial Reviews, Pasquale Bruno, Jr. sostiene con firmeza que el plato se inventó y puso por primera vez sobre la mesa en el restaurante Dante de Bolonia, en el norte de Italia. Sin embargo, otros historiadores del arte culinario atribuyen el hallazgo a James Doty un graduado de la neoyorquina Universidad de Columbia, mientras que la historiadora Paula Franzese afirma categórica que fue su padre, Luigi Franzese, el chef de Orsini’s en el Nueva York de los años setenta del pasado siglo, quien dio vida a la receta bajo el nombre de Penne Russia, de lo que por ende darían fe dos de sus afamados clientes habituales: Jackie Kennedy y Sammy Davis Jr.

 

 

De manera bastante más vaga y genérica, Michele Scicolone, en el libro Williams-Sonoma Essentials of Italian: Recipes and techniques for delicious Italian meals, publicado en 2008, dice que el plato fue inventado en la década de los ochenta por un cocinero italiano contratado por una firma de vodka rusa, vivamente interesada en popularizar el destilado como ingrediente culinario.

Con todo, la hipótesis preferida de Nos se remonta a los inicios del siglo XX y primeros balbuceos del cine de Hollywood. Sabido es que aquel prodigioso mundo se levantó en buena medida con la experiencia, instinto y esfuerzo de fotógrafos, maquilladores, diseñadores de ropa y otras mil imaginativas artes, de emigrantes italianos. Probablemente fueron ellos, artesanos anónimos, los que sentaron los fundamentos de los penne alla vodka, como recurso en algunos de los efectos especiales. Para que las heridas sangrantes de los actores en aquel cine en blanco y negro, en gran parte bélico y vaquero, brillaran más y tuvieran más matices en los reflejos de cámara, idearon la estratagema de añadirle vodka a la salsa de tomate que por entonces era el recurso de sangre. La idea funcionaba a la perfección, pero por supuesto no se agotaba en el rodaje, sino que el emplasto lo aprovechaban los trabajadores para añadírselo a la pasta cocida que había llevado en sus fardeles al estudio.

Parece plausible que poco a poco los actores protagonistas se fueran animando a probar la receta fílmico-culinaria y ello explicaría que el plato se convirtiera en absoluto referente del restaurante Spago que en 1982 abrió sus puertas en Sunset Strip de West Hollywood, local donde se concentraba el mayor número de estrellas del celuloide y donde Irving Paul Swifty Lazar celebraba la fiesta que seguía a la entrega de los Oscar.

 

En última instancia, y como dirían los propios penne alla vodka, se non è vero, è ben trovato.




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





Miguel Ángel Almodóvar

Investigador y divulgador en ciencia nutricional y gastronomía




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services