Gasol disputa un encuentro con el Jamón de Teruel


28-08-2009    |   


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Los hermanos Gasol, junto a uno de los responsables del negocio hostelero

Así es la vida. Había cerrado su restaurante por descanso semanal. No era la crónica de una muerte anunciada, ni mucho menos. Nada hacía presagiar la primicia. Pero los hielos del segundo Gin-Tonic ya eran un mar de lágrimas. La conversación transcurría con la atmósfera luctuosa de las cosas solemnes. Se percibía el tufillo de negocio hostelero en vías de extinción.

Mi amiga X, fumaba sin fumar, y bebía en un sin vivir. Había decidido echar el cerrojo a su flamante restaurante y afrontar otro proyecto empresarial en otras latitudes. Un no sé qué de vete a saber cómo. Me pidió la más absoluta discreción, y todavía me la pide.
Las puertas del establecimiento con errático devenir, se abrieron a principios del siglo XIX. Ahora está a un paso del réquiem.

Como mandan los buenos manuales, nos enzarzamos en dimes y diretes propios de la situación. Y, cuando comenzamos a creer que éramos los seres más desdichados del Planeta, llamó a mi móvil el Divino. O mejor dicho, una persona de confianza del mismísimo Pau Gasol. "Arturo, estoy con los hermanos Gasol, Garbajosa y el resto del equipo nacional de baloncesto, necesito un restaurante de total confianza y muy discreto, ya sabes, nada de prensa? ¿puedes echarme una mano?"
Le pedí un minuto para satisfacer su petición.

Jamón estrella. Foto: almozara.com

Mi amiga cambió de actitud. Un relámpago le iluminó el rostro, comenzó a hacer llamadas con ocho manos a la vez, y en un cuarto de hora tenía localizado al equipo de sala y cocina para abrir el restaurante en su día de fiesta. La acompañé dando zancadas, cruzando semáforos en rojo, pensando en la bonita imagen de otro restaurante ejemplar al borde del precipicio. Compramos pan de chapata en una tienda de chucherías, desperezamos al chef de los vapores de una fiesta evaporada, levantamos la persiana e impedimos el acceso a varios turistas que deseaban hacerse una foto posando ante la bella escalera modernista, y sin ninguna intención de gastar un céntimo en la barra del bar.

Cosas de la NBA. El personal de seguridad de Gasol extremó las precauciones para evitar avalanchas de fieles y curiosos. Y, al cabo de media hora, estábamos todos alineados, firmes y estrechando las manos de aquellos deportistas mitológicos, que nos miraban desde sus metros de altura con una curiosidad que nos hacía todavía más pequeños.

Jamón de Teruel. Foto: almozara.com

"Tomaréis lo que os proponga, dejaos llevar, que no os arrepentiréis", les dijo mi amiga cuando se sentaron a la mesa y sin saber a ciencia cierta el producto del que disponían, ni las ocurrencias del chef.

Los hermanos Gasol elogiaron el Gran Vos de Viñas del Vero (D.O. Somontano), se relamieron con la Ensalada de la Huerta de las Cinco Villas, dejaron temblando el Jamón de Teruel, y se lanzaron a por unos sabrosos chipirones antesala de la soberbia Merluza de pincho en salsa verde.



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Arturo Gastón




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